Hispacón 2010: una valoración personal

Por fin terminó la Hispacón, y digo “por fin” porque de durar tan sólo unas horitas más hubiera reventado y hubieran tenido que rascar mis restos de las paredes de la Casa de la Cultura de Burjassot con una cucharita. Esto de intentar compaginar tres compromisos de los de tiempo completo (organizador, aficionado y escritor con dos libros que presentar) consume las energías más rápido que una taladradora a pilas. Menos mal que todos los escenarios estaban en un mismo edificio (o alrededores), que bastante he tenido con subir y bajar como unas doscientas veces las puñeteras escaleras (sí, era apenas un piso, pero un piso sobre otro y sobre otro y sobre otro…).

El caso es que quería ante todo disculparme por no haber podido atender a nadie (ni me atrevo a hacer una lista, que seguro que me dejo a muchos) como era debido. He intentado pasarme por todos los actos (más de cien) a saludar y preguntar si todo estaba correcto y, al finalizar, para interesarme por cómo habían ido las cosas. Tarea imposible, por supuesto, máxime cuando se inmiscuían otros compromisos. De todas formas, me he quedado con la impresión de que (¿casi?) todos se han marchado satisfechos de la Hispacón.

Ahora dejaremos pasar unos días, para dejar enfriar las emociones, y realizaremos una valoración organizativa de la Hispacón (¡hay tantas cosas que no han salido tan bien como habíamos planeado!), pero por lo pronto creo que puedo apuntar unas breves ideas como valoración personal.

Al entrar a formar parte del comité organizador (suena mucho más premeditado de como fue en realidad), me planteé una serie de objetivos que deseaba ver cumplidos en la Hispacón (compartidos muchos de ellos por mis compañeros, por supuesto, aunque como aquí estoy escribiendo desde una postura particular personalizo). No es un secreto que hemos estado inmersos en uno de los puntos bajos del eterno ciclo de pujanza y decadencia del panorama literario fantástico español (ese ciclo que nunca acabamos de romper para llegar al siguiente nivel). Sin embargo, desde hará cosa de año o año y medio se vienen percibiendo muchos signos esperanzadores de revitalización (nuevos autores, nuevas editoriales, nuevos proyectos, nuevas convenciones…). Yo quería que la Hispacón, como congreso veterano y prestigioso, se subiera a la ola y contribuyera con su empuje a la consolidación del nuevo modelo de fándom (no hay el porqué huir de la palabreja, basta con redefinirla si no nos gusta a dónde ha llegado).

Es un deseo completamente egoísta. Mis libros están peleando aquí y ahora por hacerse un hueco en el mercado (un mercado que, potencialmente, es muy superior a la pequeña porción que en estos momentos está siendo explotada). De todas formas, como simple aficionado, también hay ahí cierta insatisfacción, al ver como novelas y relatos extraordinarios de muchos compañeros no alcanzan la repercusión que por calidad e interés se merecen (y, a veces, incluso asisto con perplejidad al entierro en vida de novelas magníficas que ni tan sólo encuentran la oportunidad de llegar a las tiendas en unas condiciones aceptables, cuando todos los meses nos inunda una ola de novedades anglosajonas de en no pocas ocasiones más que dudosa valía).

¿Qué puede hacer una simple convención, la vigésimo octava del mismo nombre, por luchar contra los molinos de viento? No mucho, quizás. O tal vez todo.

Desde el mismo principio quisimos organizar una reunión integradora. Han sido demasiados los años en los que la separación artificial en subgéneros dentro del fantástico ha mediatizado el enfoque de las Hispacones. Así pues contactamos con la Sociedad Tolkien Española, con la Federación Española de Fantasía Épica, con NOCTE, con Catacumba, con el Escuadrón Delta, con la Espatrek, con la TerBi, con la APIV… y les invitamos a venir a Burjassot y aportar sus ingredientes a la sopa. Yo apenas he podido más que dejarme caer de tanto en tanto por la carpa de asociaciones, pero muchas de las personas con las que he hablado me han expresado su satisfacción (e incluso sorpresa) por el buen rollo que se ha respirado en todo momento y por la cercanía e interés en unir fuerzas y colaborar (compromiso que se materializó, con sorprendente facilidad, en la reunión interasociativa del domingo, donde se plantó la semilla de lo que espero que se convierta en una herramienta de unión e información fundamental en los próximos años). Quisimos invitar a todos los subgrupos para que no hubiera subgrupos. Por supuesto, no alcanzamos sino a convocar a una pequeña muestra (añadiría, por ejemplo, a Xatafi y a Sevilla Escribe), pero creo que funcionó. Me he quedado con la impresión de que fue la Hispacón de todos, y eso me llena de satisfacción.

En la receta para revigorizar el género fantástico, sin embargo, faltaría otro componente fundamental, el que representa la mitad profesional del binomio. En este sentido creo que también puedo tildar de éxito la Hispacón. Llevávamo muchos años con convenciones deficitarias desde el punto de vista comercial. Las editoriales y tiendas montaban stands casi por compromiso, sin esperar en realidad rentabilizarlos. En Burjassot, por fortuna, disponíamos de un espacio casi inmejorable (si tan sólo hubiera sido un poquito más grande…).  Aún queda mucho camino, pero recuperar la faceta comercial de la Hispacón es un paso en la dirección correcta.

