Los cronocrímenes

Película de ciencia ficción española, dirigida por una de las grandes promesas del cine patrio en su debut con el largometraje, con multitud de premios en festivales foráneos y ni el menor impacto por estos lares. ¿Estaría a la altura de su fama como futura película de culto?

Para terminar pronto con la incertidumbre: no, no lo está.

Las historias sobre viajes temporales tienen su miga, hay que evitar caer en contradicciones lógicas, pero al mismo tiempo es imprescindible sorprender con algún giro inesperado que no la convierta en un mero ejercicio narrativo sin alma. La película de Vigalondo es modélica en el cumplimiento de la primera premisa, pero, por ello mismo, se estrella irremisiblemente con la segunda.

Cronocrímenes

Un hombre (Karra Elejalde, uno de los cinco actores de la película) está sentado en el jardín de su casa nueva en el campo cuando atisba a lo lejos, entre los árboles, a una chica misteriosa. La curiosidad lo impele a investigar, encontrándosela desnuda en un claro, en donde es atacado por un hombre con la cabeza vendada. En su huida, llega hasta una mansión, que resulta ser un instituto de investigación donde un joven científico pone en marcha (o no), una serie de incidentes que hacen que el protagonista vaya hundiéndose cada vez más en una espiral de reacciones desproporcionadas que no logran sino ir empeorando su situación.

No revelaré nada más de la trama para no arruinar las supuestas sorpresas, pero a poco que se tengan algunas tablas en el género, está todo tan medido que es posible ir media hora por delante de la acción (salvo por la “sorpresa final”, que es de ésas que se meten con calzador para concluir con un giro argumental porque es un recurso muy de moda).

Ver cómo van encajando las piezas puede tener su gracia, pero hace falta algo más para hacer una buena película y no sólo un alarde. No existe referencia alguna a la causalidad, o reflexión sobre la culpa, o sobre la naturaleza del tiempo, o explicación de la violencia con que se conduce Héctor (el hombre en cuestión). Todas las explicaciones son circulares, todo acontece como reflejo de lo que ya ha acontecido, sin que quepa en lugar alguno la acción del libre albedrío. Y al final, ni siquiera puede considerarse a la historia como una reflexión sobre la inmutabilidad del tiempo, porque parece haber un interés desmedido por no abrumar al espectador con demasiado diálogo que lo pueda distraer, o con sublecturas filosóficas que los descentren de los impulsos primarios que parecen ser los únicos que mueven a los protagonistas (básicamente, miedo y sexo).

Hace poco he estado repasando “viejos” capítulos de “Más allá del límite” (lo de entrecomillar “viejos” es porque se trata de la segunda etapa, que comenzó en 1995). “Los cronocrímenes” posee un aire a esta serie mítica, sólo que lo que allí se ventila en cuarenta y dos minutos, Vigalondo lo alarga al doble, casi todo a base de relleno, o con redundancias destinadas a asegurarse de que nadie se pierda por el camino, o también con un juego de perspectivas que aportan poco a la trama (salvo en un único momento, cuando el tipo de las vendas se burla de Héctor mimetizando su gesto). Hay, sin embargo, una diferencia. Los episodios de “Más allá del límite” (con sus deficiencias), procuran trabajar en torno a los personajes, construyendo a su alrededor la historia, y no a la inversa. Aquí ocurre lo mismo que en literatura. Si en una novela esperas mejor desarrollo de personajes que en una novela corta, es lógico exigirle a una película mayor profundidad (y por tal me refiero a relieve, no a profundidad filosófica) que a un capítulo de televisión.

cronocrimenes2

No me vale la excusa del bajo presupuesto. He encontrado que la comunidad de Cantabria ha financiado el 10% con 266.000 euros, así que el total debe superar un poco los dos millones y medio. “[rec]” costó 1,5 millones, mientras que “3 días” se rodó con 2 millones y “La hora fría” apenas supuso un gasto de 960.000 euros (ordenadas según apreciación personal del resultado final, en todos los casos, por encima de “Los cronocrímenes”). Aceptaría, eso sí, que es una opera prima, y que hay cimientos sólidos para ir mejorando (a nivel de producción, integración de la música, impacto visual, es una obra muy meritoria).

Quizás sea que, después de leer “Todos vosostros, zombies”, un relato muy cortito de Robert A. Heinlein, cualquier juego de líneas temporales entrecruzadas sabe a muy poco.

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~ por Sergio en mayo 24, 2009.

3 comentarios to “Los cronocrímenes”

  1. A mí me pareció interesante y desde luego superior a “La hora fría”. Discrepamos, pues. Me apunto lo de “Todos vosotros, zombies”.

  2. Para mí, el gran problema de “La hora fría” es el final, que por querer pegar el sorpresón meten la pata hasta las corvas. Pero tampoco es que la ponga muy por encima… Eso sí, demuestran que saben sacar partido del micropresupuesto.

    “3 días” sí que es bastante superior en mi opinión (y con un poco más de presupuesto creo que hubiera podido terminar de pulirse).

  3. De “La hora fría” hay muchas cosas que no me gustan. Prefiero no cebarme con un proyecto con el que por otra parte simpatizo bastante.

    “3 días” la alquilaré en cuanto pueda. Pensaba verla pero desde que leí la reseña en este blog con mayor motivo.

    Gracias a este blog me animé a alquilar la segunda de Mortadelo y Filemón y en efecto es más Ibáñez que la primera.

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