El resplandor

Llevaba un tiempo priorizando (más) la ciencia ficción en el blog, pero las circunstancias cambian y cierto desarrollo reciente, del que espero poder ofrecer más datos en breve, me van a llevar a repartir esfuerzos en Rescepto con otro de los géneros fantásticos: el terror.

Para empezar con buen pie esta pequeña rectificación de rumbo, nada mejor que recurrir a uno de los maestros contemporáneos del género, aunque sea con una obra que ya tiene sus añitos. Me estoy refiriendo a Stephen King y “El resplandor” (“The shining”, 1977).

Se trata de la tercera novela publicada de King, su primer éxito en tapa dura y la obra que lo consagró (y encasilló) como escritor de terror. Desde una perspectiva más amplia, ayudó a configurar la fórmula del bestseller que dominaría las estanterías de las librerías durante los 80 y 90, aunque es importante señalar que King no seguía ninguna guía, sino que, literalmente, la escribía sobre la marcha.

El protagonista de la novela es Jack Torrance, un profesor de inglés con problemas de alcoholismo que acaba de perder su trabajo por agredir a unos alumnos (que le habían rajado las ruedas del coche). Gracias a un amigo influyente, consigue un trabajo como guarda del Hotel Overlook, en Colorado, durante los meses invernales en que está cerrado y aislado del resto del mundo. Jack quiere aprovechar esta oportunidad para rehabilitarse (imposibilitado de conseguir cualquier tipo de bebida alcohólica), reparar los lazos con su familia y trabajar en una novela. Pese a sus defectos (una arrogancia desmesurada y cierto talante violento, que, para empezar, son los que le han conducido a esa situación), la solución hubiera podido funcionar, de no haber sido porque Danny, su hijo, posee “el resplandor”.

¿Qué es “el resplandor”? Bueno, la verdad es que nunca se explica demasiado. Sería algo así como un abanico impreciso de habilidades paranormales, incluyendo telepatía, clarividencia y sensibilidad hacia lo sobrenatural. Realizo aquí un inciso para comentar que los poderes psíquicos son una constante en la producción de King, sobre todo en sus primeros libros, donde también juegan un papel importante en “Carrie”, “Ojos de fuego” y “La zona muerta”. El caso es que El Overlook no es un hotel normal y corriente, es lo que podría considerarse una casa encantada. La originalidad del autor, que le permite aportar algo nuevo a una temática tan antigua (se poseen registros de casas encantadas hasta la antigua Roma), consiste en prescindir de una causa humana última para el fenómeno.

“El resplandor” no es la historia de un fantasma que ha tomado posesión de un edificio, sino que es el edificio, el propio Overlook, el que hace gala de una voluntad (maligna) propia y el que intenta poseer primero a Danny para utilizar su poder (por su mera presencia ya energiza las fuerzas sobrenaturales materializadas en el hotel), y cuando fracasa al mucho más predispuesto Jack.

Como en muchas de las mejores novelas de terror, el autor no puede evitar plasmar en la ficción sus propios miedos. Según ha reconocido Stephen King, una de las fuentes de inspiración de la novela fue su propia experiencia como padre y el temor de canalizar su frustración en forma de violencia dirigida contra sus hijos. También es evidente el reflejo, aunque por aquel entonces fuera inconsciente, del problema que tenía con el alcohol y las drogas (que no reconocería abiertamente y pondría remedio hasta finales de la siguiente década). Las flaquezas de Jack Torrance le permiten plasmar un auténtico descenso hacia la condenación, sobrellevado con preocupación impotente por su mujer Wendy, que está a su lado incondicionalmente hasta que la degradación se vuelve irrevocable y debe dar un paso al frente para defender a su hijo.

En el aspecto meramente técnico, la novela supone un auténtico ejercicio de control de la tensión e hiperrealismo, con una fijación enfermiza en los detalles, que se alzan como muros en un laberinto del que no hay escapatoria. La sensación de desastre ineludible va creciendo a medida que el hotel acumula poder y Jack Torrance va desenterrando su macabra historia de entre los recortes de periódico almacenados por el anterior guarda invernal en el sótano (guarda que, por cierto, se suicidó tras asesinar a toda su familia). Llega un momento en que realidad y metarrealidad se entremezclan, y Jack se encuentra atrapado en una fiesta de fin de año eterna (una referencia a “La máscara de la muerte roja”, de Poe) durante la cual un camarero anónimo, la esencia misma del Overlook, le sirve el licor que derriba sus últimas defensas y conduce al auténtico horror, que no es el que un edificio pueda poseer a un persona, sino el que un padre llegue a desear matar a su hijo (un miedo que no tiene nada de fantástico, sino que puede ser tristemente real).

