La guerra por el norte

Comenzar la publicación de la saga “La leyenda de una era”, del autor castellonense Guillem López, es toda una apuesta de AJEC en su colección Excálibur Fantástica, que poco a poco va consolidándose como una de la iniciativas editoriales más interesantes del actual panorama fantástico español.

“La guerra por el norte” se trata de un tomo de casi 500 páginas, que no es sino la primera entrega de una gran novela-río, que aborda un subgénero con muy poca tradición por estos lares, firmado además por un escritor inédito hasta la fecha. Algo muy especial se requería para que el proyecto viera luz verde, y basta con leer unas pocas páginas para descubrir el qué.

No he leído muchas obras de fantasía narradas con el cuidado y meticulosidad que presenta la opera prima de Guillem López. Tanto el lenguaje como la ambientación están cuidados al detalle, conformando una ficción con personalidad propia. Algunos referentes asoman aquí y allá, como es lógico, pero el conjunto muestra una solidez y una coherencia poco habituales en un género tan dado al reciclaje como la fantasía épica. Ayuda a esto la introducción, como uno de los temas principales, de un elemento ajeno a la tradición fantástica (entendiendo por tal la relacionada estríctamente con la fantasía) y más propio de la ciencia ficción. Todo ello sin ceder un ápice de rigurosidad en el tono medieval de la obra.

Al principio de la historia, Aukana y Misinia son los dos grandes imperios del norte de Kanja, una región en la que además diversos reinos menores y facciones, como la de los monjes guerreros de Vanaiar, completan un equilibrio inestable a punto de quebrarse. En medio del terremoto político, con vientos de ambición y venganza avivando las brasas de antiguos conflictos, un poder latente amenaza con derrogar toda norma previa y dar inicio a una nueva era. Son los razaelitas, un grupo de humanos que desde hace siglos, al azar, han ido emergiendo entre sus semejantes haciendo gala de extraños poderes. Al comienzo de la novela, justo cuando los ejércitos están a punto de lanzarse unos contra otros en un baño de sangre como no ha habido otro en el norte en décadas y funestos augurios ensombrecen la floresta de los druidas, entran en escena dos razaelitas portadores de un poder como nunca antes se ha visto.

Las piezas están dispuestas. Se inicia el drama.

Guillem López fragmenta la historia en múltiples puntos de vista, viajando de un lugar a otro del norte y concediendo a cada personaje, por turnos, el rango de protagonista. No existe discriminación. Todos los acontecimientos merecen una atención extrema, ya se trate de un crucial concilio de las principales autoridades de la orden de Vanaiar, como de las visicitudes de una niña que huye de su destino junto con su hosco padre, y todos los personajes están perfilados con igual detalle (sin caer en la trampa fácil de querer dotarlos de falsa complejidad), evitando con cuidado los comportamientos anacrónicos.

En resumen, la lectura de esta novela proporciona una inmersión completa en Kanja, urdiendo así una ficción por la que no cuesta un ápice suspender la incredulidad, algo crucial a tenor de la extraña mezcla que propone: materia prima de novela histórica (con un medio físico y una historia ficticios) y subtrama transhumanista (sacada, con toda seguridad, más que del mundillo de la ciencia ficción del cómic de superhéroes). Los razaelitas se muestran así como una especie de mutantes, cuyas diferencias les proporcionan más penas que alegrías y cuyo poder despierta el miedo y alienta las persecuciones. El mérito de “La guerra por el norte” reside en introducir estos temas sin tener que renunciar a la ambientación seudomedieval (tanto externa como en la psicología de los personajes), equilibrándolo con las más prosaicas acciones de reyes, monjes y guerreros.

No todo es perfecto, sin embargo. Si la bisoñez del autor no se muestra ni en la redacción ni en la faceta conceptual, en mi opinión la estructuración de la historia no acaba de ser redonda. Para tratarse del primer tomo de una saga, se muestra muy reluctante a la hora de presentar los elementos. Nos vemos, por ejemplo, inmersos en complejos juegos diplomáticos sin haber tenido ocasión de hacernos una idea cabal de la situación, por lo que cuesta bastante identificar las partes en conflicto (sobre todo porque no pasa mucho antes de que empiece el juego de traiciones). La información está ahí, pero en ocasiones es proporcionada mucho después de cuando se necesitaba originalmente, por lo que no es difícil caer en la confusión (ciertas elipsis narrativas, producidas al saltar de capítulo en capítulo, tampoco ayudan demasiado).

En otras ocasiones, sin embargo, la información empieza a proporcionarse justo antes del momento en que será necesaria, estropeando alguna que otra sorpresa o dando lugar a fragmentos excesivamente expositivos (en este sentido, el último capítulo, que prepara la trama para la llegada del siguiente tomo de la saga, es paradigmático).

Otra dificultad menor reside en que el afán por alcanzar el máximo realismo posible hace que ningún personaje destaque por su carisma, lo cual choca contra las actuales tendencias en literatura fantástica, que potencia la utilización de personalidades extraordinarias (tendencia heredada del bestseller orientado a personaje de los 90).

Todo ello convierte la degustación de “La guerra por el norte” en un ejercicio complejo y algo exigente, sobre todo para quienes no estén familiarizados con las tradiciones literarias de las que bebe (incluyendo la narrativa histórica). La excelencia narrativa, sin embargo, compensa esta circunstancia, si bien no favorece el dinamismo de la lectura, así que conviene abordar ésta con tranquilidad.

Para saber más de la “Leyenda de una era”, así como para acceder a mapas y otros extras (un error de imprenta convierte en poco menos que ilegible el incluido en el volumen, lo cual supone un grave inconveniente pues resulta una ayuda muy necesaria para hacerse una composición de lugar), o acceder a la banda sonora, compuesta por el mismo autor, en Myspace, podéis consultar el blog homónimo de Guillem López.

Agradezco a Grupo Editorial AJEC el envío de un ejemplar de “La guerra por el norte” para su reseña en Rescepto.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en noviembre 18, 2010.

5 comentarios to “La guerra por el norte”

  1. lo tengo en la pila junto a Raazbal de Oscar Bribian, has leido este? es de una tematica parecida, no? ya comentare por aqui o en sedice cuando los lea

  2. No, no he leído la novela de Óscar, y me temo que ni siquiera la tengo por el momento en mi pila de lectura (que en estos momentos está muy condicionada por una larga lista de compromisos de reseña). De todas formas, aunque ambos hayan sido publicados en Excálibur Fantástica, y por tanto presenten puntos de contacto, la impresión que tengo es que los enfoques son muy divergentes, lo cual creo que es representativo del gran acierto que está teniendo AJEC con la colección, al ofrecer, dentro de la fantasía más o menos épica, un amplio abanico de propuestas.

  3. Me has dejado con las ganas de leer la novela. Habrá que ponerla en la pila de pendientes.
    Muy buena reseña, Sergio.

  4. Gracias, Anabel.

  5. Parece más que interesante a pesar de los peros, aunque claro, no hay obra perfecta, y seguro que el autor palía las posibles deficiencias en próximas entregas. Me la apunto para futurible lectura.

    Saludos.

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