1 reseña y 200.000 visitas

Diez días sin entradas… No sé si en los tres años y medio de existencia de Rescepto Indablog me había tomado un respiro tan largo. Supongo que necesitaba recuperar impulso.

Lo malo de esto es que, recuperando, recuperando, es muy fácil perderlo, así que hace falta algún estímulo para vencer la inercia y volver al camino. Así pues, aunque en un par de días me reengancharé con suerte al ritmo habitual de críticas, hoy quisiera dedicar la entrada a los susodichos estímulos. Lo cual, por cierto, supondrá la concatenación de dos actualizaciones egocéntricas. Qué le voy a hacer, soy humano.

El primer estímulo llega en forma de una nueva crítica para “La mirada de Pegaso“. Parece mentira, pero en este mundillo medio año es una vida, y el libro ya casi es prehistoria, así que resulta muy satisfactorio obtener una reseña pasado el período de novedad. Algo especialmente cierto cuando se materializa en un comentario como el de Juanjo Pérez (Amandil) en Sagacomic – Lothlórien.

No es tanto la valoración positiva (que también satisface), como la sensación de objetivo cumplido que se obtiene al constatar que se ha verificado esa conexión misteriosa que permite la transmisión no sólo de datos fríos, sino de conceptos y sensaciones. En otras palabras, que el lenguaje (ya de por sí una herramienta milagrosa) ha alcanzado el rango de literatura.

En mis escritos, sobre todo cuando me dedico a la ciencia ficción, la trama no es sino la piel que recubre y da forma a un organismo complejo, compuesto de músculos, huesos, tendones, conductos y vísceras. Parte de esta complejidad es simple subestructura, el armazón sobre el que se asienta la historia. Parte busca únicamente conferir verosimilitud (facilitar la voluntaria suspensión de la incredulidad). Otra parte, la más pequeña, constituye la esencia, lo que justifica al resto (el corazón, el cerebro, quizás las gónadas); el núcleo que da sentido al acto mismo de comunicación.

Cuando el escalpelo del crítico corta la piel, se abre camino entre los tejidos y extirpa las vísceras para guardarlas en frascos y poder estudiarlas, y cuando lo que surge se parece a aquello que pretendiste introducir, sabes que tenderte en la mesa de autopsias ha valido la pena.

No pretendo defender con esto la interpretación única y verdadera. Sería muy presuntuoso por mi parte aspirar a tal grado de control (por no hablar de lo aburrido y odioso que resultaría privar al lector de su papel en la completitud de la obra). Sin embargo, en nuestra presunción, los escritores pensamos que tenemos algo que decir sobre determinados temas, así que lograr que esto sobreviva al proceso de reinterpretación halaga nuestro ego.

Además, a menudo nos encontramos con sorpresas. Cosas que no sabíamos que habíamos introducido y que, reflexionando a posteriori gracias a la guía de los lectores, descubrimos que se nos han colado, como sorprendentes polizones.

¿No constituye todo esto, acaso, un buen estímulo?

Aquí os dejo con un extracto, y os animo, si os apetece a comentar el comentario (y, si se tercia, el comentario del comentario):

Los tres componentes de la obra son La mirada de Pegaso (que da nombre al libro), Historia de un watson y Las alas de la crisálida. Aunque los tres se sumergen en esa faceta “dura”, hay que destacar que cada uno mantiene un estilo propio y bien definido aunque, al concluir la lectura, se nota que existe un hilo conductor o una similitud coral que permite dotar al conjunto de una cierta unidad. Me refiero a una sensación similar a la que deja la lectura de algunas de las antologías de relatos cortos de escritores como Isaac Asimov, por ejemplo, en la que aunque las historias son muy diferentes entre sí siempre hay algunos temas o sentidos que enmarcan en lo profundo todas las tramas.

Insisto en que podéis consultar el resto aquí.

Aparcando momentáneamente este tema, toca pasar al segundo estímulo. Más ostentoso que otra cosa, pero qué se le va a hacer, de vanidad también se vive.

A lo largo del día de hoy, posiblemente bien entrada ya la noche, Rescepto Indablog alcanzará las 200.000 visitas. Es una bonita cifra, que no voy a dejar que empañe ni el estancamiento de los últimos doce meses.

Ha costado tres años y cinco meses, unos mil dos cincuenta días y quinientas cincuenta entradas (que se traducen a su vez en unas quinientas cincuenta mil palabras, o un tochazo de mil seiscientas páginas). Pero todo esto no sería más que onanismo electrónico sin vosotros, así que:

¡Muchas gracias!

A por las 300.000.

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~ por Sergio en mayo 30, 2011.

5 comentarios to “1 reseña y 200.000 visitas”

  1. A tí, por mantener este blog siempre interesante.

  2. Allí estaremos para leer esas cifras, enhorabuena Sergio.

    Fer

  3. Estancamiento? Yo creo que el ritmo es correcto (vale, 10 días es mucho). Felicidades.

    • No, si el estancamiento es en número de visitas, que están ahora justo al nivel de hace un año (después de una pequeña recesión particular).

      Sí, me obsesiono con eso. Hay que aferrarse a lo que sea…

      Gracias.

  4. ¿Y para ir a cien te me pones a 55000 vueltas por minuto? ¡Vas a gripar sí o sí!

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