Y pese a todo…

Bangor, Maine, un conflicto bélico global en el que han primado las armas biológicas ha destruido toda infraestructura estatal y ha masacrado a la población, hasta el punto en que sólo tres personas permanecen con vida en la ciudad: un padre con su hija de cinco años y su vecino, un hombre que antaño fuera su mejor amigo pero con el que no se habla desde hace dos años. La vida es dura, a las inclemencias propias de la región se une el desplome de la civilización y todas sus comodidades. Cada uno de los hombres, en viviendas enfrentadas, se parapeta tras verjas, alambres y armas de fuego, en previsión de nuevos horrores, frutos tardíos de la guerra, que podrían salir arrastrándose de los ancestrales bosques nevados para amenazar su ya precaria existencia.

No, no se trata de la última novela de Stephen King, sino que nos encontramos ante el segundo libro de Juan de Dios Garduño, publicado en la línea Z de Dolmen. Sí, hay algo parecido a zombis (se trata más bien de la variante “infectados”, subtipo mutante), pero el libro hubiera funcionado igual de bien variando ligeramente ese elemento. No es un libro de zombis, sino un libro con zombis, diferencia que, aun siendo sutil, es importante. Gracias, sin embargo, a esta circunstancia, ha conseguido meterse (con todo merecimiento) en una de las iniciativas editoriales, pese a su especialización, más interesantes del momento para un escritor de literatura fantástica en castellano (no discrimina entre nacionales y extranjeros en cuanto a tirada, distribución y promoción, con unos números que sitúan las ediciones en el segmento medio-bajo del mercado).

La conexión con King, sin embargo, no es gratuita. Existe una clara influencia suya (como también de Matheson, y algún otro, quizás demasiado explícita en ocasiones). Tan importante como el ambiente exterior lo es el universo interior de cada uno de sus personajes principales, Patrick Sthendall y Peter Staublosky, aislados y al mismo tiempo complementarios. Reducida a sus elementos más básicos, “Y pese a todo…” es la historia de una reconciliación, aunque, por supuesto, antes de consumarse primero tiene que empeorar.

La norma no escrita sobre escenarios postapocalípticos determina que se debe reunir a un grupo variopinto de supervivientes, forzados a convivir y colaborar, dependiendo su éxito a medio plazo de su habilidad para limar las asperezas. Juan de Dios Garduño trasgrede de buenas a primeras casi todas estas premisas. Para empezar, los sobrevivientes son viejos conocidos (amigos de infancia, de hecho), y cada uno está empeñado en superar la tragedia por su cuenta y sin apelar a otras fuerzas que las suyas (Peter tiene a su hija para proporcionarle compañía, Patrick un perro huskie). Resulta sintomático un momento concreto del libro en que cada cual, a lados opuestos de la calle, trabaja por mejorar sus defensas, transformando (metafórica y casi literalmente) sus viviendas en castillos, destinados a mantener el resto del mundo fuera. Sólo que durante todo el primer tercio del libro no se percibe otra amenaza que la teórica obligación de reconstruir los lazos (rotos bajo circunstancias que se explican a través de rememoraciones y flashbacks).

La misma estructura de la historia refuerza esta dependencia mutua, pues nos los muestra a modo de espejos enfrentados, separados por una tierra de nadie que las imágeness (el pasado común, el complejo presente y el futuro incierto) no tienen dificultad en salvar, reflejándose una y otra vez entre ambos, retroalimentándose en un círculo vicioso que exije que algo, alguna catástrofe definitiva, como la irrupción de una horda de seres que quizás en el pasado fueron humanos, lo rompa, a tiempo quizás de evitar que escale más allá de la cota de no retorno.

“Y pese a todo…” construye a la perfección este ambiente de tensión apenas contenida, dibujado contra un paisaje de desolación curiosamente amortiguado. Existe auténtica preocupación por dotar a Patrick y Peter (PS ambos, dudo que sea casualidad) de volumen y consistencia. Tal vez en algún momento presenten características deudoras en exceso de Stephen King (ciertos detalles que no acaban de encajar del todo, como si les fallaran los cimientos que cabría encontrar fuera de la novela, en sus fuentes de inspiración), sin embargo en su conjunto se muestran como dos pilares sólidos en torno a los cuales edificar la estructura de la novela.

No todo cuadra tan bien. La presentación es ejemplar, con un primer acto extraordinario, seguido de un segundo, cuyo inicio viene marcado por la irrupción de la amenaza externa, cuya intensidad aumenta progresivamente hasta alcanzar niveles muy notables. La resolución, sin embargo, la encuentro un poco precipitada y casi anticlimática. Rompe, además, el esquema global, introduciendo un exceso de elementos externos, tanto antagonistas como amigos. Tras reposarlo un tiempo, aventuraría que la novela, centrada quizás en exceso en la catarsis emocional (interior) de sus protagonistas, acaba descuidando ligeramente la evolución del conflicto externo. Se trata, en cualquier caso, de una debilidad que no sería patente de no mediar la singular fortaleza de la presentación.

“Y pese a todo…” es, en definitiva, el título más sólido de cuantos he leído hasta ahora de la línea Z, el más completo y satisfactorio desde un punto de vista literario. Me confirma la apuesta de Dolmen por no establecer restricciones en su planteamiento editorial. Un libro de zombis no tiene por qué limitarse a explotar la moda del momento. Este título, en particular, ha logrado gracias a dicha conexión una salida comercial superior a aquella a la que hubiera podido aspirar en otras circunstancias (sin que ello tenga nada que ver con  su calidad), y eso me alegra. A ver si así, gracias a oportunidades como ésta, vamos cambiando la percepción de la literatura fantástica nacional.

La segunda imagen que ilustra esta entrada es obra de Sergi Llauger, autor de “Diario de un zombi“. Agradezco a Dolmen Editorial el envío de un volumen de “Diario de un zombi” para su reseña en Rescepto.

Otras opiniones:

Anuncios

~ por Sergio en septiembre 1, 2010.

Una respuesta to “Y pese a todo…”

  1. Totalmente de acuerdo en que este libro traspasa las fronteras zombis, lo realmente importante e interesante es la premisa de las relaciones entre los vecinos.

    Pude leer el manuscrito original hace unos meses, y puedo asegurar que ya vi en esa primera lectura una novela con altura de miras.

    Fer

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: