Solomon Kane (película)

Esta reseña era casi obligatoria, tras la disección de sus raíces literarias hace tres meses. De nuevo, un personaje de Howard es llevado a la gran pantalla, y los antecedentes no invitaban al optimismo. “Conan el bárbaro” es una gran película, pero una pésima adaptación; en cuanto al resto, “Conan el destructor” es chorra (si bien tiene su encanto allá a lo lejos, aunque sólo sea por el duelo interpre… a espadazos entre Chuachi y Wit Chamberlain), “El guerrero rojo” (a.k.a. “Red Sonja”) deleznable hasta la avaricia (pero con una gran banda sonora de Moricone, en un estilo muy diferente del genial Poledouris) y pese a todo infinitamente mejor que la basura infecta que es “Kull el conquistador” (que todos los responsables se pudran en el pozo más profundo de Arallu). Si añadimos las desafortunadas adaptaciones televisivas (en animación en 1992 e imagen real para 1997), no da para contemplar con mucha esperanza estos años próximos, en los que asistiremos, imponderables del cine mediante, al relanzamiento de Conan, el comienzo de las andaduras de Bran Mak Morn, una adaptación animada de “Clavos rojos” y, para demostrar que no todo es espada y brujería, un western (“Vultures”). Cómo se nota que los derechos están a punto de expirar.

La cuestión ahora es: ¿Ofrece “Solomon Kane” un rayo de esperanza entre tanta oscuridad?

Pues sí y no.

Adelanto que la película hace gala de muchas virtudes: perfecta ambientación, respeto (con matices) por el personaje, mano ancha con la violencia y una caracterización perfecta de James Purefoy. Presenta, sin embargo, su buena cuota de defectos, que le impiden alcanzar todo su potencial. Dejando de lado las obvias restricciones presupuestarias (muy bien cubiertas, apenas se notan en un par de efectos digitales no demasiado pulidos y en la escasez de extras), las carencias podrían resumirse en que al guión (o al director) le falta un hervor (se pone de manifiesto en fallos de ritmo, rigidez expositiva y falta de ojo para dotar al conjunto de suficiente carga épica). A su vez, estos problemas derivan de una decisión comercial quizás desafortunada.

Hoy en día lo de hacer una película, sobre todo si hay mucha pasta invertida en preproducción, ya no se lleva. Ahora cada largometraje es una franquicia en potencia (con contratos cerrándose y rompiéndose el día del estreno). Las aventuras de Solomon Kane serían ideales para este propósito de no ser porque comienza in media res, con el prota ya obsesionado por combatir el mal y desfacer entuertos (producto, como ya comenté en su momento, tanto de las características intrínsecas del pulp como de la inexperiencia de Howard). Así pues, los productores optaron por financiar una historia sobre sus “orígenes”, que condujera con suavidad hacia un arco argumental (o excusa narrativa) clásico. Lo hemos visto mil veces con superhéroes, aunque éstos y los personajes pulp, pese a compartir elementos comunes, provienen de dos corrientes literarias muy diferentes.

He ahí la razón por la que la fidelidad de Michael J. Basset (director británico con dos cintas previas de terror que no conocía) hacia el material de base se muestra contraproducente: Intenta engarzar entre sí elementos que no acaban de casar, y el resultado sin ser malo sí se hace extraño.

Tampoco sé cómo le hubiera ido dejándose de “moderneces” y entrando directamente en materia. Sin duda, el primer acto hubiera ganado en agilidad, pero quizás hubiera entrado en conflicto con las sensibilidades del público actual (ya durante mi visionado pude comprobar cómo los aspectos más clásicos no despertaban muchas simpatías en gran parte de los espectadores). Sin embargo, se podría haber hecho mucho más por suavizar las costuras. El diálogo es a menudo demasiado grandilocuente, llegando por momentos a impostarse unas cadencias teatrales ridículas. De igual modo, no hubieran ido mal un par de pasaditas para pulir/reforzar los detalles (con los mismos mimbres se hubiera podido tejer un argumento de mayor solidez y complejidad).

