Carne de fándom

Hacía tiempo de mi última diatriba. Lo cierto es que estoy un poco desganado y las pataletas consumen demasiada energía. Está alimentándose, sin embargo, una polémica (cíclica, por cierto) que me toca un poco la moral. Podéis seguirla en todo su antiesplendor en la web Literatura Prospectiva, por ejemplo aquí y aquí (ojo, no deseo entrelazar continente y contenido particular, ni siquiera los artículos en sí con la discusión generada a partir de ellos, ése es el “campo de batalla” porque se trata en la actualidad del foro de opinión más activo del… bueno, sí, pese a quien pese del fándom).

No es el único lugar donde surge la idea a la que me opongo. Esta misma semana ha surgido algo similar en una lista privada de escritores de género. Y cuando se apaguen los rescoldos no nos habremos librado de ella; volverá reproducirse cualquier mes de estos. En el fondo somos unos cansinos. O tal vez sea que estamos condenados, como Sísifo, al eterno recomienzo.

La noción que ha vuelto a ponerse sobre el tapete es la de que el fándom es maligno, y hay que escapar de él como sea para producir algo digno. Los argumentos son los de siempre: reducto de vacas sagradas apoltronadas, congregación de groupies aduladores de la mediocridad, vivero de novatos semianalfabetos, que aun así consiguen publicar en editoriales especializadas (en no aplicar filtros de calidad)… ¡Vaya, en este plan yo también querría escapar bien lejos!

Sobre todo ahora que supuestamente el Gran Mundo se abre a la literatura de género. ¡Hey!, Cormac McCarthy ha conquistado a crítica y público con una historia postapocalíptica, y hay varios autores españoles (que yo no mencionaré, no me gusta individualizar, ni para lo bueno ni para lo malo) que se han abierto un huequecito en colecciones generalistas con planteamientos y temas propios de la ciencia ficción (o la fantasía).

El camino está claro, hay que dejarse de mamoneos endogámicos y asaltar el trono de la respetabilidad… y el que no quiera o pueda se tiene bien merecido el previsible ostracismo que le espera, por retrógrado, poco profesional y fandomita.

….

Pues vale.

Estoy jodido.

Al menos por este año.

Con la ilusión que me hacía publicar “La mirada de Pegaso” en otoño.

Ahora resulta que, antes siquiera de haber sido impreso, ya ha sido juzgado. Después de todo “las editoriales españolas del fándom sacan novedades a porrillo, y prácticamente sólo con no ser gramaticalmente analfabeto y tener tiempo libre y fuerza de voluntad suficiente uno puede ver publicada su novela”, porque “algunas de las existentes producen sonrojo a cualquier lector con unos mínimos conocimientos sintácticos y ortográficos. La mayor parte de lo que se publica bajo la etiqueta de cf, nacional o traducido, es metarreferencial y carente de valor literario”. Obsérvese, que por mucho que se matice con “algunos” o “mayorías”, si no se presentan contraejemplos la idea está clara: no merece la pena hurgar en la basura.

Se supone entonces que debería haberme presentado ante Anagrama, o Tusquets, o Lengua de Trapo (Planeta no, que estos son sospechosos) con mis novelas cortas de cifi hard y exigirles que las publicaran, ahora que el género funciona tan bien. Mirad, la primera tiene sublecturas ecológicas y la segunda es en realidad novela negra (no soy sueco, pero la novela negra está de moda, ¿verdad?). Obviad, por favor, el cuento. Es transhumanismo extremo, junto con realidad ampliada y postsingularitarismo, no tiene elementos redentores, podemos eliminarlo, y el apéndice técnico del final también, que la ciencia es secundaria, lo importante es la parte literaria y, modestias aparte, creo que las novelas cortas cumplen.

Qué gilipollas he sido. Estoy seguro de que en cuanto hubieran llegado a las partes que tratan sobre ingeniería genética, teoría evolutiva o computación por ADN las hubieran acogido con alegría como un ingrediente exótico. Ah, que no. Que lo de abiertos a la literatura de género lleva letra pequeña. Que hay que disimularlo. Así que nada de hard. Supongo que la space opera también está vetada. ¿Cyberpunk? No, si yo también opino que está superado pero… Ya,  “Matrix” va a cumplir once añitos, ya no está de moda. Ahora toca escribir sobre romance sobrenatural o, en su defecto, algo que pueda pasar por histórico o por metáfora existencial (o como se prefiera llamar, en cualquier caso que sea fácil de digerir por el público supuestamente alérgico al elemento fantástico).

Bueno, pues tendría que haber dirigido mis miras a las colecciones especializadas, pero empezando por las menos fandomíticas, ¿vale?

Buenas, venía… Sí, soy español. … ¿De que no? … ¿Saben que acaban de incurrir en dequeísmo? … Que qué es eso. Nada, nada, no se preocupe, probaré en el piso de abajo.

Hola, soy español pero podría firmar como “S. Mars”, así pareceré de por allá. … Ah, que no vale, que no es posible engañar al público, que los lectores avezados se huelen la españolidad a un kilómetro y no tocan el libro ni con un palo. Pero no lo haría peor que esa, esa y esa traducción, que son argumentos de mierda. … Sí, ya sé que estamos en crisis pero… Sí, sí, lo capto: que no y punto. Seguiré intentándolo.

Hola, tengo por aquí algo que no sé si os podría interesar. Soy español y es cifi incamuflable. ¡Lo vais a leer! ¡Por fin! … [Un indeterminado tiempo después se pueden dar dos situaciones]: a) No me lo publicáis. ¿Por qué? … Ah, porque no. … ¿Alguna razón? … Que no cuadra con lo que buscáis. ¿Os lo habéis leído? ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? b) No me lo publicáis. ¿Por qué?… Sí, en eso os doy la razón. … No, no estoy de acuerdo con eso, pero es vuestro dinero. ¡Gracias, gracias, gracias! Hasta ahora sólo había recogido siete respuestas a). Procuraré mejorar. Ya lo intentaré en otra ocasión.

Hola, yo… Me da casi vergüenza admitirlo, pero soy un escritor de ciencia ficicón dura, español y que ni siquiera ha tenido la decencia de escribir una novela. Me preguntaba si… [Un indeterminado tiempo después] ¡Me publicáis! ¡He triunfado! ¿Cuándo sale? … Dentro de año y medio. Oh, vale. … Con suerte. … Bueno, al menos llegará a las librerías. … Ah, que sólo a algunas, que con una microtirada no da para más. … Menos mal que los aficionados a la ciencia ficicón tendrán ocasión de leerme. … Oh. Vaya. Resulta que ahora está mal visto eso de publicar en una editorial fandomita. Que habrá quien no se digne a contaminar sus ojos con sus páginas impuras. Que sólo me la criticaran personajes de filiación sospechosa y objetividad en entredicho. Que estará fuera de las estanterías en mes o mes y medio a lo sumo.

En fin, ya lo conseguiré con la próxima. Estoy metido en una novela de espada y brujería y me ronda la cabeza una idea sobre la primera expedición interestelar, mientras, seguro que mi antología de terror encuentra una acogida extraordinaria.

