Mi 2009

Hala, mucho marear la perdiz, pero al final acabo desembocando en lo que toca en un blog: caer en el exhibicionismo más barato.

Supongo que en el repaso al 2009 no podía faltar una miradita al ombligo, para compartir con los cuatro gatos que se pasarán por aquí en nochevieja lo que me ha supuesto este año desde un punto de vista literario. Y como no hay mucho que contar, aprovecharé para empezar a dar la lata con lo que espero del 2010. Egolatría (que no hugolatría) en estado puro y duro, así que estáis prevenidos.

La situación del mercado y otras cuestiones que no viene a cuento detallar han contribuido a que hayan sido unos doce meses bastante ligeros en cuanto a novedades. En enero publiqué un cuento de género fosco (aún no sé exactamente lo que significa esto, pero desde luego no era de terror) en el número inaugurual de la revista “Calabazas en el trastero”, dedicado a los entierros. Se titula “Es mi trabajo”, y estoy muy contento con él, pues supone una buena muestra de lo que puede esperarse de ahora en adelante de mi producción de terror. Además, está obteniendo muy buenas críticas, y eso es algo que siempre se agradece. En este enlace podéis leer mi crítica del volumen y, si lo deseáis, siguiendo los hipervínculos del final comprobar lo que han dicho otros.

Sin duda, el 2009 ha sido para un año terrorrífico” para mí, pues en parte por casualida, en parte por elección, casi toda mi producción ha estado volcada en este género. Así pues, poco antes de la Hispacon de Huesca veía por fin la luz la antología recopilatoria “Fabricantes de sueños 2008”, con mi relato “Yamata-no-Orochi”, publicado originalmente en Miasma el año 2007. En aquella época aún estaba un poco a la búsqueda de estilo propio, así que se trata de un homenaje a Lovecraft, casi un remake (muy libre) de parte de “La llamada de Cthulhu” (que, casualmente, también pertenece a una época en la que el propio H.P. estaba empezando a modelar su cosmología… aunque ni por un momento se me ocurriría establecer paralelismos). Un poco de fan-fiction, vamos. Pero de todas formas, espero que no carente de su propio interés. Mi aproximación a la obra de Lovecraft va más por la fusión entre la ciencia ficción y el terror, que por el barroquismos atmosférico, que parece ser lo único que se le atribuye al maestro de Providence. En “Yamata-no-Orochi” no hay mucho de cifi, pero sí una documentación importante en torno a la espeleología submarina. Por supuesto, tampoco perdí ocasión de reseñar el volumen.

En la Hispacon también se presentó el número 7 de la revista Sable, un volumen especial dedicado a NOCTE, la asociación española de escritores de terror, a la que pertenezco. En sus páginas publiqué por fin uno de mis relatos más… bueno, significativos. Fue el primero que consideré lo bastante bien construido, hace ya unos cuantos años. Desde entonces he publicado varios cuentos más antiguos, pero todos ellos tras una profunda reescritura, aprovechando la idea para construir a patir del esqueleto una criatura diferente. “Monstruos entre nosotros” es diferente. No se libró de sus correcciones, claro, y no es tan maduro como “Es mi trabajo”, pero me alegró verlo por fin publicado (casi como si cerrara un capítulo). Y sí, también reseñé el volumen, aquí.

Aparte de esto, el terror ha llegado también en pequeñas dosis. Primero una reedición, del microrrelato “La frontera del crepúsculo” en la nueva web de género Literatura Prospectiva. Se trata de una narración ultrabreve que bebe de la fantasía onírica de Lord Dunsany y similares (apenas soportable así, con poquitas palabras). Fue originalmente publicado en Alfa Eridiani el año 2007. Por último, hace bien poquito salió a la red “Nocte de paz“, la antología de microrrelatos navideños de terror de NOCTE, publicada bajo el paraguas de Ediciones Efímeras. Contribuí a ella con “Mi cumpleaños”, un delirio estilístico y temático, demostración palpable de que en el fondo (o quizás a no tanta profundidad) estoy muy mal.

Y en franca contraposición con todo esto, este 2009 también vio la luz mi primera aportación a la literatura infantil (primera publicada), con el cuento “La misión que el abad le encomendó a Min Su”, publicado en el volumen “Discuentos: cuentos infantiles sobre la discapacidad” (éste aún no lo he reseñado). Es un relatillo que bebe de “El libro de la selva”, de Rudyard Kipling. Una vez más, no pretendo establecer ningún tipo de comparación (de la que saldría perdiendo por goleada), pero las deudas deben pagarse (y las influencias reconocerse).

He ahí todo. Como decía, un año flojo.

Aunque claro, quedarme aquí sería omitir otro aspecto importante, el de los premios.

