Rescepto: los monstruos y la crítica

Durante el último año poco más o menos Rescepto ha experimentado un ligero cambio de rumbo (o quizás una especialización). La recepción de material de prensa por parte de unas cuantas editoriales me ha permitido por un lado aumentar la cadencia de las críticas y, sobre todo, poder abordar la producción de literatura fantástica española contemporánea con mucha mayor profundidad de lo que permitían mis limitados recursos.

A cambio, por supuesto, ello ha implicado la asumción de un compromiso adicional; ya no sólo de veracidad con los lectores (que se mantiene ahora y siempre), sino de profesionalidad con las editoriales. Era pues inevitable que mi estilo de crítica evolucionara (a partir, por supuesto, de lo que ya venía escribiendo, que tampoco creo que se perciba ningún cambio radical entre las reseñas de hace dos o tres años y las actuales; se trata más bien de un destilado). Es algo en lo que he venido reflexionando desde hace unas semanas (supongo que sería algo así como metacrítica) y, dado que ahora se me abre un hueco en la cadencia de lecturas (por motivos de los que espero poder dar buenas noticias en breve), quizás sea un buen momento para darles forma escrita y compartirlas.

He titulado la entrada con un juego de palabras a costa de un famoso ensayo de J.R.R. Tolkien: “Beowulf: los monstruos y los críticos” (1936). En él, el profesor defendía la importancia central del elemento fantástico en este famoso poema anglosajón (que constituye el 10% de toda la poesía anglosajona que se conserva), rechazando las interpretaciones fundamentalmente históricas que eran las preferidas entre la crítica especializada del momento (y de ahora, para qué engañarnos).

Poco se ha avanzado en tres cuartos de siglo. La mayor parte de la crítica sigue considerando los elementos fantásticos de cualquier obra, en el mejor de los casos, como mero adorno. Un aditamento irrelevante que hace falta podar para llegar al núcleo literario “serio”.

En cuanto a la crítica especializada… la verdad es que tampoco acaba de serme completamente satisfactoria. La veo en general demasiado orientada al me gusta/no me gusta (con un amplio abanico de enfoques, desde la divulgación de una opinión puramente subjetiva hasta análisis derivados de la aplicación estricta de teoría literaria… que de todo empieza a haber). Personalmente prefiero otro enfoque menos valorativo… hasta extremos casi patológicos; en más de una ocasión alguno de los autores criticados ha acabado preguntándome: ¿Pero te ha gustado o no? (en general, la respuesta ha sido: ¡Sí, por supuesto! ¿Que no se nota?).

El caso es que cuando abordo una crítica lo último que pretendo es concluir si la obra es buena o mala, mucho menos si me ha gustado o no (los gustos son algo tan relativo…). Ello implica filtrar la novela (o lo que sea) a través de mis percepciones, y me parece mucho más interesante e instructivo realizar el ejercicio opuesto: hacer pasar mi percepción a través de la obra y comprobar cómo ha cambiado cuando alcanza el extremo distal. Dicho de otro modo, procuro librarme de preconcepciones (un ejercicio que tan sólo puede aspirar a ser aproximativo) y entender la novela (o el relato) bajo sus propios términos.

Lo que acabo anotando por estas entradas son las reflexiones suscitadas por la lectura. Primero trato de comprender la obra en sus propios términos y luego intento definirla y analizarla de acuerdo con esa perspectiva (a veces incluso intento mimetizar su estilo en la crítica; lo cual es a partes iguales ejercicio literario, juego cómplice, homenaje y herramienta adicional para transmitir mejor su esencia) .

Creo que ésa es la única forma de ser justo con el objeto de la crítica, dejando que sea él quien imponga los parámetros y plantee sus objetivos. Luego, si creo que no los alcanza, no tengo empacho en así manifestarlo, pero intento no pedir lo que no se me está ofreciendo.

Paralelamente, ello me fuerza casi siempre a centrarme en ese aspecto que suele ser ninguneado por la crítica tradicional. La literatura fantástica tiene su razón de ser en que se permite emplear elementos no realistas con el fin de transmitir su mensaje. No tiene sentido obviarlos, porque si se trata de una obra consecuente lo fantástico es una necesidad. Comprenderlo (no sólo para descifrar su mensaje sino también para determinar por qué no hubiera podido ser transmitido de ninguna otra forma) y tratar de compartir esa experiencia, supone a mi entender la mejor defensa que puede realizarse del género fantástico.

Pero no se trata de una actividad meramente altruista. Este enfoque no sólo me ha enseñado a apreciar autores y estilos que no me eran atractivos (como contrapartida, me ha hecho muy hostil hacia la literatura formulaica vacía de sustrato, por muy entretenida que pueda ser considerada) y me ha permitido descubrir obras que por propio impulso jamás hubiera leído (también me he tragado algún tostón y algún que otro bodrio infumable, pero no se puede tener todo), sino que creo que me ha ayudado a comprender y expandir mi propia literatura. Hay infinitos recursos y estilos que (creo) jamás abordaré, pero conocerlos me ayuda a entender mejor y afinar los que sí he hecho míos (además, están ahí, en la recámara, por si me hace falta echar mano de ellos en alguna ocasión).

Durante los últimos meses (más de un año), apenas he escrito ficción. Creo, sin embargo, que he evolucionado mucho como escritor. No sé si se notará cuando por fin tire para adelante con los proyectos que he ido preconfigurando, pero en cualquier caso le debo mucho a todos los autores cuyos libros han ido desfilando por Rescepto. Así pues, muchas gracias por haber estado ahí para ser criticados.

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~ por Sergio en agosto 31, 2011.

