Ínsula Avataria

Cuatro años después, Luis Besa regresa al escenario de “Metaversos” con “Ínsula Avataria”, una exploración en clave de thriller de procesos autoorganizados en los márgenes del sistema o, expresado de otro modo, una mirada hacia un futuro no demasiado lejano en que lo virtual y lo físico irán convergiendo hacia un nuevo paradigma de “realidad”.

México, una de las principales potencias económicas del mundo y líder de la comunidad hispanohablante; un pez gordo de la banca muerto en extrañas circunstancias y un atisbo de pista que apunta hacia Empatyzer, un metaverso recreacionista de los principales escenarios de la Primera Guerra Mundial (en particular, centrado durante el desarrollo de la novela en la batalla del Somme). De esta semilla surge una novela cuya trama se desarrolla en dos mundos: un futuro de dentro de unas pocas décadas, donde pocas cosas han cambiado aparte del nombre de los actores (grandes empresas y ricachones maniobrando para obtener aún más lucro y gente más o menos común sobreviviendo como puede en una economía de libre mercado), y los entornos virtuales, los metaversos, donde los avatares de esa misma gente pueden asumir casi cualquier personalidad en casi cualquier época… y donde las empresas y ricachones encuentran oportunidades de un enriquecimiento que por virtual no es menos significativo.

La investigación sobre la muerte del banquero (filántropo, gurú y escritor de libros de autoayuda) conduce al ex segurata Berni, su esposa embarazada Cornelia, el padre Aforet (experto en la batalla del Somme) y Óscar, un jugador profesional a un océano de distancia, a seguir un hilo virtual que pronto se demuestra mortalmente peligroso en el mundo físico, mientras sus avatares pasan de la relativamente simple plataforma de Empatyzer al rico (en todos los sentidos) mundo de Oldtrade, una recreación de las rutas marítimas comerciales de la Liga Hansética a principios del siglo XV.

En algún lugar en Ultra Thule (Groenlandia) se encuentra la clave del misterio, protegido del otro lado de la frontera digital por el limbo legal en que operan las corporaciones orbitales. Un misterio cuyas ramificaciones quizás conduzcan a revelaciones de mayor trascendencia que una simple lucha por el poder en la cúpula de un banco… por mucho que sea una de las principales instituciones financieras del planeta.

Antes de entrar a fondo en el análisis de la obra me gustaría poner algo en claro desde el principio: lo único en que “Ínsula Avataria” se aproxima al cyberpunk es en el escenario especulativo (universo digital, grandes empresas, entes virtuales de diversa índole…). El enfoque es totalmente divergente. Allá donde Gibson y compañía vislumbraron una realidad paralela elitista, casi mágica, Luis Besa abre el ciberuniverso al hombre común y, casi más importante, a la sociedad común (no a una aristocracia de hackers).

Así pues, muestra un profundo interés en conformar un sistema sostenible desde un punto de vista tanto social como económico, con un flujo de bienes y servicios integrados en plataformas herederas de los actuales MMOGs (Massively Multiplayer Online Games), y en menor medida de Second Life (un sistema pionero, pero que ha perdido relevancia con respecto a los metaversos lúdicos). Por supuesto, la eclosión de una economía virtual supranacional supondrá (el proceso ya está en marcha y es imparable) todo un reto para los agentes económicos, que tendrán que adaptar sus estrategias o verse condenados a la obsolescencia.

El escenario que plantea el autor (quizás a demasiados años vista, yo no lo proyectaría tan lejos… aunque otras facetas especulativas necesarias para la trama sí que podrían precisar ese lapso mayor) nos muestra una crisis de ajuste a la nueva “realidad”, agravada por la intromisión de una segunda economía de frontera (y por tanto apenas regulada): la transterráquea (basada en módulos orbitales y en la recientemente establecida colonia lunar… fundada, por supuesto, con ánimo de lucro, que es básicamente la única forma en que algo así puede prosperar más allá de un inútil entusiasmo inicial).

Entrelazada con esta plasmación de la economía 3.0, “Ínsula Avataria” no podía ser ajena a la exploración del propio ente que inspira su título, el avatar, sobre todo en su forma automática como SIM. En este sentido, es el padre Aforet el encargado de examinar las cuestiones filosóficas (principalmente ontológicas) suscitadas por el metaverso, en una subtrama que, aun deviniendo en central, quizás queda un tanto desdibujada entre las complejidades estructurales de la sociedad postvirtual (con una resolución, de la que no voy a dar más detalles, que deja un poco con ganas de más, y en la que sí se percibe la conexión temática con la obra de Gibson). ¿Quizás en títulos subsiguientes?…

Por último, quisiera señalar que, a semejanza de lo que acontece en la novela, los metaversos constituyen “realidades inclusivas”, escenarios autocontenidos (con cauces de comunicación con el exterior más o menos específicos y regulados) que nos sitúan (sin necesidad de máquina del tiempo) frente a los horrrores de la guerra de trincheras, en la batalla más sangrienta de la historia, o implicados en la exploración marítima tardomedieval, por las no menos inhóspitas rutas del norte, con un rigor y gusto por el detalle ciertamente destacables. ¿Son menos “reales” las aventuras de los avatares? Desde luego, desde un punto de vista narrativo no lo parecen… y a poco que se reflexione sobre ello (como, una vez más, no deja de hacer el padre Aforet) surgen cuestiones dignas de ser meditadas. Tan sólo por proporcionar un ejemplo, contrasta la bisoñez de Óscar con la veteranía de su personaje en Oldtrade, el capitán Ferenc, un personaje curtido por catorce años subjetivos (frente a tres objetivos) de batallas, comercio, aventuras, victorias y fracasos. Y dejo la sorpresa del intento de revisionismo histórico virtual (en una subtrama realmente arriesgada y de calado) para quienes se aventuren junto con los avatares de los protagonistas en las peligrosas aguas circumpolares en los albores de la Era de los Descubrimientos.

Agradezco a Equipo Sirius el envío de un ejemplar de “Ínsula Avataria” para su reseña en Rescepto.

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~ por Sergio en octubre 18, 2011.

6 comentarios to “Ínsula Avataria”

  1. […] Mars reseña Ínsula Avataria, de Luis Besa, y argumenta su postura sobre el libro electrónico en Rescepto Indablog. […]

  2. Mil gracias, Sr. Mars, que no se las había dado. Creo que lo clava usted.

  3. […] Luis Besa es periodista, autor de Metaversos e Ínsula Avataria […]

  4. […] Besa es periodista, autor de Metaversos e Ínsula Avataria Etiquetas: Los inmortales, Manuel Vilas. […]

  5. […] Besa es periodista, autor de Metaversos e Ínsula Avataria Etiquetas: El planeta de los simios, Pierre Boulle. […]

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