Lo que el 2009 nos dejó

Estas fechas, en que consumimos (en todos los sentidos de la palabra) los últimos días del año, suelen ser el momento de echar un vistazo atrás y ver cómo nos ha ido. Muchos aprovechan para sacar sus listas con “lo mejor de”, y quizás podría hacer algo parecido; pero me parece injusto, pues para ello debería haber catado una muestra cuanto menos signficativa de lo que nos ha deparado el curso ’09, y no sólo no soy exhaustivo, sino que suelo ir con dos o tres años de retraso. Así pues voy a adoptar una perspectiva diametralmente opuesta, y trataré de examinar cómo se ha presentado el año para el escritor de literatura fantástica y cómo se abre el 2010.

Respecto a editoriales, la gran salvadora para el autor patrio ha sido Grupo Editorial AJEC, pues a lo largo del 2009 ha publicado 11 volúmenes de autoría española. Destaca a este respecto la creación de un nuevo sello, “Excálibur fantástica”, dedicado a la fantasía épica, que suma tres novelas nacionales y bajo cuyo paraguas se anuncian muchos más títulos. Resulta de particular interés para el escritor la noviltud de muchos de los nombres publicados. A día de hoy, AJEC constituye el núcleo dinamizador del panorama fantástico.

La lista de títulos y autores es la siguiente: “Bajo la influencia” de Daniel Miñano, “Mobymelville” de Daniel Pérez Navarro, “Sombras de una vieja raza” de Alejandro Guardiola, “Artrópodos” de Luis Montero, “Illius” de Raúl Ansola, “Urnas de Jade 2: Mentiras” de David Prieto, “La estrella oscura: Crónicas de Nerdhos” de Leonardo Ropero, “Los tiempos del oráculo” de Ramón Ramos y “Un portal de palabras 2”, recopilación del II Certamen de Relatos de OcioJoven.

Equipo Sirius también ha contribuido con tres novelas inéditas, de autores (al menos en dos de los casos) un poco más consolidados dentro del panorama fantástico (un poco). Y como da la casualidad que reseñé ambos, aquí os dejo con los enlaces a las respectivas críticas: “La luz del infinito“, de José Antonio Suárez, y “Alarido de Dios“, de José Miguel Vilar. Completa el trío “Un vampirio vegetariano”, de Luis de los Llanos.

Por lo que respecta a las editoriales más consolidadas dentro del fantástico, Alamut ha ido más sobre seguro, apostando por autores consagrados. Con dos reediciones (“Mundo de dioses” de Rafael Marín y “La hormiga que quiso ser astronauta” de Félix J. Palma) y otros dos título inéditos (“La red de Indra” de Juan Miguel Aguilera y “La última noche de Hipatia” de Eduardo Vaquerizo).

Minotauro, por su parte, sigue a lo suyo. Ha publicado el último premio Minotauro (que ya está más allá de cualquier esperanza de redención), “El templo de la Luna” de Fernando J. López del Oso y una nueva novela de Clara Tahoces “El otro” (casualmente, también reedita “Gothika” en su colección Hades). A través de Booket se lanza igualmente la edición en bolsillo de “El libro de Novac”, de Federico Fernández Giordano, ganador del año pasado. Además,publica uno de los finalistas del premio, “Aquamarine” de Vera Parkhutic.

Aroz ha sido fiel a su cita y nos regaló dos nuevas entregas de la veterana colección Espiral: “Devoradores” de Daniel Calleja y “Democracia cibernética” de Joan Antoni Fernández.

Silente ha publicado “Regreso a la Luna” de Luis Ruiz de Gopegui y, dentro de la colección Nueva Generación, “El secreto de los Azar” de Joaquín Vidal y Santyago Moro y “Voces de Atolón”, una antología.

Mandrágora ha publicado dos antologías, “Fobos” de Manuel Amaro y “Cefeidas”, space opera de varios autores.

