Sensación térmica

Hoy hubiera tocado escribir una entrada sobre literatura fantástica, pero hace demasiado calor, ¡y sólo estamos al principio del verano!

Por la tarde hemos llegado a los 33 ºC. No son excesivos, ¿verdad? Pero cuando tomamos en consideración la humedad del 90%, la sensación térmica se dispara hasta los 53 ºC. Sí, no es una errata. Yo también me he sorprendido cuando lo he comprobado, por ejemplo en la wikipedia (y para el que necesite múltiples fuentes o, en cualquier caso, una fuente que no ostente el prefijo wiki-, en esta página web se puede calcular cualquier combinación de temperatura y humedad).

Vale, también hacía algo de brisa (unos 8 km/h de velocidad media del viento), pero las tablas de sensación térmica se calculan a la sombra. A pleno sol hay que añadir unos 8 ºC, con lo cual seguro que se compensa de sobra.

calor-excesivo

¿De qué va todo esto de la sensación térmica?

Bueno, al cuerpo humano le gusta estar a una temperatura constante, que es la óptima de funcionamiento de su bioquímica. Casi todos los enzimas tienen óptimos de funcionamiento en torno a los 36 ºC y ésa es la temperatura en la que todo va como la seda (aunque en casos especiales se puede necesitar “calentar” las cosas un poquito para que vayan más rápido o para joder a la competencia, y de ahí la fiebre y la sensación cálida de las inflamaciones). A medida que disminuímos esta temperatura, las reacciones van produciéndose cada vez más lentamente hasta detenerse (por la progresiva dificultad de que se encuentren enzima y sustrato), y al aumentarla llega un momento en que la proteína se desnaturaliza, pierde su estructura tridimensional y con ella su actividad.

Entre 15 y 30 ºC de temperatura externa, en general, el cuerpo humano puede ajustar bastante bien su calor metabólico para que el sujeto esté relativamente cómodo. Por encima y por debajo hace falta tomar en consideración acciones más extremas, como abrigarse, favorecer la pérdida de calor por convección mediante el uso de ventiladores, hacer ejercicio o sudar como un cochino (lo cual es un contrasentido lógico, pues los cerdos carecen de glándulas sudoríparas).

Las transferencias de calor se producen por tres mecanismos: radiación, convección y conducción. Eliminemos la primera, porque no es relevante en el caso que nos ocupa (si bien, es la única opción para perder calor en el espacio, por lo que esta pérdida se produce muy lentamente y resulta imposible eso que vemos en las películas de congelaciones instantáneas al entrar en contacto con el vacío cósmico). La convección se da en fluidos (líquidos y gases). El fluido caliente se expande, es más ligero y por tanto tiende a subir, siendo reemplazado por fluido más fresco y pesado (que a su vez asciende en cuanto se calienta). Las células convectivas mueven las placas tectónicas y nos permiten intercambiar calor con la atmósfera (otra nota al margen: los beduinos visten ropas negras o azul oscuro en pleno desierto para favorecer los movimientos convectivos del aire en su interior, para lo cual deben vestirse muy holgadas, dejando una capa de aire entre la tela y la piel). La conducción, por su parte, implica el paso de energía calorífica de una molécula a otra adyacente más fresca y no suele ser muy importante en el aire, pero sí en el agua. Es por ello que una persona se congelará antes sumergida en agua fresca que expuesta a un aire mucho más frío.

Cuando nos abanicamos, estamos forzando la pérdida de calor por convección, reemplazando el aire caliente de la superficie de la piel por aire más fresco a un ritmo mucho mayor (evidentemente, si el aire está a más de 36 ºC el truco empieza a perder eficacia y a partir de 40 ºC ya no vale la pena ni molestarse, porque no sólo no sirve de nada, sino que generamos más calor por el ejercicio del que podríamos llegar a perder. El otro sistema, la sudoración, funciona situando líquido (sudor) en la superficie de la piel. Este líquido absorve el calor corporal y lo emplea como calor de evaporación, refrescando la piel.

ventilador-1

Volvamos ahora a la sensación térmica:

No se trata de una magnitud física objetiva, sino de una apreciación subjetiva. Corresponde a la impresión que tiene el cuerpo de la temperatura exterior de acuerdo con los problemas o facilidades que tiene para disipar calor. Es de dos tipos.

Por un lado, el aumento en la percepción del frío debido a la presencia de viento. Las corrientes de aire favorecen la pérdida de calor por convección, haciendo que a mayor velocidad del viento, más rápidamente se enfríe el cuerpo. Sinceramente, me importa bien poco. En Valencia podemos contar con los dedos de una mano los días al año que bajamos de 5 ºC, y ya sería mala suerte que uno de ellos soplara el viento a 48 km/h y nos bajara la sensación a -10ºC.

Por otro, el aumento en la percepción del calor debido a la dificultad para que se evapore el sudor en ambientes ya cargados de humedad, y aquí (¡oh, sí, aquí sí!) estamos bien vendidos. Entre temperatura y humedad (la primera subirá hasta cerca de los 40 ºC y la segunda no bajará demasiado), vamos a pasarnos dos meses con una sensación térmica de entre 50 y 55 ºC. ¡Qué gran pronóstico!

En fin, supongo que ha sido una entrada bastante mal estructurada, pero es que el calor afecta a las neuronas. Después de todo, ya es casi medianoche y estamos a 26 ºC con un 84% de humedad, lo que equivale a una sensación térmica de 29 ºC. Eso fuera de casa, claro, que dentro no se ha disipado el calor del día y estamos a 30ºC, con una sensación térmica de 37 ºC. Y estas condiciones se van a mantener durante toda la noche.

Sinceramente, así no hay quien junte dos palabras con un mínimo de sentido.

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~ por Sergio en julio 5, 2009.

3 comentarios to “Sensación térmica”

  1. Pues hoy tengo yo una sensación térmica de agobio total de la muerte. En grados no sé cuánto es, pero da por saco a base de bien.

  2. O sea, que con la calo que tienes has juntado aproximadamente 989 palabras. Cuando estés en plena forma nos fríes.
    ¡has contado con la compensación de los birras?

  3. Juntar palabras es muy fácil…. Que el conjunto tenga sentido ya es otro cantar, y esta entrada es un momumento a la digresión y a la desestructuración del discurso.

    Y me temo que no compenso con birras, sino con Cola Hacendado Light sin Cafeína. Vicios nefandos que tiene uno…

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