Sherlock Holmes y los zombis de Camford

Hay algo que tengo en gran consideración cuando valoro un texto: su capacidad para sorprenderme. A estas alturas no es fácil lograrlo (positivamente, claro, que las sorpresas negativas, por desgracia, abundan). Por ello mismo, cuando tengo la suerte de tropezarme con algo realmente satisfactorio el disfrute es todavía mayor.

Mentiría si no confesara que me aproximé a “Sherlock Holmes y los zombis de Camford” con cierta prevención. Ya no es sólo que la experiencia me predispusiera en contra de los pastiches (y más con el prejuicio añadido de ser un pastiche inspirado por la moda del momento), sino que además nunca he sido un gran fan del arquetípico detective del 221B de Baker Street (aunque mención aparte me merece “El sabueso de los Baskerville”, una magnífica novela de suspense… en la que Holmes tiene un papel secundario).

Sin embargo, a medida que iba leyendo todos los temores se iban desvaneciendo, y para el momento en que hace acto de presencia Lewis Crandle ya era un lector conquistado.

Pero vayamos por partes.

Corre el año 1903, el doctor Watson ha contraído nupcias (otra vez) y Sherlock Holmes está a punto de imprimir a su vida un giro radical. En éstas, Bernard Baker, un investigador privado de métodos un tanto más rudos, solicita su ayuda para llevar a buen término un caso que presenta ciertas conexiones con el último resuelto por el gran detective (relatado años después por Watson como, según la desafortunada traducción canónica, “La aventura del hombre que reptaba”).

Ante la ausencia de su acompañante habitual, Holmes recurre al apoyo de un expresidiario, Otis Mercer (mencionado de pasada en el relato arriba indicado), que será además el narrador de la historia. Juntos viajan a Camford (la región Cambridge/Oxford) para investigar las terribles consecuencias derivadas del uso de un elixir rejuvenecedor (fabricado a base de extracto de glándulas de primates) por parte de un anciano profesor universitario ansioso por dar la talla ante su joven prometida. Aunque suene extraño, estos hechos están extraídos directamente del caso ideado por Sir Arthur Conan Doyle en 1923. Lo que se añade son las consecuencias posteriores, pues lejos de quedar todo en una mera bestialización del viejo verde, la evolución de su estado pone de manifiesto un peligro que amenaza ya no sólo a la pujante comunidad universitaria, sino a toda Gran Bretaña y, quizás, al mundo entero.

Lo que no sabe Holmes es que esta aventura le pondrá en contacto con toda una serie de personajes estrambóticos, héroes y villanos de nuevo cuño, dispuestos a llevar los conflictos a un nivel distinto del hollado en sus enfrentamientos con Moriarty.

La base conceptual de “Sherlock Holmes y los zombis de Camford” cabe encontrarla en el Wold Newton Universe de Phillip José Farmer, quien a través de biografías ficticias de los personajes que pasarían a la historia como Tarzán y Doc Savage creó un escenario que propiciaba la fusión en una misma historia de personajes de diversa procedencia (del mundo de la literatura, el cómic y el cine). Otros autores tomaron esta idea y desarrollaron sus propias historias cruzadas, siendo quizás la más famosa las miniseries sobre “La liga de hombres extraordinarios” de Alan Moore; siendo este guionista, además, un referente directo del autor, tanto por la Liga como por otras obras suyas (“From Hell”) o producidas bajo su tutela (“Albion”).

Así pues, a lo largo de las páginas de la novela nos vamos encontrando con individuos que, de acuerdo con el artificio literario del Wold Newton, inspirarían a diversos personajes del cómic británico como “The Spider”, Zarpa de Acero, Kelly Ojo Mágico, Mytek el Poderoso, Dan Dare… así como referencias a otros personajes victorianos extraídos de las obras de Robert Louis Stevenson (“El extraordinario caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”), Henry Rider Haggard (Allan Quatermain) y H.G. Wells (“El hombre invisible”, “La isla del doctor Moreau”). De tal modo, uno de los niveles de disfrute de la novela cabe encontrarlo en la búsqueda de estas (y muchas más) conexiones, labor para la que incluso contamos con una chuleta, en forma de índice onomástico final que incluso expande el juego más allá de los límites estrictos de la historia presentada.