Mundo Imaginario lanza la antología anual de su certamen en su edición de 2007, “Mundos desconocidos”

Aquí va una nueva editorial de la que no tengo ninguna referencia, Eppur, que ha publicado una antología, “Máquinas” a José Leandro Ayllón.

Cuanto poco, se me antoja curiosa Nabla Ediciones, pues mantiene una línea de novela romántica sobrenatural, que ha contado con títulos como “Ánimas al alba” de Amanda Vázquez o “Criaturas de la noche” y “La amenaza de las sombras” de Lucía González Lavado.

Neverland Ediciones lanzó “Unicornio”, de Antonio Dyaz, una antología de ciencia ficicón, y “La claridad de la sombra” de Cristina Prieto Solano.

Valdemar se ha limitado a reeditar a Pilar Pedraza por partida doble, con “La fase del rubí” y “La perra de Alejandría“, además de sacar una antología de Emilio Carrere “Los muertos huelen mal”.

Vía Magna ha publicado la novela juvenil “El poder del mago” de Carolina Lozano.

Y, por supuesto, la AEFCFT ha retomado sus publicaciones, con la edición de los retrasados volúmenes “Visiones 2007” y “Fabricantes de sueños 2008“.

En el panorama generalista, Alianza acaba de publicar en bolsillo “El mapa del tiempo” de Félix J. Palma. 451 Editores han publicado “Los guardianes durmientes” de Luis Rodríguez Rivera y una antología en torno a Poe. Absalon, “La esfera negra” de Manuel Trigo”. Acantilado, “Fin” de David Menteagudo. Alfaguara, “Tres tristes trances” de Ablert Sánchez Piñol y en juvenil “La cosecha de Samhein”, así como la reedición de “La casa de la colina negra” de José Antonio Cotrina. Edebé ha apostado por Susana Vallejo con “Switch in the red” y la segunda parte de Porta Coeli, “Cosecha negra”, así como por “Magia de una noche de verano” de Maite Carranza y”El quinto cristal” de Jordi Sierra y Fabra. Laura Gallego, por su parte, ha retornado a Ediciones del Laberinto para la reedición de “Alas de fuego” y el lanzamiento de su segunda parte, “Alas negras” (además, SM ha empezado a sacar en bolsillo “Memorias de Idhun”);  a las que habría que añadir “El violín negro” de Sara Andrés Belenguer. Sin abandonar el terreno juvenil, Edimatar ha lanzado “Friki” de Enric Herce Escarrá. Mira Editores ha publicado recientemente la antología “Mentes perversas” de Óscar Bribián.

Mundos Épicos ha lanzado varios títulos, pero dado que no diferencia los editados profesionalmente de los autoeditados, me abstendré de singularizarlos. Lo siento por los autores. De igual forma, seguro que hay otros títulos que se me han escapado (bien sea por haber salido en una editorial muy pequeña o de la que no tengo referencias , por tirar más hacia la literatura infantil o por simple descuido), mis disculpas también para ellos.

Y una iniciativa novedosa. Rodolfo Martínez ha creado el sello Sportula para autoeditarse. Lo particular del caso es que se trata de un autor ya consagrado dentro del género que busca, a través de esta vía, explorar un nuevo modelo de explotación comercial. El sello estará dedicado mayoritariamente, en principio, a la reedición de títulos ya descatalogados, pero la presentación en sociedad se ha realizado con una novedad: “El adepto de la reina”.

Me dejo para el final dos nuevos proyectos editoriales (no quería que se perdieran en medio del tocho).

Por un lado, Saco de Huesos, como editorial especializada en el terror, que ya se presentó en este mismo blog. Que a lo largo del 2009 ha consolidado la antología Calabazas en el trastero, cuyos dos primeros números (el 1, “Entierros”, reseñado aquí) preceden a la creación de la editorial, aunque el tercero, “Poe”, ya forma parte de su catálogo. A esta revista se le añaden las antologías “Monstruos de la razón 1” y “Pergaminos del concilio: Mundofábrica”. En realidad, está recién estrenada, así que por ahora aún andan ajustando la maquinaria, pero espero que el 2010 sea el año de su consolidación.

