Metablog (1)

De vez en cuando conviene hacer un alto en el camino y echar un vistazo atrás. Así pues, aunque no se trata de la primera entrada de autobombo, doy por inaugurada la aperiódica sección “Metablog”, donde comentaré, cuando se tercie, cuestiones relativas a Rescepto Indablog.

Ante todo, una pequeña puesta al día. En el momento de escribir estas líneas, han sido publicadas en algo menos de dos años y medio 264 entradas que totalizan más de 227.000 palabras, elevándose la cuenta de visitas hasta las 60.464 (actualmente, estamos por las 4.000 mensuales).

En lo que va de año, la columna de la derecha ha sufrido varias modificaciones (espero que mejoras). En febrero la sección de enlaces sufrió una profunda remodelación desglosándose en los subapartados: Asociaciones, Blogs, Editoriales, Otros enlaces, Rescepto y Revistas. Más recientemente, incluí en la sección de Archivos la información del número de entradas publicadas por mes (entre paréntesis) e incluí la portada de “El rayo verde en el ocaso”  como enlace directo a su página (algo que espero repetir con futuras publicaciones). Por último, ayer mismo, a sugerencia de un nuevo lector (gracias, Esteban), investigué la forma de ofrecer la posibilidad de suscribirse a las novedades del blog.

En la parte superior de la columna hay un enlace que lleva hasta FeedBurner, un servicio de Google en el que he registrado el Feed de Rescepto para que envíe un mensaje al correo electrónico de los suscritos cada vez que detecta una nueva entrada (está configurado para realizar la comprobación y los envíos entre las 19:00 y las 21:00 GMT). Estoy todavía probándolo, pero bueno, ya está disponible. El que se apunte, que se prepare para 10-15 avisos mensuales.

Por último, quería comentar algo sobre las encuestas realizadas hasta el momento (si no se comentan los resultados es como si no se hicieran). Así pues, vamos con ellas.

El 21 de mayo introducía la novedad en la entrada “El libro electrónico: la precuela“, preguntando “¿Cuál es tu postura respecto al comercio electrónico de libros?“. Las cinco opciones iban de la completa ignorancia del tema a la adhesión incondicional a la nueva modalidad. A día de hoy, se han registrado 18 contestaciones, que se desglosan del siguiente modo:

  1. ¿Existe eso? 1 voto, 6%.
  2. Curioso pero irrelevante. 1 voto, 6%.
  3. Recurro a él de vez en cuando. 10 votos, 56%.
  4. Cada vez estoy más enganchado. 3 votos, 17%.
  5. ¡Ya no compro en librerías físicas! 3 votos. 17%.

El resultado muestra que la implantación del comercio electrónico, por lo que respecta a libros de género (con el matiz de su, en general, precaria distribución física), es notable. No sólo es conocido y empleado por la inmensa mayoría de los encuestados, sino que la distribución se decanta decididamente hacia los entusiastas (el triple que los escépticos). Por supuesto, existe un sesgo de partida, ya que es una encuesta realizada en un medio electrónico por lo que quienes la contestan están evidentemente familiarizados con las nuevas tecnologías. Sin embargo, pienso que el consumidor-tipo de esta literatura suele caer dentro del subconjunto de la población general más habituado a internet y sus posibilidades, así que no creo que sea un factor determinante.

Dentro de un año, repetiré, si me acuerdo, la encuesta. Será interesante comprobar cómo han cambiado los porcentajes (si lo hacen).

El 12 de junio, en la entrada “Fantasía dinámica“, decidí recabar vuestra opinión respecto al estado de la fantasía moderna. En esta ocasión, la encuesta permitía respuestas múltiples, siendo el resultado provisional (con 27 votos computados) el siguiente:

  1. Le debe demasiado a Tolkien. 7 votos, 27%.
  2. Ofrece obras muy interesantes. 2 votos, 8%.
  3. Carece de originalidad. 3 votos, 12 %.
  4. Resulta variada y excitante. 2 votos, 8%.
  5. Ya no tiene nada que ofrecer. 0 votos, 0%.
  6. Sigue tendencias prometedoras. 7 votos, 27%.
  7. Es literariamente pobre. 4 votos, 15%.
  8. Está mejor que nunca. 0 votos, 0%.
  9. Naaaaaa… Paso de de la fantasía. 1 voto, 4%.

Son unos resultados interesantes. Las dos posturas más extremas (la 5 como negativa y la 8 como positiva) se van de vacío (lo cual es un alivio). Por lo demás, parece ser que predomina una visión crítica sobre el actual estado de la fantasía, a tenor de los votos obtenidos por las opciones 7 y 3 (entre ambas, cosechan un 27% del total). Decididamente a favor apenas contamos con los dos votantes de la opción 4, mientras que los 2 de la opción 2 tampoco están muy convencidos de la calidad media del conjunto del género, decantándose por salvar, cual Pero Pérez, unas pocas obras de la quema (tal vez no esté muy bien expresado en la redacción final de la opción, pero en los comentarios de la entrada queda bien establecido que ésta es la interpretación que hay que darle). Sin embargo, como en el fondo somos unos optimistas, la postura mayoritaria apuesta por mirar con optimismo al futuro, en la forma de corrientes como el slipstream, el new weird y toda una plétora de etiquetas que tan sólo manifiesta divergencia respecto a lo expuesto en la opción 1 (no creo que sea casualidad que ambas opciones tengan los mismos votos), que la fantasía contemporánea le debe demasiado a Tolkien (para más detalles sobre el particular: consultad la entrada).