A todo esto, no cabe inferir que la trama en sí carece de interés. La historia avanza con un ritmo magnífico, presentando ideas muy interesantes (como una reimaginación de la naturelaza de los zombis) y construyendo pieza a pieza una aventura que concluye de forma apropiadamente apoteósica. Además, encuentra espacio (sin necesidad de meter una sola página de relleno) para jugar con el canon holmesiano, introduciendo de forma absolutamente coherente con el mismo el concepto de “zombi” y aportando motivos para una decisión tan importante como fue la de retirarse de la vida pública (“La aventura del hombre que reptaba” es la última cronológicamente en el canon, aunque en dos ocasiones posteriores Holmes regresa de su retiro para resolver sendos casos). Incluso el uso de un narrador alternativo al doctor Watson está plenamente justificado. La crudeza, en determinados momentos, de la historia precisaba de un cronista menos remilgado que el siempre correcto Watson, siendo además la ambigüedad moral que aporta un buen prisma a través del cual contemplar los igualmente ambiguos “héroes” característicos del cómic británico.

He llegado hasta aquí sin comentar nada del autor, Alberto López Aroca, quien era para mí un desconocido, al estar su producción más decantada hacia el pastiche victoriano (no sólo holmesiano), iniciándose su obra sherlockiana hace más de una década con la novela corta “Estudio en Esmeralda”. Gracias a esta extensa entrevista aparecida en Stardust (y que recomiendo vivamente) he podido conocerlo un poco mejor.

“Sherlock Holmes y los zombis de Camford” es, independientemente de que seas o no Irregular de Baker Street o zombifilo de pro, una novela muy recomendable (sobre todo para quienes recordamos con cariño los viejos cómics de Vértice). Sin menospreciar futuros pastiches (al parecer hay al menos otro en camino, pero ya he comentado que el personaje no me resulta de particular interés), estaría realmente interesado en comprobar cómo se desenvuelve el autor con una historia totalmente original.

Agradezco a Dolmen Editorial el envío de un ejemplar de “Sherlock Holmes y los zombis de Camford” para su reseña en Rescepto.

Otras opiniones:

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~ por Sergio en febrero 2, 2011.

6 comentarios to “Sherlock Holmes y los zombis de Camford”

  1. Pues me acabas de convencer para que lea un libro del que no pensaba ni leer la sinopsis. Buena reseña.

  2. Vaya, vaya. A pesar de la imaginación falla que se cojan… “tópicos”.
    Muy buena reseña. Larga, extensa y bastante objetiva.

    Saludos.

  3. Amigo Sergio:

    Muchísimas gracias por tus amabilísimas palabras, y me alegro mucho de que hayas disfrutado con este dislate. En mi opinión, hay mucho que decir sobre los señores Pride y Crandle, y todo se andará.

    La entrevista que mencionas, realizada por el señor Luis de Luis Otero, se centra sobre todo en aspectos sherlockianos de mis obritas. Con respecto a obras “totalmente originales” en mi producción, también las hay, aunque resulta obvio que siento debilidad por el pasticheo salvaje. Por si tienes curiosidad, te recomiendo “Candy City”, que cuenta con ilustraciones de tu tocayo Sergio Bleda, uno de los historietistas más importantes e interesantes del panorama nacional e internacional (y te aseguro que no lo digo en vano y sé de lo que estoy hablando). Asimismo, otra obrita reciente, “Card Nichols investiga… el misterio de la armadura pródiga” tampoco es técnicamente un pastiche, y podría ser de tu interés.

    Visto lo visto, cuando vuelva a pasar por Madrid buscaré “El precio del barquero”: me encantan los cuentos que “superan holgadamente las 10.000 palabras”, y que entran en el escabroso terreno de “La Zona de la Novela Corta o el Cuento Largo”…

    Un saludo desde Albacete,
    Alberto López Aroca

  4. Me da que debes conocer a todos esos personajes, Joe (por cierto, pásatelo bien por Cuenca y saluda a Sergio).

  5. Gracias por pasarte a saludar y por el interés, Alberto.

    Nos leemos.

  6. Gracias por la referencia a mi reseña, me alegra ver que al menos enla blogosfera la novela está teniendo buena acogida.

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