Tras su éxito inmediato, Stanley Kubrick estrenó en 1980 una adaptación muy libre de la novela que también disfrutó de un enorme éxito crítico y comercial. Aparte de cimentar la noción de que las novelas de King constituían una buena base para el cine (tras la adaptación de Brian de Palma de “Carrie” y, en menor medida, la famosa miniserie de 1979 de “El misterio de Salem’s Lot”), como adaptación esta película es un absoluto fracaso. Kubrick no pilla ni una, reduciendo el concepto a la historia de un tipo que se vuelve loco en un hotel encantado. Además, para terminar de arreglarlo, el director insistió en que el doblaje español lo realizaran actores famosos y no especialistas, con un resultado desastroso. En cualquier caso, quitando de sus innegables aciertos visuales, basta con leer la novela para comprender la insatisfacción de King, que le llevó a financiar en 1997 una miniserie que fuera más fiel a su creación (no está mal y cumple con la fidelidad al original, pero también resulta en última instancia anodina, algo que no puede afirmarse de la cinta de Kubrick).

Para concluir, una curiosidad. Las primeras ediciones en España llevaron el título de “Insólito esplendor”, que fue sustituido a partir del estreno de la película por el actual. Sin embargo, en el texto “shining” sigue siendo traducido como “esplendor”

Recientemente Stephen King a revelado que se encuentra trabajando en una especie de secuela de “El resplandor”, que tendría de protagonista a un Danny Torrance cuarentón. Lo cual despierta sentimientos ambivalentes. Por un lado, es Stephen King, y se ha ganado un amplio crédito. Por otro… En fin, él sabrá, aunque difícilmente podrá superar una de las mejores obras de su etapa más productiva y un referente indiscutible de un género en el que se ha erigido como una de las figuras más influyentes.

Otras opiniones:

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

~ por Sergio en mayo 27, 2010.

4 comentarios to “El resplandor”

  1. Estoy contigo en todo. El recuerdo que tengo de cuando leí El Resplandor es magnífico.En cuanto a la película, como tal se deja ver y bastante bien, pero como adaptación… ¡Aún recuerdo la inmensa decepción/cabreo que me llevé! En lo que al doblaje se refiere, si mal no recuerdo, se encargó del mismo nada menos que Carlos Saura y, sincereamente, metió la pata hasta el fondo.

  2. Es que las cosas así no se hacen. El ser un reputado director no te concede licencia divina para brillar en cualquier campo, y con los pedazo profesionales de doblaje que había en España por entonces (de unos años a esta parte la calidad ha caído en picado), fue un pecado (y un insulto) recurrir a novatos.

    Igualito, igualito que pasa actualmente con los guiones. Todo actor, director, compositor, técnico de efectos especiales… se cree capacitado para escrbir una historia. Porque, total, eso de escribir lo hacemos todos. Y el resultado salta a la vista (o no, porque los guiones nefastos no impiden que las pelis triunfen).

  3. Aunque voy notando que un guión sencillo bien contado puede aún hacerle frente a una película sin él. Estoy pensando en Transformers 2, película de golpes y estruendos, sin guión ni nada parecido, que a pesar de toda su potencia y su estridencia, y su éxito comercial apoyado en el cómic y los aparatos “cool”, no le llega a una Avatar de magníficos efectos sostenidos en un guión sencillo, sin pretensiones, pero bien contado y bien presente, por cierto.

    Yo huyo de los doblajes. Las películas las veo siempre que puedo en versión original, si es necesario con subtítulos. Creo que dicha práctica me ha ahorrado innumerables disgustos.

  4. Es cierto que ni en la novela ni en la película explican bien qué es el resplandor, pero creo que eso es algo que tienen las historias de King, que nada queda bien claro, yo vi en las películas online de hbo la película de El Resplandor y me parece de las mejores que haya visto, y creo que eso de no tener certeza de todo la hace más aterradora.

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