Pese a todo, “Solomon Kane” es una buena contribución al género de espada y brujería (lo admito, no es muy difícil aterrizar alto en la clasificación del subgénero). Como adelantaba, James Purefoy es perfecto como Kane (alto, delgado pero fuerte, con una determinación de acero y un aura de fatalismo, muy bien acentuada, por cierto, por el doblaje). Si la película funciona (España es sólo el tercer país donde se estrena), será interesante verlo en una aventura de pura acción (sin necesidad de renunciar al existencialismo), libre del lastre de tener que establecer los porqués. Además, la película se permite muy pocas concesiones, y no le tiembla el pulso cuando se ha de recurrir a la violencia (nada de acrobacias circenses o belleza estética, pura, simple y sangrienta masacre). Lo cual, unido a una ambientación notable (en particular dado el ajustado presupuesto de 40-45 millones de dólares según las fuentes), transforman el visionado en una experiencia por momentos absorbente.

Respecto a su valor como adaptación, la historia no es transposición directa de ninguno de los relatos de Howard. Cronológicamente, de hecho, si situaría antes que todos ellos (antes, por tanto, de su crucial encuentro con N’Longa, a quien seguramente reservan para la hipotética secuela). La película se abre con un prólogo que acontece en el norte de África (por no renegar del todo de este escenario), con un sabor decididamente howardiano (del Howard que colaboraba con Magic Carpet Magazine, con aventuras orientales al estilo de “El fuego de Asurbanipal”). Pronto, sin embargo, salta a Inglaterra y se ralentiza, mientras el guión va reconstruyendo poco a poco al personaje (un proceso que se hubiera beneficiado de un ritmo más vivo o una introspección más profunda).

Cuando por fin arranca la trama principal, nos encontramos con una amalgama entre elementos tomados de los cuentos “Sombras rojas” y “Luna de calaveras” (una joven secuestrada y la venganza contra un grupo de bandidos) y otros externos al corpus del personaje (introducidos en la espada y brujería a raíz del renacer del subgénero en los años 70). Lástima que al director le haya faltado en la conclusión algo de visión épica (cosa de la que no puede acusarse a John Milius), porque conceptual (asumiendo cierto trabajo de afinamiento) y visualmente se muestra a la altura de las circunstancias.

“Solomon Kane” es pues un experimento interesante, no coronado por completo con el éxito, pero tampoco un desperdicio de celuloide. A muchos niveles muestra cuál es el camino a seguir y sólo falla de verdad en el guión, de un modo bastante sintomático. (¿Pero qué está pasando con el sentido épico? ¿Por qué la complejidad parece reñida con la acción?). Posee, eso sí, suficientes elementos redentores como para hacer la experiencia cinematográfica gratificante (sobre todo teniendo presentes los referentes literarios). Con un poco de suerte, a la segunda saldrá todo mucho mejor. Tanto Basset como Purefoy (y nosotros, qué caramba) se merecen otra oportunidad.

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~ por Sergio en enero 13, 2010.

4 comentarios to “Solomon Kane (película)”

  1. Excelente reseña. La verdad es que la mía, de hace unos días, coincide en algunos puntos con la tuya -aunque yo fuí un poco más destroyer XD-. Estoy totalmente de acuerdo en las virtudes y defectos que has detectado.

    Por desgracia no se yo si volveremos a ver a Kane en acción con este equipo. Eso de no haberse estrenado ni siquiera en America no es un buen augurio. Y es una pena, porque si se pulieran los fallos podría quedar una adaptación bastante molona del personaje. Bassett ya confirmó que quería usar a N´Longa, y basarla parcialmente en “Wings Of the Night”, que de hecho es mi historia de Solomon Kane favorita. En fin, veremos.

    Saludos!!

  2. Aún está muy al principio de su carrera comercial para conocer su destino. Por ahora, se llevará 5 ó 6 milloncejos (en dólares) de España, y poco a poco se van añadiendo fechas de estreno (en EE.UU. ya tiene distribuidor, para algún momento del 2010). Al menos ha tirado por lo (relativamente) barato.

    “Alas en la noche” es sin duda el mejor relato de Solomon Kane, sería una pena que se esfumara la posibilidad de jugar con él en una película.

  3. La primera de Michael J. Basset, Deathwatch, se estrenó en España y a mi me gustó muchísimo. Merece la pena un vistzo.

  4. nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnooooooooooo me gusto la pelicula

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