12 comentarios to “Rescepto: los monstruos y la crítica”

  1. A mí sí me gusta decir sí o no me ha gustado porque a fin de cuentas es lo que buscamos la mayoría. Lo que sí que no hacen muchos es decir “por qué”. Mucha gente se limita a decir que es maravilloso o una mierda pero no son capaces de analizar qué es eso que no le gusta. Creo que es importante porque si tú me dices “no me gusta porque la fantasía sobre largos viajes me aburre”, yo puedo decir, “ey! pues a mí eso no me supone un problema así que tiraré para adelante con él”.

    En tu caso, tienes un doble esfuerzo y eso al final te reporta (creo) unas reseñas de mayor calidad. Analizas el texto de manera mucho más objetiva y tal vez por eso a veces los autores o lectores no saben si te ha gustado o no.

  2. Es que no busco transmitir cuánto (o cuán poco) me ha gustado (salvo en casos muy concretos en que esa opinión mediatiza claramente el análisis). A lo mejor a mí no me ha terminado de gustar, pero alguien lee de qué va y le interesa (o al revés). Supongo que me salto el paso de emitir un juicio y entro directamente en los porqués (que son mucho más interesantes).

  3. El porqué es un juicio en sí mismo porque tú puedes decir que los personajes son magníficos y yo no compartirlo. Aunque lo mismo no estoy entendiendo del todo el asunto.

    De todos modos, comparto, en parte, tu postura y sobra decir que cada cual es libre de “criticar” un libro como considere (la tuya me parece de las más apropiadas). Ahí está la gracia del asunto, hay lectores para cada blog (y cada libro).

  4. Sí, el porqué es un juicio (toda opinión es subjetiva), pero no necesariamente orientado a establecer una valoración. Procuro dejar el mayor número posible de conclusiones al lector de la reseña.

    Y, por supuesto, soy un gran fan de la multiplicidad de puntos de vista. Por eso mismo llevo ya un tiempo añadiendo enlaces a otras críticas (para su inclusión me basta con que tengan un mínimo de desarrollo; no tengo en cuenta ni su enfoque ni sus conclusiones).

  5. Por eso mismo me está gustando a mí este blog y ahora no me pierdo una entrada.
    Me gustan las reseñas que me cuenten lo que me voy a topar y que me digan cómo va a ser un libro. Que no me lo destripen, claro, ni me digan “me gusta/no me gusta”; porque esa subjetividad no me dice nada. Sólo hay una forma de saber si me va a gustar o no, y es leyéndolo.

    Las reseñas que voy leyendo antes de hacerme con un libro no son encuestas para saber si gusta más de lo que desagrada; son una orientación para ver por dónde piso.

  6. Sergio, por mi parte considero que tus reseñas son, casi siempre, metareseñas porque señalas caminos, perspectivas y campos que enriquecen la lectura de la obra criticada. Cada día me gusta más tu estilo.

  7. Tu caso es excepcional, Sergio, porque analizas cada obra con un enorme bagaje. Eso, como potencial lector, me redunda en un análisis riguroso de las claves de la obra, si entra en mis ámbitos de interés, conceptos que debo considerar para entenderla correctamente y disfrutar de ella, etc… Eso me ayuda, no veas cómo, a decidir mis prioridadades de lectura (además, me lo paso bien)… En definitia, hay una considerable distancia entre lo que tú haces -guía de lectura- y lo que hacemos los demás.

    Una pista. Normalmente, yo me planteo una crítica como una cuestión de entretenimiento del lector basado en dos premisas, si me ha gustado la obra (o que partes me gustan y qué me disgusta), si la aconsejo y a quién, y porqué motivos. A partir de ahí trato de pasármelo bien y entretener al lector. Sobra decir que no soy buen crítico, y mira que he trabajado en esto (¡incluso cobrando!) una pila de años… No caigas en eso. Lo tuyo es valor añadido :)

  8. Gracias a los tres.

    Buenos ánimos para seguir en la brecha.

  9. Pues yo tus críticas me las tomo muy en serio y las tomo muy en cuenta. Me parecen magníficas guías de lectura, oportunidad de reflexión, e incluso de aprendizaje. Y quizá de vez en cuando sirven para que un libro tenga una segunda o una tercera oportunidad, pues tal vez las merezca en algún punto. Y me ahorra libros que de seguro me decepcionarán.

    Ahora bien, esta nueva entrada sobre la propia crítica me ha encantado. La enlacé en Facebook y espero citarla para la próxima discusión que tenga sobre la labor del crítico y su efecto en los lectores. Hay tantos “críticos” que han desmerecido esta labor que encontrar reseñistas como tú es una auténtica fortuna. =)

  10. Para serte sincero, Laura, creo que en realidad le tengo miedo a la categorización como “crítico”. Prefiero ser autor, y son actividades que, al menos según la creencia popular, poseen fama de irreconciliables. No ayuda que durante el último año y pico haya producido un volumen mucho mayor de ensayo que de ficción.

    Así pues, quizás para soslayar la cuestión, he preferido asumir un enfoque distinto al tradicional. Además, no sirvo para juzgar, no me divierte. El que juzga lo hace desde una posición de superioridad, y así es muy difícil adquirir nuevos conocimientos. Prefiero analizar y aprender algo nuevo con cada obra.

    (De hecho, me inclinaría por utilizar la etiqueta de “analista” antes que “crítico”, pero me temo que sonaría un poco pedante).

  11. Felicito el trabajo de reseñar textos que es muy loable. Sin embargo, quisiera saber cual es la fuente de la foto de la lupa sobre el libro porque me llama mucho la atención. Gracias

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