La locura de Dios

Tengo una pequeña deuda pendiente con Juan Miguel Aguilera. No he leído ninguna de sus novelas de ciencia ficción, y eso que las referencias son inmejorables. El Aguilera que conozco es el autor de fantasía histórica (con matices de cifi) que constituye su principal faceta desde hace más de una década, precisamente desde la publicación de “La locura de Dios”, su primera novela en solitario, en 1998.

En cierto sentido, lamento haber llegado a ella prevenido por las lecturas de “Rhila” y “El sueño de la razón“, pues aunque ambas obras son más maduras en lo que respecta a cuestiones narrativas, pienso que “La locura de Dios” sigue siendo superior en cuanto a alcance y acierto a la hora de integrar las distintas tradiciones literarias que constituyen la amalgama que el propio autor denomina “historia especulativa” (adoptando una expresión empleada en una crítica a la traducción al francés de esta novela).

Locura_dios

“La locura de Dios” es una historia de viaje y descubrimiento, cuyo protagonista es el polifacético intelectual mallorquín Ramón Llull, quien, a instancias del megaduque de Constantinopla Roger de Flor, capitán de los almogávares (mercenarios catalanes), parte junto con una compañía de soldados hacia oriente, en busca del mítico reino del Preste Juan. Yo no sabía mucho más del argumento cuando comencé a leer este libro, y creo que ése es el mejor estado para afrontar su lectura, así que no revelaré muchos más detalles de la trama. Sin embargo, algo tengo que escribir, así que en los próximos párrafos desarrollaré un poco mis ideas sobre las influencias y los puntos fuertes y débiles de la obra. Si alguien prefiere llegar por completo virgen, mejor que no prosiga con la lectura de esta reseña. Vaya por delante que la recomiendo vivamente. Es un título que no puede faltar en la biblioteca de ningún aficionado a la fantasía en general y al fantástico español en particular.

Si se diseccionaran las influencias de modo esquemático, la historia cobra forma en un punto de confluencia entre dos grandes períodos literarios y cuatro géneros. Por un lado, de finales del siglo XIX, toma prestados temas del romance científico, característico de las novelas de Verne y las primeras obras de Wells, y de la literatura de aventuras victoriana, en particular de las narraciones sobre imperios perdidos típicas de Haggard. Por otro, de la literatura contemporánea utiliza las formas y recursos de la novela histórica moderna y de la ciencia ficción (en más aspectos que la simple inclusión de elementos puntuales del corpus cienciaficcionero; por ejemplo, un tema que parece ser recurrente en la ficción de Aguilera es el del primer contacto). Por pura casualidad, esta unión de precursores la sitúan en uno de los pocos campos en los que la literatura fantástica ha logrado cierto nivel de éxito en su filtración hacia un público más amplio, la fantasía histórica.

locura_dios_bolsillo

El éxito no sólo se tradujo en reconocimiento del fándom español, ejemplificado en el premio Ignotus que recibió en 1999, sino en su exitoso cruce de los Pirineos. “La folie de Dieu” obtuvo en 2002 el premio Imaginales en Francia y Bob Morane en Bélgica, y lanzó la carrera francesa de Aguilera (que incluso vio como “Rhila” se publicaba primero en el país vecino). Falta, eso sí, el salto hacia un público más general, algo que estuvo al alcance de “El sueño de la razón” pero que no llegó a materializarse, no sé si porque los caminos del mundo editorial son inescrutables o por cierta falta de apoyo por parte de Minotauro.

Los grandes aciertos de la novela cabe encontrarlos en una prosa muy cuidada, perfecta tanto en descripciones como en diálogos, así como en una estructura perfectamente calculada para que la tensión y la maravilla vayan en aumento, desembocando en una confrontación extraordinaria (que sólo en su ultimísimo acto deviene en un poco anticlimática). Ramón Llull es, sin duda, un personaje muy apropiado para dar pie a la fabulación. Un hombre a un tiempo medieval y adelantado a su tiempo (aunque quizás su faceta medieval no esté del todo conseguida). Echo en falta algo más de indagación en su vida y obra (para saber más sobre él, podéis consultar en la página delCentre de Documentació sobre Ramón Llull) y, como han señalado otros críticos, algo de evolución en sus ideas por todo lo que aprende a lo largo de su viaje, pero los apuntes incluidos son suficientes para espolear la curiosidad, y eso es lo cabe exigir a una novela que no pretende ofrecer una visión completa y exclusiva del personaje histórico.

Ramon_Llull

En su contra, trabajan ciertos fallos de ritmo (con escenas que se alargan sin que haya ningún motivo evidente y situaciones que se resuelven con excesiva premura) y algo de desconexión entre los acontecimientos históricos y el viaje en sí, algo hasta cierto punto inevitable dado que se trata de una expedición por lo desconocido. También, poniéndome quisquilloso, resulta un poco desafortunada (por el desarrollo de los acontecimientos) la cita promocional de Redal haciendo referencia a Guillermo de Baskerville, pues involuntariamente establece la conexión con “Baudolino”, obra publicada por Umberto Eco en el año 2000 que es otra fantasía histórica que juega con algunos de los mismos temas que “La locura de Dios” (sobre todo, incluye también un viaje al reino del Preste Juan). Por muy bueno que se sea, no conviene propiciar comparaciones con Eco.

Para terminar, he de hacer mención de las magníficas ilustraciones de Rafa Fonteriz, que enriquecen la novela en un estilo muy decimonónico (la técnica pictórica empleada las asemeja a grabados) y contrastan vivamente con las desafortunadas portadas (incluso la original de Nova, obra del propio Fonteriz).

Sin duda, una de las mejores obra de fantasía españolas que he leído. Como decía antes, muy recomendable.

Otras críticas en internet:

Otros libros del mismo autor reseñados en Rescepto:

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~ por Sergio en mayo 26, 2009.

Una respuesta to “La locura de Dios”

  1. Lo compré en una de las colecciones del círculo de lectores sobre fantasía y fue una de las obras que más me llamó la atención y gustó. Además círculo respetó las ilustraciones y la portada fue, a mi gusto, más conseguida que la de nova.
    El resultado fue darle crédito a los autores españoles (era mucho más joven y tiraba hacia dragonadas).
    Respecto a la obra en sí la recuerdo como un compendio de impagenes muy potentes la ciudad… es increible, el comienzo y esa sala… igualmente, aunque para mi gusto y como bien has dicho tú, el final desentona e incluso chirria. Pero en ningún momento hace desmerecer la obra.

    Por cierto, la tengo firmada por Juanmi en Dos Hermanas.

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