¡Por este rábano raquítico de edición, juro que alguna vez saldré del fándom!

PS1: Pues no, el fándom no es malo, es el mercado primario de la literatura fantástica. Además, no es que sea minúsculo, es que está desestructurado. Me da que en España hay suficiente aficionado para tiradas superiores a los mil ejemplares. Hace no tantos años los había, y no creo que hayamos reducido población. Puedo aceptar que el modelo previo ha implosionado, pero la solución no consiste en renegar de las raíces aspirando a llegar a la copa sin pasar por el tronco (sí, me merezco cien azotes por llevar demasiado lejos esta metáfora). Porque claro, “Tropas del espacio”, “Cita con Rama”, “Neuromante”, “Pórtico”, “Más que humano” o el sacrosanto Dick jamás medraron en el fándom (versión USA).

PS2: Lo más falaz de la discusión se me antoja la identificación entre éxito y calidad. Como si toda obra de éxito hubiera probado su calidad literaria (tendré que replantearme mis opiniones sobre “El código da Vinci”, la saga de Crepúsculo o varias docenas de bestsellers más), y a la inversa, el fracaso comercial implica ineptitud literaria (ya he expuesto en varias ocasiones mi teoría del pelotazo: eres un pringado, independientemente de tu valía, hasta que por pura chamba una obra tuya pega un pelotazo, y luego eres la puta caña, con total independencia, todavía, de tu calidad).

Corolario: A lo mejor, sólo a lo mejor, esté en nuestras manos perpetuar las preconcepciones y dejar morir nuestro espacio natural de expresión, o trabajar por construir el fándom que queramos para potenciar las obras que nos gustan (en modo alguno de forma acrítica, sino responsable y con vocación aperturista). Si no, siempre podemos plegarnos a las tendencias que otros nos impongan... y arroparnos en prejuicios para no tener que volver la mirada atrás.

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~ por Sergio en febrero 26, 2010.

23 comentarios to “Carne de fándom”

  1. Permíteme expresarte mi perplejidad por lo que escribes. Es un resumen perfecto del mal endémico del fandomita.
    Primero, el victimismo. Te montas una llorera de escándalo a partir de presupuestos que sólo tú has concluido, puesto que no es eso lo que se está pidiendo.
    Dices:
    “Puedo aceptar que el modelo previo ha implosionado, pero la solución no consiste en renegar de las raíces aspirando a llegar a la copa sin pasar por el tronco”
    …cuando el quid de la cuestión del artículo es que la generación de escritores criados en el fandom a la sombra de la ciencia ficción, decidió dejarla porque era imposible triunfar con ella. Es decir, no se pide a nadie del fandom que deje de escribir cf, sino todo lo contrario, que intente escribirla con los métodos que le permitirían publicarla fuera.

    “Lo más falaz de la discusión se me antoja la identificación entre éxito y calidad. Como si toda obra de éxito hubiera probado su calidad literaria”
    …cuando en el artículo el 90% de los ejemplos que figuran no están ahí por ser superventas, sino por haber ganado premios, es decir, por su calidad. De hecho, se menciona El fondo del cielo, que no es que esté vendiendo mucho (normal, porque es un tratado de ciencia ficción).

    Es decir, lo de siempre. Victimismo tan cerril que hace leer a la contraria lo que se pone, y luego, claro, el malo es el “gafapasta”, que quiere acabar con nosotros.

  2. Hablando a título personal, intentando ser lo más correcto posible, creo que estás mezclando dos artículos que tienen y no tienen que ver.

    El primero que citas, el de José Ramón Vázquez, está dentro de una sección que se llama El Follonero que busca la reflexión, remover ideas, polemizar… mediante el humor, la exageración, el sarcasmo… El segundo, el de Julián, tiene otro registro completamente diferente. Recuerda un camino que está ahí y que muestra que el Gran Mundo se ha abierto a los temas del género o, más bien, a los temas que el género creía que eran suyos. No a todos. El hard, la space opera… seguirán recluidos en un mercado más pequeño porque su “lenguaje” requiere de unos aprendizajes que no todo el mundo tiene, esfuerzos que la mayor parte de lectores no están dispuestos a hacer, y dificultan su acceso.

    Tampoco está defendiendo que el hecho de que estén ganando premios, o vendiendo mucho, las haga buenas novelas (aunque el hecho de que hayan ganado premios y estén recibiendo buenas críticas hacen pensar que algo tienen). Lo único que señala es la atención que están concitando.

    Pero ya que hablas de los dos yo extraigo el siguiente denominador común. Lo que no tiene sentido es asignar la responsabilidad de que un libro apenas venda unos cientos de ejemplares, que no tenga reseñas, que sea saldado y sólo entonces la gente lo compre… ni a la temática, ni al desinterés, ni a los lectores que vierten opiniones que disuaden (cuando el 90% de los casos siempre tiene reseñas positivas). El mensaje se puede resumir en: si publicas con X obtendrás lo que X te puede dar. Disfruta de la experiencia y si vendes justamente eso, un poco más, un poco menos… es lo que hay con ese potencial editorial. Con libros muchas veces pésimamente editados (lo siento, pero casi he dejado de comprar AJEC porque ya estoy harto de las erratas), pésimamente distribuidos (AJEC, Sirius… joder si le ocurrió y le ocurre hasta Bibliópolis/Alamut), que apenas duran ese mes y medio que comentas en el puesto de venta…

    Con obras que, además, a mi me salen más veces rana.

    Voy a citar un libro que sirve de perfecto ejemplo de lo que denuncian ambos artículos (más el de José Ramón, anecdóticamente el de Julián). Un título que, además, a título personal, como lector interesado en la ciencia ficción que se escribe en España, me parece nocivo. No porque se haya publicado, que cada uno tiene derecho a publicar lo que le venga en gana en su editorial, sino porque hay otros libros que se han publicado en la misma colección y YO no sé si fiarme de un editor que no sólo publica la primera parte sino que, además, publica una segunda y una tercera. Su título es “Sillmaren”. Cuando leí sus primeras páginas fue viajar a un mundo donde el castellano tiene otras reglas sintácticas y ortográficas, una obra sin originalidad ni sapiencia narrativa, carente de cualquier valor literario. Un auténtico desastre que no hay por dónde coger.

    Y personalmente podría poner más ejemplos pero no es el caso.

    Lo que Julián apunta es que ahí afuera hay gente interesada en temas que ha tratado la ciencia ficción sólo hay que ser capaz de escribir una novela sobre ellos y conseguir colocarlo en una editorial. Una tarea enorme, ciclópea, mayúscula, que para la mayoría terminará en fracaso (supongo que si ya es difícil de conseguir con editoriales pequeñas no quiero ni pensar lo que será con editoriales grandes). Pero que puede conseguirse como le ocurrió a Monteagudo, que no sé cuántas novelas escribió e intentó “colocar” hasta que tocó la puerta buena en el momento adecuado con “Fin”.