Mas no todo debe reducirse al vil metal (por mucho que resulte imprescindible para sostener el invento). También me parece muy destacable el número de libros de autor nacional presentados en la Hispacón: 42 (número significativo donde los haya). Además, se han producido numerosos contactos entre editoriales y escritores (incluyendo la presentación de unos cuentos proyectos nuevos), editoriales e ilustradores y entre asociaciones afines.  De nuevo volvemos al tema principal de la Hispacón: la unión hace la fuerza.

Descendiendo ya a temas mucho más personales  (y muchísimo menos relevantes). Estoy bastante contento con mis actos. La presentación de “La mirada de Pegaso” fue un poco tempranera (faltaba mucha gente, y los que ya estaban ahí aún no habían terminado de acomodarse), pero muy amistosa. La de “El precio del barquero”, en la que me acompañó en la mesa uno de los editores, Juan Ángel Laguna,  fue bastante más concurrida, y también más ortodoxa (aunque quienes estuvieron podrán constatar que sólo un poco). En cuanto a la conferencia (Singularidades y revoluciones: biosociología de los horizontes de sucesos), pues supongo que no estuvo mal del todo, en especial si tengo en cuenta que apenas dispuse de media hora para prepararla (durante la comida de ese mismo día… cosas de la saturación organizativa). Menos mal que versaba sobre temas a los que he estado dando vueltas durante mucho tiempo.

En definitiva, salgo de la Hispacón con muy buenas sensaciones, un par de lamentaciones por cosillas que no salieron como hubieran debido, satisfacción por las cifras de ventas de mis libros (dentro de lo humilde de las expectativas), docena y media de libros nuevos (entre los que se cuentan nueve de AJEC, entregados como servicio de prensa, cuya reseña podréis leer tan pronto como me sea posible en Rescepto) y esperanzas renovadas en el fantástico español.

Muchas gracias a todos los ponentes, miembros de las asociaciones colaboradoras, empleados de la Casa de la Cultura, autoridades, editores, escritores, compañeros de la organización, voluntarios y, por supuesto, asistentes, que habéis transformado la Hispacón 2010 de un proyecto loco de un montón de insensatos en una realidad.

Nos vemos en la próxima (aunque espero que para entonces con mucho menos trabajo… por la parte organizativa en todo caso).

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~ por Sergio en octubre 13, 2010.

11 comentarios to “Hispacón 2010: una valoración personal”

  1. Tengo que reconocer que la organización fue “casi” perfecta. Vuestro trabajo fue impecable y dedicado. Os fajásteis muy bien y ganasteis el respeto y el aprecio de los asistentes. Las cosas que no me gustaron tanto son ajenas a vuestra competencia, por tanto no las expondré aquí.
    Mi mas grande enhorabuena y mi agradecimiento por los días estupendos que nos habéis proporcionado. Los 750 kms de marcha han sido bien empleados.
    Muchas gracias.

  2. Gracias Alfonso. Al final se nos descontrolaron algunos aspectos, pero si la experiencia compensó el tiempo, la burrada de kilómetros e incluso los fallos de organización, ya estamos satisfechos.

    Aunque hay que hacer constar que a ti ya te teníamos ganado desde el discurso de inauguración del subsecretario de cultura. ¡Enhorabuena!

  3. Una Hispacón de las buenas. Comparable a las mejores que recuerdo, y sacada adelante casi sin presupuesto. Mis felicitaciones por vuestro trabajo, compañeros.

  4. Muchas gracias, Juanmi (por tus palabras y por tu buena disposición a colaborar en lo que surgiera).

    Por cierto, supongo que a estas alturas ya lo sabrás, pero tenemos otro piedro más esperándote. A ver cómo te lo pasamos…

  5. Sergio, todo estuvo estupendo. Nunca nada sale perfecto, así que no te preocupes. Todo el mundo se quedó muy contento. Así que enhorabuena!
    Y te entiendo, yo no paré en tres días y fue un estrés de los duros, pero de los que te dejan buen sabor de boca.

  6. Por mi parte, muchas gracias por la panzada de trabajo, Sergio. Siempre hay cosas mejorables, cómo no, pero en cuanto a organización ha estado muy bien. Ha habido cosas que me han gustado mucho. El ambiente era fantástico y la ubicación de los puestos de venta y asociaciones muy acertados.

  7. Gracias Verónica, sin vuestra colaboración hubiera sido imposible.

    Gracias Óscar. El ámbiente, en realidad, lo habéis puesto vosotros.

  8. Pues sí, no he parado de hablar con todos, lástima que contigo apenas fueran 5 minutos. Guardo un buen recuerdo de estos días.

    Fer

  9. Ya me hubiera gustado, ya, poder pararme a hablar. Me temo que en ese sentido he sido un anfitrión muy desatento. ¡Qué ganas de volver a ser sólo asistente! (bueno, alguna conferencia siempre podría caer, que en el fondo me va la marcha).

    En fin, tendremos más ocasiones, seguro. Por ahora, me doy por satisfecho si la experiencia ha sido positiva.

  10. Me pareció una Hispacón fabulosa. A destacar la labor de integración realizada por la organización. El fomentar que estuviera presente gente como Espada y BRujería o la asociación de ilustradores, la mayoría de los cuales nunca habían estado en una Hispacon, fue todo un acierto.

  11. Gracias, Pedro.

    Ahora toca seguir construyendo a partir de aquí. Hay mucho, mucho potencial.

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