Terminator salvation

La última entrega de la saga de Terminator tiene un problema que puede resumirse en una corta frase, pero que yo, como me gusta enrollarme, voy a justificar primero con todo un párrafo:

El planteamiento inicial, narrar la primera fase de la guerra entre Skynet y los humanos, se estableció ya en 1999, cuando se inició la producción conjunta de T3 y T4, esta última con guión de David C. Wilson. Al final, sólo la tercera entrega siguió adelante, estrenándose en 2003, mientras que los derechos de la cuarta pasaban por un montón de problemas legales hasta acabar en manos de Warner Bros y Sony Pictures. Tras la contratación de McG para dirigirla, John Brancato y Michael Ferris, guionistas de “Terminator 3” escribieron el primer guión completo (son los que reciben crédito para la WGA). Paul Haggis (ganador de un Oscar por “Crash” y nominado por “Million dollar baby” y “Cartas desde Iwo Jima”) lo reescribió por completo, para que tres semanas antes de iniciar el rodaje Shawn Ryan (creador de la serie “The shield”) le pegara otro repaso. Christian Bale introdujo entonces toda la subtrama del ascenso al liderazgo de John Connor, lo que llevó a la contratación de Jonathan Nolan (el hermano de Christopher y coguionista de “The prestige” y “El caballero oscuro”, además de autor de la historia en que se basa “Memento”) para realizar labores de reescritura in situ. Por último (que se sepa), Anthony Zuiker, creador de la franquicia CSI, contribuyó también al guión.

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¿El resultado? Pues el que cabe esperar cuando hay tantas manos metidas en el pastel. “Terminator salvation” tiene un planteamiento interesante, apunta a varias ideas meritorias, pero acaba totalmente desenfocada, quedando reducida a una sucesión de escenas de acción de diverso grado de espectacularidad, punteadas por breves secuencias de desarrollo de personajes evidentemente capadas (¿por el director o por los estudios?).

La película acaba pareciendo un montón de retales no siempre bien cosidos. Por un lado, está la historia de John Connor, que no es el líder indiscutible de la resistencia humana contra las máquinas, sino el comandante de una unidad de cierto prestigio, cuya subordinación al mando central no queda demasiado clara (la propia estructura de la resistencia es un poco difusa; al final sólo es posible sacar en limpio que Michael Ironside está al frente del cotarro y que a él no le impresiona mucho el “profeta” Connor). Se supone que durante el lapso que cubre el metraje, John pasa de medianía a capo di capi. Sólo que la monótona (y arrogante) interpretación de Bale se carga cualquier atisbo de evolución, dejando ese arco argumental plano y artificioso.

También tenemos un nuevo personaje que proteger para salvaguardar el pasado. Kyle Reese, el padre del salvador de la humanidad, marcado como objetivo antes de que pueda viajar en el tiempo para enrollarse con Sarah Connor (cómo obtiene esa información Skynet es uno de esos puntos oscuros que no llegan a explicarse en ningún momento). Es un giro interesante y muy fiel a la filosofía de la saga, que nos permite además asistir a la evolución del personaje, desde un joven que sobrevive como puede entre las ruinas de la civilización humana, hasta un endurecido combatiente. De nuevo, la evolución no está del todo bien llevada, pero Anton Yelchin (Chekov en la última “Star Trek“) logra dotar a su personaje de mucha más humanidad, y es posible entrever en el muchacho al hombre interpretado por Michael Biehn en el Terminator original.

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Por último, se nos introduce un nuevo personaje, Marcus Wright, interpretado por Sam Worthington (de próximo protagonismo en “Avatar”), que cumple el papel de viajero en el tiempo, sólo que del pasado al futuro. Su historia es la que más potencial presentaba y, de hecho, los primeros tratamientos del guión se centraban en él, dejando a John Connor relegado a un papel secundario. También es el que más sufre por los obvios cortes en las escenas de diálogo. Tras sus acciones se adivina una motivación. El problema es precisamente ése, que estamos obligados a adivinarla, porque la película nos escamotea casi todas las escenas (y sobre todo diálogos) que nos permitirían entenderlo e identificarnos con él y con su (se le supone) agonía existencial.