    Por cierto, que para novelas con éxito que están escritas con los pies no hace falta irse a “El código Da Vinci”. Dentro del género tenemos uno de los ejemplos más claros de cómo no hace falta tener muchas nociones sobre literatura para arrasar: “Apocalipsis Z”. Pero parece que utilizar este tipo de ejemplos está mal visto.

    Y podría seguir, pero entonces ya no sería una respuesta sino un artículo en sí. Sí que quiero comentarte que, como sabes, tienes las puertas de Prospectiva abiertas para publicar la reflexión que consideres oportuna sobre el tema. Creo que existe la sensación de que somos unos señores muy gafapastas que queremos que todo el mundo se aburra con las cosas que a nosotros nos molan y que andamos con escopeta detrás de todo aquello que no coincide con la línea editorial de la página; que, la verdad, sólo hay que ver lo que hemos publicado, es muy muy muy amplia.

    Y, como toda actividad aficionada, hablando por mi mismo como todo lo que he escrito hasta ahora (por si hacía falta recordarlo), se nos puede considerar fandom. Hasta que empecemos a cobrar por esto. Entonces os vais a enterar XD

  3. No es llorera, es lo que hay, según qué tipo de ficción fantástica se quiera escribir.

    ¿Dices que no se pide a nadie dejar la ciencia ficción? Falso, con matices. Se pide bien a las claras dejarse de ciencia ficción “friqui” y escribir lo que se pueda publicar fuera del fándom, con la afirmación implicita de que cualquier cosa que se escriba y no complazca a un lector de… no sé, digamos que Anagrama, carece sin duda de valor literario.

    Y también es falso lo de que están ahí por los premios, cuando poco después se afirma que han generado cientos de miles de ventas, pero admitamos lo de los premios… ¿Desde cuándo un premio literario es sinónimo exacto de calidad? Y más si nos referimos a un género que les es ajeno en principio. Tomemos las cincuenta mejores novelas de ciencia ficción de la historia e imaginemos que se presentan a un premio de esas características. ¿Cuántas lograrían pasar siquiera el primer corte? ¿Es ese el filtro de calidad que debe evaluar el género fantástico?

    Mi victimismo no es cerril (mola la forma en que se elude el debate desprestigiando de buenas a primeras la postura contraria sin necesidad de argumentos), cerril es mi intención de producir ciencia ficicón de calidad que sé positivamente que nunca podrá optar a un premio generalista (del mismo modo que hasta hace apenas diez años obtener un Oscar con una película fantástica era una quimera). De modo que, por lo que se ve, para algunos será siempre fandomítica, endémica y literariamente deficiente.

    Mientras tanto, sólo aspiro a conseguir poco a poco mejores condiciones de publicación dentro de las posibilidades comerciales del género (óptimo del que, desde luego, nos encontramos muy lejos).

  4. Hola, Nacho.

    En realidad (como ya matizo), la entrada viene a cuento no tanto de los artículos en sí, sino de la corriente de fondo que se ha manifestado en los comentarios. Soy el primero en asombrarme de auténticos atentados al lenguaje que logran la publicación (por este mismo blog tengo alguna entrada al respecto). Me preocupa que se demonice el fándom cuando es el único mercado que tiene el fantástico más duro (ya sea en ciencia ficción, en fantasía o en terror).

    Yo lo que busco es contar con un panorama un poco más digno, que me permita una edición de 1.500 ejemplares, en vez de 700, lo cual a su vez redundaría en más medios para pulir el producto. Y luego, quién sabe, pienso que a tenor del público potencial no es descabellado imaginar unas tiradas de 5.000 ejemplares dentro de un fándom saneado (a muy largo plazo).

    Eso sí, si escribo cifi hard hoy, sé dónde me estoy metiendo. Sólo que bastante mal están las cosas como para que encima también tenga que enfrentarme a prejuicios. Y en los comentarios se pone de manifiesto que existen, y muy grandes, contra todo lo que huela a fandomita, puesto por precaución en cuarentena.

    Por último, lo de los premios y el éxito es en buena parte puro azar. Monteagudo está ahí porque por casualidad alguien influyente leyó el manuscrito de “Fin” y le consiguió el apoyo necesario para registrarse en el radar. De no haberse dado esta circunstancia bien hubiera podido desvanecerse sin el conocimiento de aquellos que lo ponen como ejemplo. En el fondo todo es un pelotazo (sin querer imbuir términos peyorativos en dicho término).

    Gracias por la oferta, pero no estaría cómodo entrando así de sopetón en prospectiva. He enlazado, eso sí, para que se tenga constancia de que digo algo al respecto, pero soy un mindundi y mis reflexiones no creo que deban ir más allá de este blog (por supuesto, cualquier comentario es bien recibido y será contestado). En otro orden de cosas, sigo interesado en ese otro artículo que te comenté, y acabaré escribiéndolo en cuanto vuelva a tener la mente centrada en la escatología cósmica.

  5. De otro mindundi:
    Antes de nada, olvidé mencionar de principio que, tal como señala Nacho, mezclas mal, al igual que lo han hecho en el hilo original, dos artículos que no tienen nada que ver. La prueba de ello es que yo, por ejemplo, no estoy de acuerdo con el primero y sí con el segundo. Desde la tesis del segundo, el de Julián Díez, construyo mis respuestas.
    Dices que se pide abandonar las raíces del fandom, y es mentira, a no ser que las raíces del fandom sean la falta de calidad. Lo que se reprocha, precisamente, es abandonar la ciencia ficción a quienes mejor escribían, y haber renunciado a intentar acometer el salto de calidad o de “lenguaje” necesario para cubrir el espacio que les pertenecía por “nacimiento”, y que hoy están cubriendo otros escritores que no partieron del género. Insisto, lo contrario a las quejas que planteas. Y es un artículo directamente dirigido a ellos, CLARAMENTE dirigido a ellos, y por cierto, contestado. Ser escritor de hard, y de los nuevos, excluye de ser objetivo de ese artículo. Primero, porque los nuevos han de foguearse, y aún hay que ver si son capaces de lograr lo que sus antecesores no quisieron o no supieron conseguir. Segundo, y fundamental, porque el hard (y esto es propio) nunca, jamás logrará salir del intragénero. Tiene unas exigencias temáticas que imposibilitan su salida, su aceptación por el público general. Si ni obras maestras como Luz o Solaris lo han logrado, ya me dirás cómo conseguirlo.
    En lo siguiente, me temo, es imposible llegar a un entendimiento. Si ser elegida por un jurado cualificado de entre un montómn de novelas competidoras, no te parece sinónimo de calidad, no hay de qué hablar. Supongo que la opinión de un gran número de críticos (de literatura general) diciendo, a su salida al mercado, que son obras cualitativamente espléndidas, tampoco te valdrá, así que sobre este tema mejor, si te parece, mejor no hablamos. Tenemos conceptos de la realidad distintos.
    Para acabar, vuelvo a lo mismo. Ante un texto de procedencia sospechosa, que huele a “gafapastismo”, la respuesta del fandom suele ser (no siempre, pero suele), primero darse por ofendido y luego tratar de entender el texto. A eso lo llamo victimismo, y loriquera, cosas que, desde luego, en mi definición de la realidad, tampoco son insultos. Por lo demás: ¿me puedes aclarar qué otras cosas son las que dices que eludo? Intentaré contestártelas una a una.