Por último, dada mi formación científica, no podía pasar sin incluir un control, lo que en química se denominaría “blanco”, y uno de los votantes tuvo a bien apuntarse a esta opción. El que sólo fuera uno, más que ningún otro resultado, creo que arroja esperanza sobre el futuro de la fantasía.

La última encuesta realizada hasta la fecha es un poco más especializada. En la entrada donde anunciaba la “Presentación de “Alarido de Dios”, el pasado 24 de junio, me interesaba por la utilidad de las presentaciones en nuestra parcelita del mundo literario. Las 10 respuestas han sido bastante heterogéneas, pero aun así pueden extraerse algunas tendencias (tanto a favor como en contra). Primero los resultados. Las presentaciones sirven…:

  1. para dar a conocer las novedades. 0 votos, 0%.
  2. que el autor se pegue un homenaje. 1 voto, 10%.
  3. vender libros a los conocidos. 1 voto, 10%.
  4. reunir a la gente del mundillo. 1 voto, 10%.
  5. que la librería pida unos cuantos ejemplares. 2 votos, 20%.
  6. conseguir algo de publicidad. 4 votos, 40%.
  7. estrechar el vínculo con los lectores. 1 voto, 10%.

Como ya apuntaba José Miguel Vilar, todas las respuestas son correctas, sin embargo yo pedía la más determinante (por ello, nada de permitir elección múltiple en este caso). Resulta curioso comprobar cómo la única opción ignorada es la que justifica el apelativo de “presentación”. Al parecer, todos tenemos muy claro que hoy en día existen otros cauces mucho más eficientes para dar a conocer las novedades (básicamente, páginas web especializadas como foros, comunidades, blogs, sitios de noticias…). Otras razones tradicionales no quedan mucho mejor paradas. Evidentemente, el acto sirve para que el autor se dé un homenaje, venda a los amigotes y reciba el apoyo de lo compañeros de penuria, pero todo eso puede lograrse por otros medios (me sorprende, a este respecto la opción de estrechar el vínculo con los lectores… supongo que por no estar acostumbrado a pensar que a una presentación pueda acudir alguien que no sea amigo, colega o despistado que pasaba por ahí; quizás cuando lleve unos cuantos títulos en las librerías…).

A la postre, los votantes se decantan por las opciones más prosaicas (pero no menos importantes), que son las que más tienen que ver con las ventas a desconocidos (que son, al fin y al cabo, las que determinan si la empresa editorial se verá o no coronada por el éxito). La menos importante es la distribución masiva a la librería (2 votos), que sí, va bien, pero su utilidad está limitada a unos pocos ejemplares, mientras que la opción preferida, con casi la mitad de los votos es “Conseguir algo de publicidad”. Lo bueno que tiene es que se trata de un efecto duradero. Años después aún puedes encontrar, haciendo una búsqueda en internet, páginas que anuncian el evento, y la presencia en la red no tiene precio. A más corto plazo, ayuda a mantener la presencia en “los medios” durante las críticas etapas iniciales de la vida comercial de la criaturita y, si se tiene suerte, hasta es posible pillar cacho en algún medio no especializado que ande corto de noticias de interés humano.

Qué se le va a hacer. Después de los sinsabores y trabajos que representa escribir un libro lo que queremos es que se conozca y se venda lo máximo posible, que así el siguiente funcionará un poco mejor y, tal vez, la siguiente presentación producirá un mayor impacto, hasta el día en que… en que…

En fin, hasta Ese Día.

Para concluir con esta entrada autobombera, quisiera hacer mención honorífica de la gran sorpresa del último mes y medio. La verdad, cuando escribes una entrada nunca sabes qué repercusión tendrá. A veces, cosas que subes con grandes esperanzas pasan sin pena ni gloria y otras que pones casi en plan de coña te reportan miles de entradas (casi siempre por las razones equivocadas). La campeona en este sentido de las últimas semanas, con una afluencia de visitas moderada pero constante, cae en un terreno intermedio. Por un lado, no tiene nada que ver con la literatura fantástica, pero por otro, casi todo el mundo que llega hasta ella sale con una respuesta a sus dudas, y eso resulta muy satisfactorio.

La mención honorífica de la primera entrega de “Metablog” es para: “La etiqueta del champú” (261 visitas desde el 9 de mayo).

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~ por Sergio en junio 30, 2009.

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