Luminoso

“Luminous”, publicada en 1998, fue la segunda antología recopilatoria de Greg Egan (descontando una microedición de 500 ejemplares titulada “Nuestra Señora de Chernóbil”, que incluyó en 1995 cuatro relatos, tres de los cuales forman parte también de “Luminoso”). Presenta diez textos, publicados originalmente entre 1993 y 1998 en Interzone e Isaac Asimov’s Sience Fiction Magazine. Del mismo modo que en la primera antología, “Axiomático”, avanzaba temas y desarrollos que conformarían su producción de novela entre 1992 y 1995 (la trilogía de la cosmología subjetiva), el grueso de los cuentos de “Luminoso” se presentan, si cabe, aún más como campo de experimentación, ya no sólo para “Diáspora” (1997) y “Teranesia” (1999), sino en torno a los temas centrales de la obra de Egan: la evolución transhumana hacia consciencias digitales y el conflicto entre la razón y la superstición.

En general, los relatos de Greg Egan se presentan como narraciones complejas, usualmente con dos (cuanto menos) niveles de lectura. Por una parte nos encontramos siempre un tema especulativo central, que es examinado desde todos los ángulos técnicos imaginables. Entrelazado con él, se desarrolla una reflexión filosófica, que aborda dilemas morales, metafísicos o epistemológicos desde una perspectiva ultrarracionalista (y crítica con cualquier tipo de creencia acientífica). Todo ello sobre un sustrato que a menudo podría definirse como un postciberpunk riguroso y alejado del mero despliegue estético, decantado particularmente hacia la exploración de desarrollos biotecnológicos.

Formalmente hay muy poca variación. Son todas narraciones en primera persona y en pasado, en las que el narrador relata con minuciosidad sus acciones y reflexiones. Predominan la descripción y la introspección sobre el diálogo (que, en general, suele limitarse a breves intercambios, con abundantes párrafos intercalados) y las rupturas de la línea temporal (casi siempre para mostrar los antecedentes a través de flashbacks) son habituales. Esta uniformidad, que en cualquier otra circunstancia podría hacerse monótona, es bienvenida en el caso de “Luminoso”, pues está diseñada para apartar el foco de atención de la forma y centrarlo a plena potencia en la especulación (algo que más de una vez se prueba como imprescidible para no perder el hilo de las explicaciones).

La antología se abre con uno de los cuentos más antiguos, “Briznas de paja”, que recrea en parte la idea del enclave biotecnológico independiente de “El Instante Aleph“, sólo que en vez de presentar una isla artificial anarquista (en contra de las patentes industriales), presenta una región amazónica bajo el control de los antiguos cárteles de la droga. A este lugar, el Nido, viaja un agente de la inteligencia americana, con la misión de recuperar (o asesinar) a un investigador que aparentemente ha desertado. Allí sus convicciones se verán sacudidas por la revelación de la existencia (y la inoculación) de una nueva droga, cuya función consiste en proporcionar maleabilidad a las conexiones neuronales (alterando las convicciones y capacidades a través de un acto de voluntad). Se trata, quizás, del texto más decididamente biopunk de la recopilación.

Con “Eva mitocondrial” me temo que Egan pincha en hueso por lo que respecta a mi persona. Un especialista en entrelazamiento cuántico es contratado por una secta new age para probar la teoría de la madre ancestral única de toda la humanidad (mediante análisis del ADN mitocondrial). La cosa se complica cuando grupos ultranacionalistas, a través de sus propios análisis de la porción heterocromática del cromosoma Y, defienden con igual ardor la diferenciación racial. Por supuesto, el protagonista tiene algo que aportar a la polémica, a través de la investigación no ideologizada. Se trata, en suma de uno de los textos en los que Egan denuncia el mal uso de la ciencia para “demostrar” apriorísticamente prejuicios, aunque en mi opinión sobrevalora la importancia que el ciudadano medio concede a una demostración científica (aunque esté manipulada)… y subestima enormemente la competencia científica de los genetistas al aportar su gran revelación. En fin, nadie es perfecto.

El volumen remonta pronto con la historia que da título al conjunto. Una vez más, nos encontramos con un escenario ligeramente biopunk, en el que una pareja de matemáticos deben conseguir tiempo de cálculo en el superordenador más avanzado que existe para probar una teoría antes de que una maléfica empresa les robe su secreto. La trama parte de la interesante premisa de que las matemáticas no sean la causa de que el universo sea tal cual es, sino que la relación causal funcione a la inversa… con la posibilidad de que existan relictos matemáticos de una ancestral aritmática alternativa. Se trata de un cuento que funciona espectacularmente a todos los niveles. De lo mejor de la antología.

Con “Señor Volición” nos encontramos con un relato que ya entra de lleno en la especulación sobre el funcionamiento de la psique humana, más en concreto con los modelos sobre la formación de pensamientos y la toma de decisiones. Partiendo de un modelo cognitivo conocido como “pandemonium“, presenta una historia que casi podría tildarse como la versión ciberpunk de “Crimen y castigo”.