A la postre, sin embargo, creo que todo hubiera podido encajar mejor si al frente del cotarro hubiera estado alguien con más capacidad o con más tablas que McG (las dos películas de los Ángeles de Charlie son desternillantes y entretenidas en grado sumo, pero no precisamente un modelo de coherencia). Alguien capaz de destilar una mezcla homogénea a partir de las aportaciones de la media docena de guionista, capaz de lidiar con las injerencias de los productores y capaz de controlar el ego de los intérpretes (el de Bale, vamos). Las dos primeras entregas se apoyan en guiones monolíticos de James Cameron (y William Wisher), que evitan la dispersión temática y se preocupan de delinear perfectamente las motivaciones de los protagonistas humanos, porque comprenden que sólo nos preocuparemos por ellos si de verdad los entendemos. Y no se complican demasiado. Lo hacen a través de emociones primarias: amor (de Kyle por Sarah en la primera y materno-filial en la segunda) e instinto de supervivencia. Todo ello contra un fondo deudor de Mary Shelley, con la exploración de lo que es ser humano y la rebelión de lo creado contra su creador.

“Terminator salvation” reúne los mimbres necesarios para proseguir con la disección de estos temas (el personaje de Marcus es perfecto para ello), pero huye como de la peste de cualquier amago de profundizar en las motivaciones y de ofrecer cualquier sublectura que pudiera echar para atrás a la audiencia que busca acción pura y dura (no sé, a lo mejor tenían razón, después de todo son incontables las críticas americanas que se lamentan de lo “innecesariamente compleja” que es la trama, y no estoy seguro de que estando bien pulida la sensación hubiera desaparecido).

Lo que nos queda es una sucesión de grandes escenas de acción, filmadas con buena mano para el género, unos pocos apuntes sobre lo que pudo ser en forma de personajes con gran potencial, una historia resultona (siempre que no se piense demasiado en sus múltiples inconsistencias y en los graves errores tácticos por una parte y otra) y como una tonelada de homenajes y referencias para los nostálgicos (en serio, se podría hacer un concurso para pillar los 101 parecidos).

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La cuarta entrega (y quizás última, a no ser que las recaudaciones internacionales concedan su apoyo decidido, algo que aún podría pasar) de la serie Terminator es una aceptable película de acción, con suficientes alicientes para situarse por encima de la media en su género. Le pesa, sin embargo, su legado. De una continuación de “Terminator 2” sólo esperamos la perfección, y ésta, aun siendo más fiel al concepto original que “La rebelión de las máquinas”, no la proporciona.

Según el director, saldrá en algún momento futuro un DVD con entre 30 y 40 minutos adicionales. Podrían quizás arreglar el problema, pero lo dudo. McG habla de discursos de Connor y más escenas en las que busca la guía de su madre a través de las cintas que le grabó. Me temo que será como seguir fustigando a un caballo muerto. Los protagonistas de la película deberían haber sido Marcus y Kyle, reducidos aquí a meros comparsas de Connor-Bale. En resumidas cuentas, hay que tener las ideas muy claras para llevar a buen puerto una producción de 200 millones de dólares y cumplir además con las expectativas que heredas al meterte en una saga tan significativa. La película es decente, mejor que la tercera y mejor también que la inmensa mayoría de superproducciones que nos llegan de un tiempo a esta parte (en ese sentido, el relativo batacazo en taquilla es injusto), pero cuando te embarcas en una secuela la marca a superar no la establece la media de todas las películas, sino tus predecesoras, y ahí “Terminator salvation” se queda, disfrutable como es por sí misma, un pelín corta.

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~ por Sergio en junio 10, 2009.

3 comentarios to “Terminator salvation”

  1. Muy atinada crítica y muy buena documentación. El guión es un desastre absoluto. Las explosiones están bien.
    Donde el Sr. IA no puede estar de acuerdo es en el nauseabundo mensaje suprmatista humano que destila. No hay derecho a que nos traten así… Luego pasan cosas…

  2. Quizás el Sr. IA hubiera preferido el final alternativo que llegó a rodarse aunque fue cambiado por imposición de las productoras…

    A lo mejor lo incluyen en la edición especial del DVD.

  3. La 1 y la 2 son lo mejor de la saga y en el caso de la 4 lo más alucinante es la aparición de Arnold aunke sea digitalizado. La incongruencia de tiempos es una joda y es mejor dejarlo pasar para poder disfrutar la pela, de lo contrario se convertira en un tortuoso laberinto.

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