  6. Creo que Kaplan apunta algo que para mí es fundamental en este asunto: la importancia del lenguaje o el estilo literario. También en Nocte existe un debate acerca de la conveniencia o no de buscar un estilo personal, una voz reconocible. Yo opino radicalmente que sí, que todo autor debería ponerse como meta alcanzar una voz narrativa propia y original, lo que a veces lleva a la experimentación (y por eso también muchas veces al fracaso). El éxito de McCarthy o Monteagudo es una combinación de tema y estilo, no habría funcionado igual sin cualquiera de las dos cosas.

    Con esto quiero decir que ningún tema es en sí mismo una barrera insuperable para el gran mercado. Si Solaris no fue un best seller se deberá a que Lem no quería escribir un best seller, o quizás a que su estilo le ha conducido a ser otra cosa, un autor de culto. Pero no existe género negado para el éxito o para el reconocimiento general. Existen formas de escribir que lo son.

    (Conste que no pongo la obra de Monteagudo al mismo nivel que la de McCarthy. Pero Monteagudo ha encontrado en la naturalidad su medio de conectar con el público: su prosa natural y el argumento fantástico, repito, la una sin el otro no habrían funcionado)

    Un saludo

    Ismael

  7. Felicidades Mars. Tío, te quiero. Te deseo toda la suerte del puto mundo y a ver si algún año veo hard tuyo triunfando.

    Creo que tienes toda la razón. Esta polémica puede perfectamente verse al revés, ¿tan mal está la cantera que las editoriales que salen en Babelia se animan con temáticas fantasticas? Pero claro, no hagamos esa reflexión no sea que nos hagamos daño.

    Particularmente lamento que (legitamente) Nacho sacuda al que yo considero un honestísimo escritor, Gabriel Guerrero de sillamem. Como Nacho, leí en su día el adelanto de la primera entrega. Torcí el morro, uffff… Tenía una pinta terrible. Luego conocí a Gabriel, confieso que si no llego a conocerle en la vida me meto con Sillmarem 2.

    Juro por mis niños que Sillmarem dos es un libro la mar de correcto. Me lo acabé en un pis pas y Dios y la IA saben que para que yo me acabe un libro y no lo mande a tomar por saco rápido… es porque me gratifica desde la primera hoja. El estilo me pareció impecable, sencillo y correcto. El cosmos, curradisimo. Te aseguro que he leido cosas bastante peor escritas en Anagrama (Oh sí, verdaderas marranadas, pero como es Anagrama…). Por lo demás y hasta donde sé, la saga ha funcionado correctamente, reteniendo mercado juvenil y adictos a la space opera. Es por eso que este año sale la parte tres, no precisamente porque Gabriel sea hijo de marqueses.

    Os animo a leer Sillmarem. Si consideráis que el libro es impresentable os lo cambio por dos de Anagrama o ente afín (nuevecitos). Que Nacho me mande el ejemplar que no le gustó que yo le envio una lista para que elija.

    Saludos, Besa.

  8. Sobre Sillmaren, es MI opinión personal… Para que te hagas una idea: escribí una reseña supernegativa de “Cinco días antes” y al mes ganó el Ignotus. Escribí una reseña negativa de “Perros bajo la piel” y algunos casi me apalean en Sedice por ello (bueeeenooo, sólo me zarandearon un poco). A comienzos de 2006, cuando más españoles publicaban Minotauro y Timun Mas, escribí una entrada comentando lo erróneo que veía esa política. No gustó demasiado entre los comentaristas de mi blog. Hay más ejemplos por ahí. ¿Tenía razón? ¿No? Yo que sé. Sí puedo afirmar que jamás he tenido mala fe, ni lo he hecho ordenado por nadie, ni por intentar caer bien, ni por sentirme mejor… Siempre he intentado argumentar esas ideas.

    Lo único que me arrepiento con “Sillmaren” es de no haber escrito reseña en su momento. Pero, la verdad, iba a ser tan destructivo que preferí pasar. A ti te gusta la segunda parte, perfecto. Es tu gusto. No puedo discutir sobre él. Supongo que habrá mucha más gente como tú que como yo, si no no se entiende que publiquen una tercera parte. Me alegro por el autor, por el editor… Pero, también, supongo que nadie intentará convencerme de que es una novela que puede ganar un premio literario o tener más de 600, 800, 1000 lectores. O que pueda ser publicada fuera del entorno aficionado.

    Esa es la cuestión central.

    Y firmo lo que ha escrito Ismael: “todo autor debería ponerse como meta alcanzar una voz narrativa propia y original, lo que a veces lleva a la experimentación (y por eso también muchas veces al fracaso)”

    Los autores de fantástico que más me gustan son los que han conseguido eso. Extranjeros: Ballard, Disch, Priest, Le Guin, Lem… Nacionales: sobre todo José María Merino y Elia Barceló. Y también me gusta mucho Juan Miguel Aguilera. Venga, llamadme gafapasta.

    Por cierto. Creo que soy el mejor ejemplo de que en Prospectiva también hay sitio para mindundis. Así que esa no cuela :)

  9. Ismael, ya lo aclaré en la lista, pero lo repito aquí. No estoy en contra per se del estilo, sino sólo de la necesidad de que ese estilo sea propio y reconocible. En ciencia ficción no aspiro a eso (en fantasía no digo que no lo esté desarrollando, pero eso ya es otro tema que por desgracia, y a día de hoy, se queda entre mi disco duro y yo), sino a desarrollar un corpus temático muy específico, que probablemente exija ir cambiando de estilo (a veces más plano, otras más elaborado), de acuerdo con las exigencias del momento.

    Respecto a que no hay temas que supongan una barrera insuperable para el mercado… En fin, no utilicemos absolutos, pero hay temas que son el mismísimo Everest, si no es por los gustos del público, que sea por el filtro editorial que hay riesgos que no está dispuesto a asumir.

  10. Mindundi. Es graciosa la expresión y somos montones lo que nos podemos llamar así. Yo por el contrario creo que tanto tú (Nacho) como Mars sois dos referencias básicas y respetadímas de la CF. Muchos otros no dejamos de ser diletantes a vuestro lado.
    Hecha la pertinente coba, lo que me llama la atención es precisamente esa contumacia en sostener que un escritor debe tener como meta alcanzar una voz propia (que me parece un juicio subjetivo tan válido como otro) y en cambio se le niega el pan y la sal a quien simplemente detecta un hueco de mercado y saca un producto.es el caso de Sillmarem, una Space Opera, en mi opinión, más que digna.
    Yo es que asignar a los escritores misiones mesiánicas, pues no… Su coordenadas estéticas serán las que sean (mi objetivo, en concreto, es ganar el Nobel… juass), pero el filtro editorial debe moverse por viabilidad de mercado al leal saber y entender del editor, ¿no?

    Y luego esta la pregunta ¿cuántos bodrios no se han perpetrado buscando esa personalidad de la obra y cuantos novelones de alta calidad se han escrito simplemente para que un fulano se compre una moto o una botella de absenta?

  11. Kaplan, como dices, no soy yo el que lo mezcla (o el primero que lo hace), pues no me refiero sólo a los artículos (con los que puedo estar más o menos de acuerdo, de hecho, comparto bastantes cosas con el de José Ramón), sino a la conexión que se ha establecido automáticamente de fandomita=basura.

    Por otro lado, te concedo que no eludes exactamente el debate, pero sí que lo mediatizas situándote en una posición moralmente superior (o mejor, situando a la oposición en una moralmente inferior, pues lo siento mucho pero “victimista” y “lloriqueo” arrastra ineludiblemente connotaciones negativas).

    Voy a ver si clarifico mi posición.

    Sé que estos lodos vienen de polvos antiguos, pero me siento afectado cuando, de rebote, se minusvalora el fándom y todo cuanto pueda salir de él. Tal y como están las cosas, sólo hay tres editoriales dispuestas a publicar ciencia ficción española (que no pueda asomarse ni de coña a colecciones generalistas): AJEC, Sirius y NGC Ficción! (siendo esta última nueva y sin haberse podido probar, amén de cerrada a nuevos envíos hasta el año que viene). Si además hablamos de antologías, las opciones se reducen a AJEC (realidades puras y duras, nada de lloriqueos).

    (Dejo de lado otras opciones todavía más minoritarias o menos activas como Espiral, Mundo Imaginario o Erídano).

    Una idea que permea esta polémica es que nada de cuanto pueda surgir de estas fuentes (el fándom) vale la pena. Por los motivos que sean. Hay que huir de ellas. Pero lo cierto es que son las únicas que ofrecen ciertas opciones. Soy el primero en admitir que tienen sus defectos, y en más de una ocasión me he cuestionado sus elecciones, pero por otro lado comprendo sus limitaciones y, sólo por estar ahí, se merecen mi respeto y la deferencia de juzgar sus publicaciones una a una.

    ¿Sabes la sensación que tengo? Que cuando en octubre (más o menos) publique con AJEC el libro saldrá con un handicap añadido (al bajo número de copias, la pésima distribución y la limitadísima promoción): el estigma de ser fandomita.

    Vamos, que para ensalzar las virtudes y el mérito de unas obras que han logrado asaltar el campo de la literatura general con paradigmas propios de la ciencia ficción no hace falta denostar todo lo demás y presuponer falta de calidad o de interés.

    Para terminar, un breve apunte sobre los premios… Pues no, no me convencen. Detrás de cada caso hay muchos intereses, no todos ellos legítimos. No quiero decir que todo premio sea fraudulento, pero es un tema demasiado complejo para aceptar su valía sin mayores precauciones. La única forma de valorarlo es seguir su evolución y calibrar sus decisiones, algo que no estoy en disposición de hacer con muchos de ellos.

    Respecto a la opinión de los críticos… se aplica el mismo criterio, pero aceptemos que la unanimidad significa algo. Su valor como sistema de comparación con obras fandomitas (del pasado, que son el foco de la polémica, o del presente) es nulo, pues no pueden afirmar nada de textos que ni siquiera saben que existen o han existido y que, en muchos casos, de saberlo carecerían de las herramientas necesarias para juzgarlos más allá de la simple faceta técnica.

    En resumidas cuentas: que se defienda lo que se quiera, pero sin menosprecios indiscriminados.

  12. El público compra y valora el producto que llega a sus manos. Aquellas editoriales que controlan los canales de distribución tienen siempre la ventaja de hacer que sus libros (o sea, sus productos) sean más visibles que otros. Esos serán entonces los que el público comprará y juzgará. Si una editorial no posee buenos canales de distribución o éstos son insuficientes, por mejor que sea su edición, por buenos que sean sus libros, no pasará de un exiguo tamaño, que no tendrá mucho que ver con la calidad real o supuesta de sus autores. He ahí uno de tantos motivos del por qué algunos libros no llegan a ese gran público.
    Las editoriale, por otra parte, tienen sus líneas de publicación y se atienen a ellas. Aquello que se sale mucho de esa línea no es considerado dos veces. No se trata de que sea bueno o malo, que sea de un novato o de un veterano. Simplemente no encajará con el particular punto de vista del editor en cuestión y se acabó. Si no se le ajusta, no lo publica, aunque sea una obra maestra.
    Por otro lado, si ese prejuicio tan extendido de que el “gran” público no lee por principio temáticas de género fuera tan cierto, no habría manera de explicar por qué los clásicos del género como Asimov o Clarke, u otros nombres igualmente publicitados, siguen vendiendo tan bien en el mundo hispano. Significa que no es un puñado de frikis los que compran la literatura de género solamente. Significa que son autores apadrinados por una industria editorial poderosa que llega a todos los rincones posibles. No es, entonces, problema de la temática. Es problema de las fuerzas del mercado.
    Un ejemplo simple: el año pasaod leí dos obras de fantasía que me parecieron estupendas. Una era “El Camino del Acero” de Andrés Díaz. La otra “El Nombre del Viento” de Patrick Rothfuss. La primera fue editada por una pequeña editorial que quebró hace tiempo. Ya no se la encuentra. Yo tenía el ejemplar porque me lo gané en un concurso. La segunda, en cambio, fue publicada por Plaza & Janés. Adivinen cuál sigue en el mercado y cuál no. Adivinen cuál ha vendido más de 90 mil ejemplares sólo en España y cuál sólo unos cuantos cientos. ¿Será que porque una es buena y la otra no? ¡Ni por asomo! Ambas son excelentes. Ambas son originales. Ambas poseen protagonistas carismáticos y aventuras interesantes. Ambas son buenas obras. Y ambos autores son bastante “nuevos”. El problema no es de calidad. El problema es de suerte: cuál editorial tenía la distribución, la promoción y el dinero para financiaras. Hay multitud de obras de fantasía que se publican año con año. Algunas son excelentes, otras no tanto. Pero sólo aquellas que lograron una distribución excelente prosperaron. Y si me dicen que la fantasía es más vendible que la CF, es caer en el mismo círculo de presunciones. Por supuesto que no. Para el gran público una nave espacial es más o menos lo mismo que un dragón. Lo que interesa es el grado de enganche de la historia. Si se engancha, poco le importará la etiqueta. El problema para la industria es llegar a ese público.
    Honestamente, pienso que lo mejor que puede hacer un autor con su obra es ser sincero con ella: escribir lo que quiere y puede y hacerlo de la mejor manera posible. Nada de escribir guiado por los dictados del público, pues éste nunca sabe realmente qué comprará en la librería la próxima vez. Lo sé, porque también he sido lectora y compradora.

  13. Si me permites, Sergio, la idea que según tú permea todo (fandomita = malo) puedo asegurarte que yo, al menos, no la comparto. El Follonero (me temo que hay que disociarlo del verdadero José Ramón Vázquez, o sea yo, pero me equivoqué al pensar que la gente era capaz de hacerlo y encima soportar que se firmase sin seudónimo) no dice eso. Dice que los editores fandomitas deben elevar el filtro, porque dejan pasar cosas que no deberían dejar pasar, lastrando otras obras que sí son buenas y pueden ser consideradas con prejuicios por culpa de sus compaeras de editorial. Tanto es así que (si se me permite la primicia) esta misma semana reseño en buenos términos un libro de AJEC. Libro que he comprado, como tengo el tuyo, como tengo el de David Pérez Navarro. Igual que tengo algunos de Sirius y algunos de Parnaso (que permanece en letargo, no sé si eterno) y de Mandrágora Fantástica. Y eso siendo alguien que supuestamente manda a la basura lo español y fandomita por ser español y fandomita. Curioso. No sé si tú lo piensas, pero parece que la gente me adjudica esa opinión.
    El caso es que, en realidad, los dos artículos que citas (1 y 2) no están conectados causalmente. Te puedo asegurar que no se llega de 1 a 2 pasando por el 1.5 supuesto (¡chúpate esa, Bolzano!). Y no forman parte de una tesis conjunta que ni siquiera formulan los mismos autores. Los contenidos en Prospectiva van aproximadamente con una semana de adelanto, más o menos. Quizá es bueno dejarlo claro, porque como tú dices se ha hecho una ligazón que no viene a cuento. Tampoco creo que el de Julián diga fandom=malo. Pero eso es otro tema.
    A lo que voy es que igual que compré El rayo verde en el ocaso (en el mismo Sedice te pregunté sobre cosas de la antología y recordarás que no siempre buenas, sobre cómo se recurre al diálogo socrático como explicación científica, algo manido y que para mí parte el ritmo narrativo) te digo que es posible, incluso probable, que compra La mirada de Pegaso. Y créeme que no tendré recelo de la obra por ser fandomita. Pero tampoco me impedirá decir libremente “No me gusta” si de verdad no me gusta. Y si me llamas gilipollas o, como en este caso, expresas una opinión que no comparto o que pueda llegar a indignarme, trataré de que no nuble mi juicio.
    Hay un fallo muy gordo en todo esto. Como dice el Follonero en su/mi artículo somos muy poco público, sobre todo para tantos escritores. Y nos tomamos una mala crítica como algo personal, como un asunto de lindes en un pueblo pequeño, porque todos nos conocemos. Quizá no es eso. Quizá una obra no me parece buena aunque me pueda llevar bien con el autor y quizá una obra me parece buena aunque el autor me caiga mal. A mí, por lo menos. A pesar de la subjetividad y todo el rollo que se vende.

  14. Intentaré ser breve, porque en estas polémicas largas al final se pierde la perspectiva de las cuestiones de fondo por mensajes demasiado largos.

    -Fandom. Para mí cualquier persona que invierte parte de su tiempo en actividades relacionadas con la cf, más allá de leerla, es fandom. En consecuencia, a mi juicio, Prospectiva es fandom y yo actúo en este contexto como integrande del fandom. La apreciación en esta entrada de que Prospectiva menosprecia al fandom, sólo porque está en desacuerdo con algunos de sus convencionalismos, es errónea.

    -Mindundis. Nunca, nunca se ha mirado cuando alguien envía un texto a Prospectiva cuál es su currículum. Si está bien, se publica. Cualquiera que haya enviado allí textos puede atestiguarlo. Yo, al fin y al cabo, sólo soy un periodista deportivo…

    -El fondo de mi artículo. En ningún momento digo que más ventas sean equivalentes a calidad, o que todos los libros que cito estén bien. De hecho, copio textualmente: “Todos estos libros suman cientos de miles de ejemplares vendidos. Ninguno -a falta de ver el Minotauro- emplea el término “ciencia ficción” en su promoción, ni se publica en colecciones especializadas. Alguno incluso es realmente bueno.”

    Tampoco digo que optar por publicar material en editoriales del fandom sea por sí mismo algo menospreciable.

    Lo que sí digo es que quien decide hacerlo es porque elige un camino, no porque los temas de cf -o, al menos, una parte creciente de ellos- no tengan cabida hoy por hoy en otro tipo de editoriales.

    El error tal vez sea haber titulado el artículo “Un triunfo y algunos fracasados” en lugar de “Un triunfo y algunos llorones”. Porque el prejuicio y toda la palabrería victimista habitual están totalmente injustificados.

    Gracias por mantener este blog, Sergio, frecuentemente poblado de textos interesantes. Que, por supuesto, tendrían cabida en Prospectiva; tuya es la decisión, e igualmente del todo respetable, de usarlos en tu propio rincón, al igual que tuya es la decisión de publicar con tal o cual editorial en lugar de intentarlo con tal o cual otra más grande.

  15. Hola, Jose Ramón. Perdona pero… ¿Te he llamado gilipollas? Creo que tal epíteto sólo me lo he adjudicado a mí mismo. Incluso matizo lo siguiente: “ojo, no deseo entrelazar continente y contenido particular, ni siquiera los artículos en sí con la discusión generada a partir de ellos”. De hecho, en estos mismos comentarios (que al final se han hecho mucho más largos y pesados que la propia entrada) afirmo que estoy de acuerdo con buena parte de las opiniones que expresas (posiblemente no con la forma escogida, pero eso es algo secundario). Sé que no hay relación apriorística entre ambos artículos, y que la fusión de ambas tesis, que sí se ha producido en los comentarios del de Julián y ha dado lugar a la discusión a la que me opongo, no ha sido intencionada, pero se ha producido. No es que se haya generado ahí, sino que simplemente ha aflorado y luego las cosas se han ido de madre.

    Por otra parte, entiendo perfectamente la problemática del crítico que conoce al criticado (y viceversa). Yo mismo me enfrento a ese dilema a menudo y me alegro cuando no tengo que andarme con mil precauciones para expresar una opinión negativa de forma asimilable (no es ya una cuestión de egos heridos, sino de lo que jode echar por tierra dos o más años de ilusiones). La única opción es razonar muy bien las críticas negativas y procurar ser constructivo, y aun así lo más probable es acabar caracterizado como gafapasta estirado o amigacho fandomita.

  16. Julián, como le comento a José Ramón en la respuesta anterior, no critico tanto el artículo como sus derivaciones. Se recibe una respuesta elevada de tono y, hala, escalada de tensiones.

    Lo que ha aflorado es el concepto de “Hay que trascender el fándom” (me temo que los matices como el “si de verdad quieres tomártelo en serio” se pierden en cuanto las cosas se calientan un poco). No es, además, algo aislado, es una idea que siempre está por ahí rondando. Esta misma semana se ha propuesto en la lista de correo de NOCTE, la asociación española de escritores de terror, pero es una lista privada que no puede ser enlazada.

    Indefectiblemente, la discusión acaba denunciando una serie de supuestos: la baja calidad general de las obras fandomíticas, la parcialidad de los críticos del gueto, el apoltronamiento de los autores… Vamos, lo de siempre. Una polvareda que acaba afectando a la imagen del pequeño microsector editorial que publica obras fantásticas puras de autor español.

    Digamos que es un daño colateral, pero que afecta, y mucho, a los que tratamos de abrirnos paso en estos momentos porque no hay otras opciones (por no hablar de a las propias editoriales involucradas, que no tienen arte ni parte en la discusión tal y como se plantea originalmente). Tal y como está la situación en estos momentos, ese pequeño nicho editorial es un ecosistema muy frágil, y un empujoncito sin intención puede hacerle mucho daño.

    Yo a lo que aspiro (y por lo que lloriqueo) es a que ese nicho crezca hasta un tamaño que permita no el superéxito, pero al menos una compensación mínima del esfuerzo invertido. Pienso que es un objetivo difícil pero realista, que se aleja un poco cada vez que surge una polémica de estas características.

    Respecto a la participación en Prospectiva, ya le comenté a Nacho que quería mantener los artículos de opinión (incluidas las críticas) en el blog, pero que me gustaría redactar una serie de ensayos sobre diversos aspectos del género, y lo haré (espero) un día de estos.

    Sólo por sintetizar, quisiera contestar directamente a esto: “al igual que tuya es la decisión de publicar con tal o cual editorial en lugar de intentarlo con tal o cual otra más grande”. No, la cuestión es que hay cosas, como una antología de ciencia ficción dura (aunque se a base de novelas cortas) para la que no hay decisión posible. Existe una editorial, sólo una, dispuesta a publicar ese tipo de material (algo que sabía perfectamente cuando me metí en el proyecto). Asociar (aunque sea en casos particulares no explicitados) la publicación en editoriales fandomitas con el fracaso nos hace un flaco favor a quienes vamos a publicar allí nuestros hijos más recientes tras dos años y pico de gestiones.

    Quizás pueda considerarse victimismo colateral.

  17. Nunca he dicho que me hayas llamado gilipollas, ni se me ha cruzado por la cabeza que lo pensaras, la verdad. Lo que no comparto y después de tanto revuelo me indigna es que la lectura “consensuada por la realidad” que se saque de mi artículo sea esa de “fandom y español = malo”. En realidad yo decía lo que pensaba de un error que tienen las editoriales fandomíticas.
    Mercado pequeño y de difícil ampliación. En lugar de restringir la oferta lo que se hace es sobrepublicar, dejando pasar obras de calidad dudosa. Las editoriales fandomitas pierden más que ganan. El escritor fandomita pierde más que gana. Ver publicada su obra no es sinónimo de calidad como antes, cuando es tan “barato”. Antes tenías que trabajar mucho para poder aspirar a una antología. Ahora no. Y no es bueno para el autor, como se cree. Ésa ha sido mi tesis, desde el inicio.

  18. Pues lo siento, José Ramón, pero es que me habías dejado de piedra con lo de “Y si me llamas gilipollas”.

    Como ya te he argumentado que no pienso que tu tesis fuera esa (es algo a lo que se han cogido algunos en las contestaciones al artículo de Julián), tan sólo te comento que a mí no me parece tan fácil (no sé si será por la saturación que comentas). Cuando salga (espero) la mía, habrán pasado dos años y medio desde que hice la propuesta y dos al menos desde que tenía ya los contenidos definitivos.

    Tal vez sea lo que argumentas, que hay más escritores que lectores…

  19. “Y si me llamas gilipollas” quería decir en realidad “y si me llamaras gilipollas”, supongo que da luEar a equívocos por no marcar tanto el subjuntivo. Es lo que tiene escribir a las 3 de la mañana. Aunque en mi descargo pongo después “o, como sucede en este caso,…”. Supongo que no nos hemos entendido del todo o que el umbral de susceptibilidad está demasiado alto después de los últimos días.
    Sergio, que has dicho que esa no es mi tesis lo has dicho en los comentarios. No lo has dejado claro en la entrada. Sugiere de hecho que es así. Otorgo más valor a la entrada “a priori” que a los comentarios, aunque en ellos se genere un debate interesante.
    Sobre la “tesis en sí” creo que no es tanto sobrante de escritores (que sí, porque todos queremos escribir y a lo mejor no todos valemos) como falta de unos filtros adecuados al nivel y una objetividad mínima. Básicamente nos pensamos mucho lo que decimos porque a mí me tienen que criticar después o al que critico es mi amigo y no le puedo hacer eso. Y pasa entre fandomeros y gafapastas.

  20. Tal vez haya identificado demasiado el desarrollo de la polémica con las fuentes al incluir los enlaces directos y las citas, pero era sobre todo por no tirar la piedra y esconder la mano y centrar el desarrollo de la argumentación. Lo siento si he propiciado que se malinterprete tu posición.

  21. Sergio, creo que nuestras diferencias de opiniones se deben a una falta de background por tu parte. Dicho de otra forma: lo mismo que tú me dices yo podría haberlo firmado hace diez años, pero las cosas no han funcionado así.

    ¿Hacer cercer la base de lectores del fandom? Bien, a eso dediqué los siete años que dirigí Gigamesh y los siete años que estuve al cargo de Artifex. ¿Qué ocurrió en todo ese periodo? La base de lectores de “producto especializado” disminuyó, como lo viene haciendo desde los años sesenta continuamente.

    Ojo, detalle importante: disminuyó tanto la de productos más inequívocamente cf -space opera o hard-, como la de los mixtos que yo pretendí difundir, con mayor atractivo para un público general. La saga de los Aznar tenía decenas de miles de lectores en los 50, y centenares a secas en los 90, pongamos por caso. Y todo lo demás, pues equivalente.

    Las razones serían largas de explicar. Antes que ponerme a contestar eso en una respuesta de un post, prefiero pensar que un día de estos escribiré un artículo al respecto.

    Mi conclusión es que es imposible, tras intentos de todo tipo, atraer más lectores a la cf bajo etiqueta. Es lo que indica la experiencia. Si alguien lo consigue, me quitaré el sombrero.

    Sin embargo, creo que ciertas temáticas asimiladas por la cf sí van consiguiendo más lectores y es sobre lo que llamaba la atención en mi artículo.

    El segundo punto en el que creo que te falta background es en el conocer la actitud de bastantes escritores desde hace algún tiempo.

    Hay escritores del género en España que han afirmado repetidamente cosas como:

    -El premio Minotauro está amañado, ya no me presento.
    -Es imposible publicar nada relacionado con la cf porque no lo quieren las editoriales ni el público general.
    -Sólo es posible publicar en grandes editoriales si uno está integrado en la mafia gafapasta dominante en el mundo literario.

    Y zumba que te dale, año tras año, “soy un genio incomprendido” etcétera.