A finales de septiembre se falló el premio Gandalf, de la Sociedad Tolkien Española, en el que merecí la segunda posición gracias al relato “Aventureros de taberna” (era el galardón que me faltaba, pues ya contaba con un tercer puesto, ¡el 2001!, y un primero, más una mención especial, el 2005). Pero sobre todo, el 2009 lo recordaré sobre todo por haber recogido los frutos de “El rayo verde en el ocaso”. Las ventas han sido… moderadas, aunque bueno, antología, ciencia ficción dura y autor español; no lo tenía muy fácil. Así pues, cualquier empujoncito es bienvenido, y éste llegó por partida doble. Primero fue la selección por sorpresa (para mí) de “El rayo verde en el ocaso” (el relato), para la antología “Fabricantes de sueños 2009” (que, para no romper demasiado bruscamente con la tradición, se publicará el 2010). Pero además el volumen cosechó tres nominaciones a los premios Ignotus: mejor antología, mejor cuento (para el antedicho relato) y mejor novela corta. Incluso mejor, “40 siglos os contemplan” acabó llevándose el galardón a mejor novela corta, lo cual no sólo le vendrá bien al pobrecito rayo, sino que espero que contribuya a la salida de mi próximo proyecto, con el que ya entro en el futuro más o menos próximo.

En fecha aún por determinar (en principio a lo largo del primer semestre), Grupo Editorial AJEC publicará “La mirada de Pegaso”, mi segunda antología de ciencia ficción, que será aún más dura que “El rayo verde en el ocaso”, pero también mucho más literaria. Para bien o para mal, creo que mi estilo en cifi ya ha cristalizado, y este volumen es el fruto de esa maduración a nivel tanto de estilo como, sobre todo, temático. El cuerpo principal lo conformarán dos novelas cortas: “La mirada de Pegaso” e “Historia de un watson”, al que se añadirá el cuento “Las alas de la crisálida” y un apéndice de carácter técnico. En total, casi 90.000 palabras de especulación, extinciones masivas, cuasi-singularidades, genética, transhumanismo, novela negra y biocomputación (junto pero no revuelto). Casi no puedo aguantarme las ganas de someterlas por fin a juicio de los lectores (así, a lo mejor, recupero el impulso para seguir adelante con los proyectos de ciencia ficción que tengo congelados).

Pero eso (si los hados se muestran propicios) no es todo. Ahondando en el trabajo de este año, a ver si sale adelante una segunda antología, dedicada en esta ocasión al terror, compuesta por varios relatos largos inéditos (más de 10.000 palabras de media) y que en estos momentos se encuentra a consideración de una editorial. Mis cuentos de terror son muy diferentes de los de ciencia ficción. Liberado de la parte científica, puedo jugar con mayor libertad con otros aspectos, como la estructura, la voz narrativa, la psicología de los personajes y los referentes (a menudo mitológicos). Es otra voz, ni mejor ni peor, sino complementaria (y en fantasía ya puedo constatar que estoy desarrollando un tercer registro, a ver si surgen ocasiones de sacarlo a relucir).

Por lo demás, seguiré intentando dar salida a las obras inmovilizadas: mi novela de fantasía juvenil (50.000 palabras) y mi novela de fantasía épica (con sus toquecitos de terror) de 110.000. Sin que ello sea óbice para que, por añadidura, vea de completar (de una vez por todas) un fix-up (también de fantasía, aunque tirando más hacia la espada y brujería clásica), y mañana mismo voy a dejarme llevar por el viento que más sopla y empezar a plantear una novela de… zombies. Por último, quizás aparezca algún cuento, pero será en proyectos muy concretos (o, en algún caso, en publicaciones que llevan mucho, mucho tiempo apalabradas). Lo más importante, en cualquier caso, es que vayan saliendo todos los escritos de los últimos dos años y pico (de este período sólo ha visto la luz “Es mi trabajo”). ¡Que ya tengo ganas, leñe!

Y después de tanto yo, yo, yo… ¡Que viváis un espléndido 2010!

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~ por Sergio en diciembre 31, 2009.

7 comentarios to “Mi 2009”

  1. Buenas perspectivas, Sergio. Y no te castigues con que terminas contigo. (¡Acabo de hacer lo mismo conmigo!). Es bueno enterarse en qué andas ;)
    ¡Feliz año!

  2. Bueno, mientras no dejes de moverte… Suerte con todo eso y a ver si nos vemos en muchas presentaciones ;-) FELIZ AÑO.

  3. Feliz año, Laura.

  4. Hombre, Joe, para empezar creo que tenemos la presentación de “Lado extraño” (a no ser que se adelante Roberto y su tanga de leopardo).

  5. Sergio, espero que el 2010 nos traiga muchas cosas tuyas. ¡Que tengas un excelente año, tanto en lo publicacional :-) como en el resto de tus actividades vitales!

  6. Gracias, Ramón.

  7. Lado Extraño…No sabes las ganas que tengo de tenerlo entre mis manos. Por ahora, paciencia y a verlo llegar. ;-)

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