“Crisálida” entra en el campo de la novela de detectives, con un policía (privado, las fuerzas del orden están privatizadas) encargado de investigar un atentado perpetrado contra una empresa de biotecnología. Todo se complica cuando se hace patente la conexión entre estos hechos y un complot que enfrenta al protagonista con sus propias convicciones (o, más bien, con la racionalización que había realizado de las mismas). El núcleo central del conflicto formaría parte en 1999 de la caracterización del protagonista de “Teranesia”.

El siguiente cuento, “Sueños de transición”, retoma la exploración de la transhumanización del ser humano, examinando las posibles consecuencias del proceso de digitalización de un cerebro, asumiendo que las fases intermedias del proceso son lo bastante complejas como para generar sus propias percepciones, o sueños, que no son recordados con posterioridad. A partir de esta premisa, Egan explora las posibles implicaciones morales, mientras su personaje principal, a punto de pasar por este proceso, elucubra sobre las (irrelevantes en apariencia) consecuencias del paso que está a punto de dar. Se trata de un relato que además puede entenderse como antecedente directo del estado de desarrollo de “Diáspora“.

“Fuego plateado” representa una nueva batalla entre la razón científica y el pensamiento mágico supersticioso (¡con mención expresa de la extraordinaria novela de Umberto Eco, “El péndulo de Foucalt”!), desencadenado en este caso por una reacción en contra del sufrimiento provocado por una nueva e incurable enfermedad. Es un texto bastante pesimista, que aboga por la defensa activa de la razón, dejando implícito que la condescendencia ante actitudes aparentemente inofensivas podría tener graves consecuencias (tenemos representado pues, en este relato, otro de los grandes temas de Egan, que ya había sido explorado en “Eva mitocondrial”).

Vuelta a la especulación sobre la consciencia humana en “Motivos para ser feliz”, donde se nos muestra un personaje, al que una grave enfermedad priva de los recursos mentales para obtener placer de cualquier actividad. Me resisto a contar nada más, porque en este caso es tan importante el proceso como el destino, pero no puedo dejar de apuntar a la conexión con “Diáspora”, en particular con la creación desde cero de nuevas personalidades (un camino que no llega a explorarse en la referida novela, aunque sin duda es parte integral del concepto de las Copias). Se trata de un texto que exuda frialdad, con un personaje ultranalítico (salvo cuando decide no serlo), que disecciona, quizás acertadamente (lo cual provoca todavía más escalofríos), la experiencia emotiva humana.

“Nuestra Señora de Chernóbil” presenta un acusado cambio de registro. A primera vista los temas son los mismos (futuro cercano postciberpunk, con sublectura acerca de la superstición). El resultado, sin embargo, queda un tanto descafeinado, con una resolución detectivesca bastante trivial y unas reflexiones morales un tanto desenfocadas. La idea de base es potente, pero la ejecución queda bastante por debajo de la media del volumen (mala suerte, no haber puesto el listón tan alto).

Cierra la antología “La inmersión de Planck”, un texto que, he de reconocerlo, supera con mucho mi competencia matemática. Ambientado en una polis sacada directamente de “Diáspora” (hasta el punto que me pregunto si no se tratará de una “escena eliminada” por no cuadrar con el conjunto, pues fue publicada un año después de la salida de la novela), narra el proyecto de investigación de un grupo de copias dispuestas a enviar unos clones suyos en una misión de exploración al interior de un agujero negro (para averiguar, por lo que llego a comprender, si los números cuánticos tienen un significado específico real o son, por el contrario, el reflejo de procesos más fundamentales que acontecen a la escala de Planck. Por fortuna, para los que nos perdemos entre tanta ecuación y tanto fenómeno antiintuitivo, queda una pequeña subtrama referida a la visita para ser testigos del acontecimiento de un par de copias de una polis que ha revertido a una idealización de la existencia previa carnosa y a una anteposición del valor simbólico sobre el científico (para ser un autor que se pierde en elucubraciones metafísicas, lo cierto es que Egan ridiculiza bastante la postura poética).

Aun sin alcanzar el nivel de “Axiomático”, “Luminoso” es una obra imprescindible para todo amante de la ciencia ficción dura en general (y de la obra de Greg Egan en particular). La sensación de encontrarnos ante una serie de ensayos especulativos es intensa, pero en todo momento el autor se preocupa de conferir suficiente literalidad a la propuesta (con sus tramas bien definidas) para que esto no importe demasiado. No es recomendable, desde luego, a aquellos que no puedan pasarse sin calor humano (en “Luminoso” hasta las emociones están racionalizadas), pero supone un buen precalentamiento para abordar, en dosis manejables, el que quizás sea el corpus especulativo (a nivel científico y filosófico) más interesante de cualquier autor contemporáneo (y casi me atrevería a ampliarlo a cualquier época).

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en diciembre 26, 2010.

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