Adiós a dos Davids

El pasado 2 de junio nos llegaba la noticia de la muerte de David Eddings, autor americano de fantasía, conocido sobre todo por tres sagas, las pentalogías “Las crónicas de Belgarath” y su continuación “Las crónicas de mallorea” y la trilogía de “Elenium” (continuada por la de “El Talumi”). Recientemente había publicado la tetralogía de “Los soñadores”, cofirmada con su esposa Leigh (coautora también de sus primeras novelas, según propia confesión), que falleció hace dos años.

eddings01

Lo cierto es que no es un autor que haya seguido demasiado, pues de su producción tan sólo leí, hace muchos años, los libros de Belgarath (fantasía juvenil muy tópica aunque efectiva, muy en la línea ochentera que estaba marcando la Dragonlance; de calidad bastante por encima de la media). Por aquella época, pronto quedé desencantado de la fantasía que se venía publicando en Timun Mas (con la honrosa excepción de Tad Williams), así que ya no seguí por ese camino. Sin embargo, es muy posible que, dado que las tengo, este verano utilice “Las crónicas de Mallorea” para desengrasar y apartar la mente durante unos momentos de naves generacionales, efectos relativistas y adolescencia transhumana.

Resulta anecdótica la forma en que acabó decantándose por la fantasía para desarrollar su carrera literaria. Al parecer, cierto día, antes de ir a trabajar, dibujo un mapa… y se olvidó del mismo, hasta que se sorprendió al encontrarse con un ejemplar de “El señor de los anillos” en una librería (Eddings adornaba la anécdota afirmando haber exclamado: ¿Aún anda este viejo pollo dando vueltas por ahí?). Cuando supo que se trataba de la septuagésimo octava edición, llegó a la conclusión de que había más futuro en la fantasía del que se pensaba.

Eddings no llegó ni mucho menos a la altura de Tolkien (¿Y quién podría?), pero ofreció durante casi tres décadas sano escapismo juvenil, lo cual no es poco.

_________________________________

Hoy nos hemos despertado con la noticia de que ayer encontraron muerto en una habitación de hotel en Bangkok (donde estaba rodando su última película) a David Carradine.

Las circunstancias de la muerte no están muy claras, ya que los primeros informes hablan de un hipotético suicidio (ahorcamiento), mientras que posteriores notas de prensa aportadas por su agente niegan este supuesto. Sea como sea, el mundo del cine de serie C hacia abajo ha perdido a uno de sus personalidades más destacadas, que estaba viviendo un segundo boom artístico gracias a la notoriedad alcanzada al interpretar al marcado Bill en la bilogía de Quentin Tarantino (no es broma, entre 2007 y 2008 participó en una veintena de producciones).

Carradine

Miembro de una de esas sagas familiares que de vez en cuando se dan en Hollywood (padre John, hermano Bruce y medio hermanos Keith y Robert, todos ellos dedicados al cine), alcanzó el estrellato (y se labró un molde del que ya no supo salir) con la mítica serie “Kung-Fu”, que fue la primera que introdujo de forma masiva las artes marciales al mundo occidental, aunque ya se habían dado precursores, como el trabajo de Bruce Lee en al serie “Green Hornet”; actor por cierto que iba a protagonizar “Kung-Fu”… hasta que lo consideraron demasiado oriental (“problema” que David Carradine, con su ascendencia irlandesa, inglesa, escocesa, galesa, alemana, española, italiana, ucraniana y cherokee, desde luego no presentaba).

Desde 1975 se dedicó a pasear palmito por producciones infectas, de ésas que nadie debería dejar de sufrir, al menos una vez en la vida. Así, fue Frankenstein en “La carrera de la muerte del año 2000”, un remedo de Clint Eastwood con sandalias y una espada en “El guerrero y la hechicera” y un tal Gnomen en la infame adaptación del relato de Asimov “Anochecer”, estrenada el año 2000. Los últimos años se había especializado en cameos de lujo, aprovechando su estatus como leyenda de la serie Z, en producciones como “Kill Bill”, “Crank: Alta tensión” o “Epic Movie”. Según IMDB, deja nueve películas póstumas, que se encuentran en estos momentos en postproducción.

Anuncios

~ por Sergio en junio 4, 2009.

4 comentarios to “Adiós a dos Davids”

  1. Me parece que david eddingd no tiene nada que envidiar a tolkien, es cierto que sus obras son mas claras, pero tambien es cierto que tolkien apabulla con maleza sus libros (no es mala cosa, pero a veces parece mas de lo que es el que de tantos datos que al final no valen de nada para la historia que cuenta, mas parece que dice mira que listo soy) porque por ejemplo el señor de los anillos es mucho mas juvenil que elenium, en elenium la intriga es algo a la orden del dia, la traicion, la moralidad y la teologia todo en una atmosfera de novela de caballerias y muertes a veces algo sadicas jajajaja, no se, creo que es diferente a los que he leido y para mi es de los mejores, sobre todo en como desarrolla sus personajes, creo que elenium y tamuli merecen ser leidas y comentadas a fondo pero esa es mi opinion claro

  2. Siento discrepar profundamente, pero es que “El Señor de los Anillos” es una obra maestra de la literatura universal. Reconozco que no he leído Elenium, pero la “juvenilidad” no la marcan las intrigas o las muertes más o menos escabrosas, sino el trasfondo de la narración. La obra de Tolkien es tan rica a tantos niveles que en literatura de fantasía tan sólo “La historia interminable” de Michael Ende está a una altura parecida (aunque pierde unos pocos puntos a nivel estilístico por la necesidad de dirigirse también a niños).

    En fin, como indica el propio Tolkien en uno de los poemas de su saga, referido a Aragorn: “All that is gold does not glitter” (me veo obligado a poner la versión original porque creo que la traducción oficial tergiversa el sentido).

  3. No se puede defender a Tolkien diciendo que “El señor de los anillos es una obra maestra”… no funciona así. Tolkien y Eddings son muy diferentes. El Señor de los Anillos es muchíiiisimo más adulto que Elenium. En Elenium los personajes matan, masacran, se casan, etc… todo a la ligera, rápido y con poca reflexión. Esas cosas trascendentales no significan nada. Amo las obras de Eddings, me encanta. Pero a cada cuál, lo suyo. Sus obras no valen más que para disfrutar un rato entretenido… ingenio, batallas, amoríos, etc… Tolkien llega al corazón del lector. Lo que pasa es que se requiere para disfrutarlo ciertas disposiciones de parte del lector, que hoy no están de moda. Los jóvenes no leen bien… nunca. Pero hoy en día, menos. Al menos en España, la mayoría no sabe leer. No sabe qué esperar, no sabe interpretar la atmósfera, etc. Ojo, yo si tengo media hora, prefiero invertirla en elenium que en cualquier obra de tolkien. Pero si tienes 3 horas, con Tolkien se puede disfrutar a muchos más niveles, ya que su contenido es mucho más trascendental.

    He dicho. XD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: