Desconexión (Gridlinked)

Con todo el asunto del repaso a los premios Hugo podría dar la impresión de que en ciencia ficción todo el monte es orégano (o, como poco, tomillo). Lo cierto es que, como en todas partes, también hay matojos e incluso malas hierbas (de hecho, si nos guiamos por la Ley de Sturgeon, habrá que reconocer que lo que más abunda son los cardos borriqueros).

Ante esta presentación, supongo que no hace falta ser un lince para adivinar mi opinión de la tercera novela del británico Neal Asher (primera que ha llegado a nuestro país). Lo cierto es que no entra de lleno en la categoría de “bodrio infumable”, pero sí que se queda como 340 páginas anodinas y sin una sola idea meritoria que justifique siquiera el precio de saldo (se me escapan las razones que motivaron su inclusión en la colección Solaris).

Desconexion_Asher

Ante la sinopsis, uno se espera un cyberpunk tardío que, cuanto menos, proporcione algo de aventura intrascendente (agentes secretos, androides de combate, teletransporte, personajes conectados a un red, inteligencias artificiales…). Luego resulta que no sólo se dedica a canibalizar ideas de otros autores de cifi para construir su propio universo molón (al menos pretendidamente), sino que también se empapa del libro de estilo de Ian Fleming para hibridar con muy poca habilidad esta ambientación con el mundo de los agentes secretos de folletín.

La carencia de habilidad viene marcada por varios factores. Por un lado, los detalles tecnológicos apenas tienen efecto en la trama. No son más que atrezzo para dar sabor a un escenario construido como un collage, sin que las piezas tengan que encajar en un todo (una sociedad) coherente (hasta tiene que recurrir al recurso facilón de explicar los conceptos clave a base de entradillas de diccionario presuntamente irónicas). Por otro, los personajes son planos, meras caricaturas arquetípicas (tendría que pensármelo mucho para encontrar otro héroe menos carismático que Ian Cormac, y aun así le pega mil vueltas al “villano”, que no es más que un niño enrabietado que se come casi la mitad de las páginas en un desarrollo paralelo sin apenas emoción). Para terminar de hundir las cosas, al final todo se resuelve con un par de deus ex machinas y sin precisar cómo se ha alcanzado la solución (lo de ocultar información al lector para sorprenderlo es un recurso habitual en la mala ficción, pero es que en este libro las cosas ni siquiera se ponen en claro al final).

Lo más sorprendente del caso es comprobar las favorables críticas que recibe por internet (de páginas web anglosajonas). Y no creo que la traducción (que tampoco es muy buena, empezando por el título que expresa ¡justo lo contrario que el original!) cambie en demasía las cosas. Las reseñas hablan de una trama ágil (me ha costado horrores avanzar capítulo a capítulo), de unos personajes interesantes (véase el párrafo anterior) y de unos conceptos brillantes aunque poco trabajados (algo que sólo se puede sostener si no se ha leído absolutamente nada de Gibson, Sterling, Stephenson o Simmons; en particular, nada de la saga de Hyperion, de donde “toma prestados” infinidad de detalles).

Gridlinked

Sí, de vez en cuando viene bien leer algo de aventura pura (Space Opera) sin mayores complicaciones, pero para eso ya están Lois McMaster Bujold o David Brin, que al menos se preocupan de ofrecernos personajes memorables (Bujold) o desarrollos totalmente desmesurados (Brin).

Neal Asher tan sólo demuestra conocer un par de gadgets lugares comunes de la ciencia ficción y “Desconexión” es tan carca como aparentaba (con quince años al menos de retraso). Electroencefalograma plano. El equivalente en ciencia ficción de C. J. Henderson (y su “detective de lo sobrenatural” Teddy London), que en 1998-9 consiguió inexplicablemente colarle seis novelas a Plaza&Janes, o de la típica peli de acción hollywoodense sin un ápice de personalidad pero con muchas explosiones.

¿Soy quizás demasiado duro? Es posible. Simplemente me revienta encontrarme con productos tan flojos en una colección como Solaris con lo jodido que le resulta a un español sacar un libro con un tercio de su tirada y una quinta parte de su posicionamiento en las tiendas (y sí, los seis euros también escuecen, pero al menos no han sido los 18 originales).

Otras opiniones (y el resumen de la trama, que a mí no me apetecía perder el tiempo con eso):

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~ por Sergio en julio 29, 2009.

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