Penitencia

Tres años después de su magnífico debut con “El enviado“, J.E. Álamo ha publicado su segundo libro: la novela de terror/intriga sobrenatural “Penitencia”, un relato coral, compuesto a partir de retazos de vidas, escenas escamoteadas al tiempo, que se entretejen en una narración trepidante, que no concede (más bien los obvia) ningún momento de respiro.

El Segador es un asesino en serie cuyos crímenes, de gran aparatosidad, tienen en vilo a la policía y llaman la atención de una misteriosa Agencia, para la que trabaja el inspector Aguirre, un hombre cabal, aunque con su buena cuota de fantasmas personales acosándole. La novela abarca los movimientos finales de una macabra partida, con sus peones, alfiles, caballos, torres, reinas y reyes en la sombra. Toca mover a las blancas, y el futuro no se antoja muy halagüeño.

El autor aborda la historia desde los personajes, concediendo en ocasiones voz a sus pensamientos más íntimos, sobrevolando sus vidas para caracterizarlos en detalle (desvelando sus orígenes, sus motivaciones y los hechos que les han llevado a ser lo que son) en otros. Revela y oculta, jugando en ocasiones al despiste (el éxito de esta estrategia supongo que ya depende de la experiencia lectora que se tenga en historias afines) y recreándose en sus miserias (las más de las veces), aunque también en sus virtudes (en unos pocos y destacados casos). De hecho, no hay personaje de cierta relevancia que no acabe, antes o después, diseccionado bajo el bisturí de Álamo, ni tampoco que no encuentre un final acorde (a grandes rasgos) con sus méritos o deméritos.

Otro aspecto destacable de la historia es su manejo del tiempo narrativo. No se trata sólo de que la presentación de cada personaje (en su primera aparición o, más a menudo, cuando adquiere cierta relevancia) implique a menudo un pormenorizado repaso de su vida y circunstancias a modo de flashback, sino que juega continuamente con nuestras preconcepciones, saltando, según personaje, ligeramente adelante y atrás en la línea temporal, al tiempo que incluye elipsis de horas, días o incluso semanas en el intervalo de un salto de línea (sin otra indicación de que tal salto se ha producido que referencias de pasada en el propio texto).

Estas características dotan a “Penitencia” de una personalidad única, que la destacan de cualquier obra de similar temática o ambientación. Fuerzan una forma de disfrutarla particular. Nada de una inmersión en la narración. La novela es un collage de vidas y escenas, recayendo en el lector la labor de engarce, la conformación de un todo a partir de las piezas proporcionadas. Esto fomenta la implicación, la cercanía a los personajes (tanto positivos como negativos), aunque al mismo tiempo provoca cierto distanciamiento del escenario, que aparece un tanto desdibujado al fondo. Así pues, mientras que el entramado humano aparece perfectamente imbricado, el medio físico queda reducido a una serie de localizaciones aisladas (el bar de Gregorio, la residencia El Júbilo Dorado, la Iglesia de la Santísima Trinidad, la carnicería…), circunstancia que, al menos en mi caso, reduce un tanto la percepción de cotidianidad de la historia (una cualidad que, dados los abundantes elementos sobrenaturales, considero muy importante en la fantasía urbana).

Tal vez sea esta la razón por la que me costó entrar en la narración. Hasta, quizás, disponer de suficientes tramas (vidas) entrecruzadas para que la estructura se mantuviera por sí sola, sin necesidad de anclajes. Luego, cuando las piezas del rompecabezas empiezan a encajar, se hacen patentes diversos misterios, cuya resolución (en algunos casos bastante evidentes a poco que se tenga cierta experiencia en estas lides, en otros ciertamente sorprendentes pues trasgreden precisamente esas preconcepciones) ocupa buena parte de las páginas restantes.

Concluye la historia de un modo satisfactorio, cerrando tramas y experiencias personales (en particular, para el caso del inspector Aguirre, el auténtico protagonista de la historia). Quizás haya echado en falta algo más de pirotecnia (o mala leche), pero eso ya son gustos particulares. Precisamente la última escena, nada pirotécnica, confiere a la novela toda una sublectura nueva, en clave de realización humana y personal, de mayor importancia, podría argumentarse, que los grandilocuentes actos del Segador, de quien lo domina y de las fuerzas empeñadas en detenerlos.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en octubre 26, 2010.

2 comentarios to “Penitencia”

  1. Una de las cosas que más me gustaron de Penitencia es que todos los secundarios gozan de un pequeño relato con su vida dentro de la historia.

    Fer

  2. A mí me gustó como el autor perfila a cada personaje. Para aquellos que queremos escribir esta novela puede venir muy bien.

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