    Pero resulta que Víctor Conde, Albert Sánchez Piñol, David Monteagudo y otros cuantos vienen a demostrar que todo lo dicho es falso. Cuando el problema es, simplemente, que hay quien se lo monta bien y quien no. Y ya vale de dar el coñazo y de echar la culpa a los demás. Que a mí me ha llegado a acusar gente de abrirles la puerta a Minotauro y que luego eso fue tirar las novelas porque no vendieron bien…

    Otra cosa bien distinta es que me digas: yo quiero escribir un tipo de literatura que sé que no es comercial. Pero a mí me gusta. Y si me va bien, cojonudo. Y si no, pues oye, esto es lo que yo quiero hacer. Rudy lo ha escrito con absoluta precisión en Literatura Prospectiva.

    A eso, mi respuesta sólo puede ser: GRACIAS. Porque a mí me gusta también leerlo. Gracias, como lector, por dedicarte algo que sólo yo y unos poquitos más vamos a disfrutar.

    Ahora bien, que sepas una cosa: no te vas a comer un colín. Salvo sorpresa. Quiero decir, es lo que hay, es lo que viene habiendo desde hace décadas, y cada vez pinta peor. En cambio, si intentas otra cosa… pero si no quieres, pues nada, estupendo, yo encantado de leerte.

    Pero no me llores. Estás avisado. No hay nada en tu contra. Vivimos en una sociedad de mercado para bien o para mal y has decidido vender un producto que es conocido que no tiene casi demanda.

    Dicho esto, y espero que habiendo conciliado definitivamente posturas, sí que tengo que hacer una declaración algo más agresiva. Y es que estoy de acuerdo en que un porcentaje demasiado alto de lo que se publica en colecciones de fandom no tiene calidad ninguna.

    Por mi parte, con la reducción de tiempo de lectura que me han impuesto tanto mi vida profesional como laboral, la conclusión es que he dejado de leer esas colecciones. Cuando hay algo que acumula buenas críticas -para eso sirven, para informar…-, entonces me lo compro. Pero hacer yo de conejillo de indias ni hablar, se acabó.

    Guste o no, ese descenso de calidad me parece un hecho objetivo, y también bastante perjudicial. Y por tanto suscribo totalmente el fondo del texto de Joserra, más allá de los matices en los que se han centrado las discusiones.

  22. Julián, me falta menos background del que supones, que hace ya unos añitos que ando metido en estos berenjenales (no tanto, por supuesto, y ni de lejos tan activamente como tú, pero lo suficiente).

    ¿Qué tendría que hacer? ¿Resignarme a lo que hay o pelear? Pues elijo tomar el toro por los cuernos y apostar por cualquier iniciativa nueva que me permita acercarme a mi objetivo. Así que espero, por mi propio interés, dejarte sin sombrero algún día.

    Mientras tanto, sé que el mercado de la ciencia ficción actual es límitado, pero también sé que un autor español lo tiene aún más crudo, y por ahí se puede empezar, por intentar alcanzar unas condiciones equivalentes. En eso estoy.

    Como alternativa, llevo en paralelo proyectos más comerciales que no tienen nada que ver con la ciencia ficción (porque lo que me interesa contar por medio de este género sólo puedo hacerlo a través de productos muy poco mainstream). Curiosamente, he avanzado cuantitativamente más con la ciencia ficción, pero sé que cualitativamente el paso sería más importante en otros campos (no necesariamente en calidad literaria, claro), y por ahí busco también una oportunidad.

    ¿Que lo intentaste y te desengañó el resultado? Bueno, pues ahora lo voy a intentar yo (y otros muchos, no soy nadie especial, ni mucho menos). Durante los últimos años, en esas pequeñas editoriales tan poco profesionales se han publicado cosas muy interesantes, como “Tu cara frente a mí” o “Cristales de fuego”, o “Los navegantes” (en fantasía), o “La luz del infinito”, y quizás Ismael tuviera que publicar primero “Infierno nevado” (una obra claramente primeriza) para poder abordar luego la magnífica “Rojo alma, negro sombra”. Los novatos también tienen derecho a madurar.

    Y permíteme llorar un poco. El premio Minotauro es sospechoso (y no me importa que la última convocatoria la haya ganado Víctor Conde por un space opera, que la trayectoría de las anteriores ediciones basta para hacer levantar la ceja al más ingenuo; veremos si se consolida una nueva tendencia). Las grandes editoriales ni te contestan si no llegas apadrinado. Es imposible publicar determinado tipo de CF en determinadas condiciones a no ser que te apellides Herbert. Editorales que se hartan de lanzar mierda foránea (entre el ocasional título de interés), no ojearían un original español por no gastar mirada.

    Algunos de esos muros son objetivos a derribar (otros están más allá de cualquier esfuerzo externo). Lamento que no desees participar, pero estás en tu pleno derecho. Eso sí, si te desvinculas, no utilices datos desfasados para defender tendencias, que la situación VA a cambiar. En ello estamos.

  23. Yo he concursado en el Premio Minotauro 2014 y me mosqueó bastante que retrasasen la fecha del fallo del concurso, pero lo atribuí a problemas económicos o incluso que no les gustaba nada de lo presentado y no querían dejarlo desierto (Que puede haber obras muy buenas pero no sea lo que ellos creen que puede tener éxito comercial). Porque la idea de que en Planeta tuviesen un “tapado” y el muy palurdo ni siquiera fuera capaz de entregar a tiempo sabiéndose seguro ganador…. Bueno, hubiera sido para enviarle a paseo, darle el premio de 2014 a quien fuese y decirle al “tapado” que se presentase a la edición del 2015. Por otra parte, si el premio era un tongo.. ¿que más daba que el “tapado” no cumpliese las fechas de entrega? Con el título y la sinopsis de la obra, fragmentos del primer capitulo para ir abriendo boca en las promociones publicitarias… Con tal de que lo tuviese listo para finales de octubre, pensando en revisar, maquetar e imprimir a tiempo para la campaña navideña… Eso podría ser una explicación del retraso: Buscar la campaña navideña. (Si esta conjetura es correcta y la jugada les sale bien, la nueva fecha sería permanente para posteriores convocatorias)

    Sin embargo, lo que ha sucedido después resulta, incluso con buena voluntad, bastante mosqueante. Fijaos lo que señala otro concursante, que tiene un blog llamado “La luz de Pandora”:

    -Que ha ganado Carlos Molinero, un guionista de cine, ganador de un Goya
    -Que uno de los jueces del concurso, casualmente es productor de cine.
    -Que el retraso en la fecha del fallo (de marzo a octubre) hace coincidir el fallo con el Festival de Cine de Sitges en Barcelona (casualmente la ciudad donde está sita la editorial Minotauro, y donde se entregaba el premio).
    -Que diversos detalles del argumento y los personajes apuntan hacia los tópicos y el estilo del cine español.

    En resumen: que a mi no me sorprendería nada en absoluto que de aquí a un año, si la novela se vende medianamente bien, nos anuncien que se hace una película y usen el premio para darle publicidad, y de paso la película le de publicidad al premio.

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