Por otro, Dolmen acaba de estrenar una línea editorial dedicada a los zombis. Sí, única y exclusivamente a los zombis. Lo bueno es que apuesta por autores españoles, sin importar sus credenciales previas. Por ahora cuenta con dos títulos: “Naturaleza muerta” de Víctor Conde y “Los caminantes” de Carlos Sisí. Además, ha publicado “Núbilus” de José A. Fideu. Espero igualmente que el año que viene dé mucho que hablar.

En resumidas cuentas, pese a lo que pudiera parecer, ha sido un año pésimo para el fantástico nacional. Parecen muchos títulos, pero lo cierto es que el impacto conjunto de todos ellos es el menor en mucho, mucho tiempo. En su inmensa mayoría se trata de microtiradas que apenas llegan a las tiendas (si lo hacen) e incluso entonces no alcanza casi repercusión (existen excepciones, pero son las menos). Y si nos vamos a títulos de literatura fantástica adulta pura y dura (es decir, nada que pudiera publicar… o vender, una editorial generalista) el panorama es desolador. Las opciones son A, B y… ya. Además, incluso en estos casos hay que irse armando de paciencia para una espera de al menos año y medio antes de que se despeje la lista de espera. Como comentaba en una entrada anterior, el problema es que muchas editoriales ni se dignan a contestarte. Tu mandas la propuesta y como si se la hubiera tragado la tierra.

Por ello resaltaba los proyectos de Saco de Huesos y Dolmen, que junto con AJEC (y un poco también Sirius, aunque ha ralentizado algo su marcha) son quienes más apuestan por el escritor español. Eso sí, me gustaría poder comentar que han surgido nuevas colecciones para la ciencia ficción, pero me temo que en estos momentos es la cenicienta del triunvirato fantástico (no parece que en el futuro próximo vaya a levantar cabeza con los libros, pero ya se vislumbra algún rayito de esperanza).

Iba a continuar con las revistas (y las revistas electrónicas), pero ya me he alargado demasiado, así que lo dejo para otro momento. Pero antes, el reconocimiento de una deuda, hacia Mariano Villareal por su catálogo de libros publicados en el 2009, en Literatura Fantástica, y una pequeña encuesta, que ya hacía mucho de la última:

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~ por Sergio en diciembre 26, 2009.

6 comentarios to “Lo que el 2009 nos dejó”

  1. Prefiero ser optimista, aunque el número de publicaciones no haya sido abundante. Hace un par de décadas, pienso, no existía esta gama de posiblidades para un escritor de habla hispana en el género fantástico y aún es más alentador ver que algunas editoriales siguen manteniéndose en firme para llevar a los lectores el trabajo de los escritores que narraron sus historias en el idioma castellano. En mi caso, pues aún puedo alegrarme que una editorial se interesara en publicar una antología de ciencia ficción. ¡Una gran cosa fue!
    Feliz Navidad, Sergio

  2. Es que no nos podemos fijar en la situación de hace dos décadas, sino en la del año pasado (o mejor, la de hace cuatro o cinco años). Éste ha supuesto, a mi modo de ver, un importante paso atrás, y la cosa ya está lo bastante mal como para que no nos podamos permitir retrocesos.

    Es la historia de siempre. Durante unos años parece que por fin se está encarrilando la situación y ¡hala!, frenazo y a empezar de nuevo el ciclo. A ver si conseguimos romper de una vez la tendencia.

    En fin, enhorabuena por la antología, y feliz navidad.

  3. Hola, Sergio

    Buena entrada, el repaso al año debería ser un comentario fijo para las web y blogs de género, y te agradezco que hayas tomado mi Catálogo como base. Coincido con tu planteamiento aunque debo matizar la conclusión: no me ha parecido un año pésimo sino anodino (vaya, la misma valoración que haces tú a “El año del sol tranquilo”).

