¿Pero tú tienes referencias, piltrafilla?

Ayer mismo, en mi regreso a la TerVa (la Tertulia Valenciana; cenas pantagruélicas, buena compañía y, de vez en cuando, hasta se habla de ciencia ficción), volvió a surgir una cuestión que cada vez se hace más patente: la ausencia de referencias para valorar a los nuevos autores.

No es un problema baladí. Al coste actual de los libros de género, que ya se consideran “económicos” cuando no alcanzan los 20 euros, hay que pensárselo mucho antes de realizar una inversión. Con los autores clásicos no hay problema. Es decir, si se publica (o reedita) un nuevo Heinlein casi todo el mundo tiene formada una opinión. Además, en su defecto, se puede recurrir a internet para obtener información pormenorizada. También están a salvo aquellos que destacaron en tiempos más cercanos, como Brin, Card, Varley o incluso Sawyer y, apurando, Stross. Resulta muy probable que saquen un nuevo libro y no tengamos ni pajolera idea sobre de qué va o sobre su calidad (a no ser que nos lancemos a la búsqueda de información en inglés, claro), pero conocemos al autor y confiamos (o no) en él, así que la compra no se realiza completamente a ciegas.

Ahora bien, ¿qué ocurre con autores más recientes? Aquellos que han empezado a destacar con posterioridad al colapso del sistema de información primaria (léase: revistas).  Pongamos por caso Peter Watts, una de las voces más interesantes del nuevo hard (canadiense, por supuesto, y biólogo para más señas). Empezó a atraer miradas en el año 1999 con la publicación de su primera novela, “Starfish” (a la que siguieron “Maelstrom” en el 2001 y “Behemoth” en el 2005), pero no fue hasta “Blindsight” que alcanzó el reconocimiento del público mayoritario, reflejado en una nominación al Hugo de 2007.  El libro ha sido recientemente editado por Bibliópolis bajo el título “Visión ciega”. Conseguir un premio importanet o cuanto menos una nominación es el camino más seguro a la edición. El problema es que por estos lares Watts es un perfecto desconocido, pues hasta donde sé ni siquiera se había traducido previamente alguno de sus cuentos, y gastarse 21 euracos en una apuesta a ciegas (nunca mejor dicho), no resulta muy apetecible.

interrogante

Otro ejemplo (y también canadiense): Karl Schroeder (space opera post-singularista, con toques hard y filosóficos). Otro desconocido con una única obra traducida en castellano, la novela “Nuestra señor de los laberintos” (“Our lady of mazes”), sacada recientemente por la Factoría (otros 21 euritos). Schroeder tiene ocho libros publicados pero por aquí nada, ni un triste cuento. ¿Cómo vender la primera obra de un autor de nombre apenas pronunciable y del que casi nadie sabe nada? (Se añade en este caso la competencia desleal de editoriales pirata, pero eso ya es otro cantar).

Para no eternizarme, otro autor que de un tiempo a esta parte está pegando fuerte en los Hugo (por lo que a nominaciones se refiere) es John Scalzi, cuya saga de la Vieja Guardia viene publicando Minotauro desde el 2007, siendo estos libros lo único que sabemos de él por estos andurriales.

Sin embargo, a decir verdad, estos casos me preocupan bien poco. Al fin y al cabo, todos ellos tienen montado su chiringuito en casa y las ventas que podrían conseguir en el mercado hispanohablante, en el mejor de los casos, no pasarían de testimoniales. Más duro se presenta el panorama para el autor español novato que, si tiene la suerte de conseguir editor, se enfrenta al terrible obstáculo que supone la falta de referencias (con las tiradas a que nos vemos avocados , la única forma de vender suficientes libros para cubrir costes es que los lectores potenciales se pongan las pilas y soliciten activamente el título, porque lo que es por distribución normal, no llega ni para cubrir los gastos de imprenta).

Hasta hace muy poco, mal que bien, existía un circuito amateur para exponer tus presuntas cualidades literarias. Es un primer paso casi obligatorio (ya hablaré de las alternativas). Hace falta al menos una publicación de referencia para ir dando a conocer los nuevos valores (no tan “acabados” por supuesto, como las posibles traducciones de autores foráneos, pero Roma no se construyó en un día, y hace falta apoyar a la cantera para recoger frutos más adelante). Desde los tiempos de la mítica Nueva Dimensión, multitud de escritores de género fantástico han dado el salto de las revistas o fanzines de género a la edición profesional (por desgracia, muy pocos y sólo recientemente a la profesionalización completa). Ya no. Por la simple razón de que no existe ninguna publicación de referencia.

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Las revistas han cerrado, los fanzines se han ido a la porra, los ezines no sobreviven mucho mejor (y los que lo hacen son sistemáticamente ignorados) y los foros son un vivero de amiguismo y falta de sentido crítico (lo cual no implica que no surja algo interesante, pero no compensa el esfuerzo de rebuscar entre la maleza). En éstas, alguien consigue un contrato editorial, saca un libro que le ha costado lo que no está escrito y se arriesga (él y el editor) a pegarse el morrazo padre porque no dispone de referencias. Éste es el fándom que hemos conseguido.

(Un inciso para hablar de las alternativas: Existen algunos proyectos, como las editoriales Espiral o Mundo Imaginario, que apuestan por el escritor novel, contando con tiradas minúsculas, apoyadas principalmente en suscriptores, cuya finalidad es dar a conocer al autor. Sin embargo, su labor, encomiable como es, está limitada por razones evidentes a muy pocos títulos al año).

Bueno, retomemos el hilo. Hablaba del fándom…

El sistema fandomita ha implosionado. Así de claro. En el campo extranjero tenemos un exceso de oferta en función de la información disponible. Ello nos lleva a tiradas cada vez más reducidas y cada vez más caras (precios de hardcover para ediciones paperback repletas de erratas y con traducciones a menudo deficientes), lo cual a su vez disminuye el volumen de clientes potenciales. En el nacional se cumple la máxima de “si no es amiguete no le compro” (con el corolario de “a mis amiguetes les compro hasta la lista de la compra si logran que algún pardillo se la publique”). Es otro tipo de espiral autodestructiva. A medio plazo, la situación es insostenible.

No parece haber voluntad de reconstruir pacientemente el sistema anterior (y cuidar en esta ocasión de que no se desmorone, para lo cual es necesario un política de crecimiento constante, ya que el estancamiento lleva tarde o temprano a la recesión). Así pues, la hipotética solución pasa por configurar un mercado nuevo, alejado del fandomismo autorreferente.

Habrá que aprender a despegar sin referencias previas.

Quizás a la larga sea hasta beneficioso.

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~ por Sergio en septiembre 6, 2009.

11 comentarios to “¿Pero tú tienes referencias, piltrafilla?”

  1. Tal como sucede en países como el mío, donde la existencia de revistas jamás fue una realidad y siempre hemos comprado porque nos gustó la tapa del libro o porque el argumento parece interesante (según lo que la misma editorial coloca en la contraportada).

  2. Una reflexión muy interesante, Sergio. El deterioro del tejido editorial -en el amplio sentido del término- complica una situación ya de por sí lastrada. Es bueno, al menos, pararnos a pensar en ello.

  3. Una reflexión muy interesante, ciertamente. No obstante, Sergio, en esa labor “crítica” de difusión y valoración de autores pareces obviar las webs especializadas precisamente en reseñas. Medios como “C…”, Literatura Prospectiva o (ejem) alguna otra, aportan su granito de arena, y reseñas de los autores que citas puedes encontrar en ellas.

    Mariano Villarreal

  4. Hola, Mariano.

    Sí, las webs de crítica hacen su trabajo (aquí mismo acumulo ya más de un centenar de reseñas), sin embargo hay un par de salvedades. El autor nacional sin obras previas sigue careciendo de referencias (y lo que es peor, de lugares reconocidos donde presentar sus credenciales), lo cual se traduce en una mayor dificultad para conseguir editor. Y luego el intervalo de presencia en tiendas hace que las críticas, si no llegan pronto, poco puedan hacer por el primer libro. En todo caso, el valor de estas opiniones se percibe en el segundo libro publicado, que con un poco de suerte conseguirá una salida inicial algo mejor (vamos, que ya existen referencias sobre el autor, si bien no sobre la obra).

    Además, se da un fenómeno curioso que no tuve ocasión de reflejar en la entrada. Con la desaparición de las revistas cabría esperar que la crítica en internet floreciera, pero nada de eso. “C”, por ejemplo, está parada desde hace casi un año, otros llevan más tiempo inactivos (“El rincón de Nacho”, “Bibliópois”…). E incluso en el número de críticas recibidas en los medios que aún están activos (“Literatura Fantástica”, “Lothlórien”, “Literatura prospectiva”, “La biblioteca del Kraken”, “Aurora Bitzine”, “NGC3660”, Ociozero, Fantasymundo…) se nota una burrada qué autores cuentan con referencias (y, por consiguiente, con un mayor número de críticos).

  5. Hombre, un autor inédito es normal que carezca de reseñas. Pero´, sí, es cierto que para cuando salen las reseñas el libro no es tan fácil de encontrar en librerías; de hecho, aunque sean autores “conocidos” los libros vendidos no suelen reponerse, pero ese es otro problema.

    Tal vez si el editor enviase por adelantado al crítico el libro se dispondría así de reseñas de la obra para cuando se distribuyera, pero ésto provoca a su vez problemas: no distribuir un libro ya editado hasta meses después es antieconómico, remitir un fichero PDF (he recibido algunos así) cuesta leer, etc.

    Me temo que no hay mucho que se pueda hacer al respecto: las reseñas seguirán apareciendo a posteriori.

    “C…” y Bibliópolis han sido absorvidas por Literatura Prospectiva (y las reseñas de Nacho en buena parte también) que precisamente intenta potenciar las reseñas (de cf, que es su tema, claro).

    Por último, es normal que algunos autores tengan más tirón y reseñas. En mi caso, publico una media de 3 reseñas al mes, una treintena al año, y reservo una tercera/cuarta parte para autores noveles o poco conocidos, a veces poco conocidos por el fandom pero sí fuera de él. Pero, en fin, cada uno hace y entiende como le apetece.

  6. Es que la crítica no lo es todo. Por eso era tan importante el circuito amateur de publicación de relatos, que ahora ha quedado reducido a tres o cuatro islas con poca relevancia externa. En internet, las críticas en general se buscan de forma activa (antes que leerse sistemáticamente). Así pues son una referencia “secundaria”, que se busca cuando ya el autor (o el libro) suenan de algo.

    Aquí en Rescepto llevo publicadas 51 críticas en lo que llevamos de año, aunque claro, de recientes no muchas, que la economía no da para más y tan sólo he recibido un libro para reseñarlo de parte de la editorial (y fue el año pasado; aunque hay algún que otro libro que he obtenido por mediación del autor o en algún concurso). Al menos intento publicar tantas críticas de autores españoles como puedo, y si tengo que hacer un esfuerzo, que sea por adquirir un libro nacional.

  7. La verdad es que lo que comentas es un run-run que lleva circulando de alguna manera entre los aspirantes a juntaletras. Antes uno tenía unos ciertos “objetivos”, representados por revistas o concursos en los que aspiraba publicar. Ahora ni eso. Y muchos autores que se lanzan a la autopublicacion vía Creative Commons y se creen John Kennedys O’Toole cuando eso es muy difícil. Pero es que no hay otra, quedan pocos sitios donde mandar tus relatos cortos y que un editor más o menos competente te haga una valoración objetiva de los mismos porque los amiguetes siempre te van a decir que lo tuyo es el recopetín. Y las editoriales, salvo la honrosa excepción de AJEC, pasan de todo lo que no sea novela, y preferiblemente de alguien que vaya a vender (de nuevo metamos la honrosa excepción de Sirius). Vamos, que quieren que aprendas a correr de forma decente antes de dejarte aprender a andar.
    Sobre el debate de la función o no de la crítica. Es cierto que uno busca críticas de forma activa, como también es que hay ciertos “opinadores” que por h o por b se consideran de confianza y cuyas reseñas uno se lee. En ese sentido las webs de crítica sí que están bien y el que los editores no confíen en ellas vía servicio de prensa afecta a su negocio. Pero doctores tiene la iglesia.
    En cualquier caso, la crítica a las revistas amateur digitales es inexistente por completo, y son gratuitas. Aquí sí voy a meterte un poco el dedo en el ojo, Sergio, porque lo que tú pedías para Rescepto tampoco lo cumples. Han salido publicaciones más amateur digitales como Club Bizarro, NM o la nueva encarnación de Artifex y aún no he visto crítica ninguna en internet, ni tuya ni de nadie. Y esas no desaparecen en el tiempo. Tú mismo sabes que es mucho más importante por varios motivos que existan: la existencia de feedback ayuda a los que la publican, los autores que en ella aparecen se enfrentan en muchos casos al “mundo real”… En breve tendremos lectores de libros electrónicos para todos y se perderá el engorro de leer en pantalla, pero hay que ayudarlas a subsistir hasta que ese momento llegue.

  8. Mea culpa. La verdad es que estoy muy desconectado del micromundo de las revistas digitales. Acabé demasiado quemado con el tema (fíjate que ni siquiera conocía NM y Club Bizarro la detecté en mi radar hace apenas unos días). Si hasta he dejado de escribir cuentos.

    No es que sirva de excusa, pero…

  9. Para tu tranquilidad, te informo de que _Visión ciega_ de Peter Watts está técnicamente agotado (hay algunos ejemplares en librerías, pero no durarán), por lo que parece que esta vez sí que hemos conseguido transmitir a los lectores el interés de la novela.

  10. Me alegro. ¿Significa eso que veremos un día de estos la trilogía de los Rifters por las librerías?

  11. Desde luego, no estorbará para ello.

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