Distrito 9

Hacía tiempo que no caía ninguna crítica cinematográfica en Rescepto. Qué se le va a hacer si no había nada sobre lo que valiera la pena desbarrar. La situación cambió hace unos días con el estreno de “Distrito 9”, la presentación en las grandes ligas de Neill Blomkamp, de la mano productora de papá Peter Jackson.

Hace un par de añitos, cuando Jackson renunció a ponerse tras las cámaras en la adaptación del videojuego HALO, presentando a Microsoft como alternativa a un director sudafricano desconocido, los ejecutivos  (presumiblemente) se le rieron en las barbas y (feacientemente) devolvieron el proyecto al congelador. Ni corto ni perezoso, Jackson le pidió a Blomkamp que desarrollara un nuevo proyecto, decantándose la elección por transformar el aclamado cortometraje “Alive in Joburg” en un largo. Tras mucho trabajo entre bambalinas, se consiguió reunir 30 millones de dólares (una cantidad ridícula para una peli de ciencia ficción de este nivel) y el rodaje comenzó… en Johannesburgo.

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El tiempo ha venido a justificar la confianza de Jackson en su pupilo. “Distrito 9” se ha convertido en uno de los éxitos sorpresa del verano en EE.UU., donde lleva más de 112 millones de dólares recaudados, y acaba de empezar la carrera internacional (con muy buenos números en España, teniendo en cuenta lo poco amable que es nuestra taquilla con la ciencia ficción). Lo que es aún más raro, se ha convertido en una de las películas mejor valoradas por la crítica (en cifi, cualquier otro año sería la reina, pero éste compite con “Star Trek” y la inminente “Avatar”).

Según la cronología de la película, en 1990 una gigantesca nave espacial se detuvo sobre Johannesburgo. Al abordarla, los militares se encontraron con un montón de alienígenas insectoides al border de la inanición. La comunidad internacional se volcó en ellos… al principio. Para cuando se inicia la acción, los alienígenas viven hacinados en un gueto, el Distrito 9, foco de miseria, delincuencia e intolerancia, y las autoridades han decidido desalojarlos, por la fuerza si es necesario, y resituarlos en un campo de refugiados a varios kilómetros de la capital. Mientras tanto, la nave nodriza gravita misteriosa sobre todos ellos.

La cinta arranca con un estilo de falso documental, que cabría tildar de metadocumental, pues entremezcla supuestas imágenes de archivo, junto con declaraciones realizadas a posteriori de los acontecimientos que estamos a punto de presencair y fragmentos presuntamente no editados de la actuación de Wikus Van De Merwe, un burócrata bastante hipócrita y no muy eficiente al cargo de la operación de desalojo del distrito 9 (llevada a cabo por la Multi-National United, o MNU). A medida que avanza la historia, se entremezclan secuencias cinematográficas que muestran aquello que no es de conocimiento público (siguiendo en particular las visicitudes de Wikus desde el momento en que resulta contaminado por una sustancia alienígena).

En la película se establecen varios paralelismos de sutileza inexistente: entre la situación de los alienígenas y el régimen del apartheid sudafricano, por ejemplo. Además,  la fuerza paramilitar de la MNU arroja sombras sobre los cascos azules de la ONU y, por supuesto, se pone de manifiesto la hipocresía de los gobiernos con respecto a los más débiles (pobres, refugiados, minorías étnicas), así como ejemplifica el enquistamiento de tantos y tantos problemas humanitarios una vez han dejado de ser novedad informativa.

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Mucha carga referencial. Tanta, de hecho, que interfiere con la verosimilitud del planteamiento. Sí, a poco que te paras a pensar, todo se desmorona. Se trata de un constructo cuyo fin no es crear un escenario coherente, sino un campo de homologías que inviten a la reflexión. La presunta evolución histórica de la situación no tiene ni pies ni cabeza. Por fortuna, los realizadores son muy conscientes de este hecho, así que procuran no proporcionarte ese tiempo necesario para evaluar la solidez de su ficción. El magistral montaje empieza a encadenar situaciones a toda velocidad, escalando la acción hasta un extraordinario último acto que debe haber ocasionado algún disgusto a los directivos que vetaron a Blomkamp para rodar “Halo”.

Existe un artificio cinematográfico llamado Macguffin, que consiste en utilizar un elemento específico para impulsar la trama, sin que posea en sí la menor importancia. Un ejemplo clásico sería una maleta que todo el mundo busca y de la que ni siquiera llega a saberse su contenido (“Ronin”, John Frankenheimer). En “Distrito 9” el fondo, los extraterrestres, actúa un poco como macguffin y otro poco como excusa para saturarnos con imágenes asombrosas. Las sublecturas son más importantes que la propia trama. Es un cóctel muy difícil de mezclar, y hay que reconocerle un mérito extraordinario a Neill Blomkamp por haber sabido satisfacer al espectador a suficientes niveles como para que las incoherencias de planteamiento sean irrelevantes.

En el fondo, quizás “Distrito 9” no sea una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia (juzgada según baremos propios del género), pero sin duda es una de las mejores y más arriesgadas películas del año, demuestra que el cine (de ciencia ficción) sirve para algo más que ofrecer spaces operas moloneas y augura un brillantísimo futuro a su director.

Para terminar, quisiera resaltar dos detalles. Por un lado, la brillante campaña viral que permitió que una producción de la que casi no se había oído hablar dos meses antes de su estreno, recaudara en su primer fin de semana más de lo que había costado (37 millones $). Ejemplo de ello lo tenemos en la página web de la MNU que he enlazado antes o en su contrapartida: MNU spread lies. Por otro, es un pasito más en el empeño de Peter Jackson por globalizar la industria cinematográfica. Como realizador, se empeña en rodar en su Nueva Zelanda natal (hasta el punto que la ha convertido en un destino escogido por muchas superproducciones), y como productor le ha dado luz verde a su protegido para hacer lo propio en Sudáfrica.

Un éxito a todos los niveles.

Otras películas de Neill Blomkamp criticadas en Rescepto:

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~ por Sergio en septiembre 24, 2009.

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