    La cantidad ha sido notable pero la repercusión -en líneas generales- pobre, cierto, pero eso se debe a mi juicio a que los pesos pesados del género no han intervenido o lo han hecho de forma bastante discreta (con reediciones, obras anodinas o fuera del género) y entre los nuevos valores apenas han existido obras de auténtico impacto. No sé, hace unos años publicar ya era un hito y ahora exigimos además calidad y buen acabado, lo cual es todo menos malo. Un año normalito, a mi juicio, y así lo he valorado en la encuesta.

  4. Hola, Mariano:

    Tal vez sea que lo contemplo desde otra perspectiva. Si sacamos de la ecuación a AJEC nos encontramos con un panorama tremendamente hostil para el autor español, con muy pocos títulos por editorial, tiradas minúsculas y grandes colecciones cerradas a piedra y lodo salvo para dos o tres nombres muy concretos (lo cual también supone un descenso respecto a otros años). No sé hasta qué punto pueda haber sido un valle creativo, pero me preocupa que, ante la situación económica, las editoriales hayan decidido recortar riesgos y hayan asumido que la parte del león de los recortes le corresponde a la producción nacional (porque no percibo un descenso tan acusado en novela anglosajona, que sigue llegando sin problemas a las librerías, en ocasiones con calidad y resultado económico bastante discutibles).

    Así pues, quizás el año no haya sido exactamente malo, pero la tendencia sí que me lo parece, y lo que ello comporta para el escritor español lo transforma en pésimo. En otras palabras, es el punto de vista de alguien que, en el contexto actual, intenta vender a una editorial un par de novelas con unas condiciones mínimas de distribución.

  5. Las editoriales se adaptan a los nuevos tiempos, y estos además de crisis son de incertidumbre (ah, el e-book). La ciencia ficción también está en un periodo de transformación e imagino que necesita un replanteamiento y, quizás, una mayor hibridación para lograr su supervivencia como género, porque obras puntuales las hay y las seguirá habiendo. Es algo que el cine ha conseguido, ahí tenemos el ejemplo de Avatar, pero a ver quien inventa los FX y el 3D en literatura.

    AJEC ha hecho mucho por los autores nacionales, pero no es menos cierto que, por ejemplo, Alamut ha arriesgado con dos propuestas que exploran la comercialidad hacia un público más amplio y por parte de dos autores más consagrados. A cada cual, lo suyo. No hay muchos títulos por editorial, pero editoriales hay muchas; el bajón creo que ha sido más creativo. El gran problema siguen siendo las tiradas pequeñas y la distribución. No veo solución hasta la irrupción del e-book que transforme para bien o para mal nuestra forma de ver las cosas.

  6. Lo siento, pero no me acabo de tragar lo de la hibridación. Estoy seguro de que existe un mercado potencial en España mucho mayor que el efectivo para historias de ciencia ficción (o fantasía) pura y dura. Me parece perfecto buscar hibridación para abrirse a mercados de más de 10.000 lectores, pero ¿renunciar a desarrollar historias de género sin tontear con el mainstream sólo para pasar de los 1.000? Ni de coña. Hace no tanto las colecciones de género salían con 4.000-5.000 ejemplares o incluso más, pero la dinámica de los últimos años ha favorecido las tiradas más reducidas (y más caras) y con riesgos limitados, diseñadas para minimizar pérdidas (y beneficios). Un modelo que se ha ido al garete a la primera dificultad conyuntural.

    Sí, en contraprestación tenemos más títulos, pero no sé cuánto durará eso si la cosa no remonta.

    Lo repito, por simple cuestión demográfica, tenemos un mercado potencial muchísimo mayor del explotado. Si tirara hacia el tecnotrhiller podría aumentar el rango, pero a mí me mola el hard de verdad, y no me creo que en toda España dé para 700 ejemplares como máximo (y luego, por problemas de distribución, si 350 llegan a las tiendas ya te puedes dar con un canto en los dientes; menos mal que está el comercio electrónico).

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