Reivindicando a Tad Williams

A raíz de los comentarios a la entrada sobre “La estación de la Calle Perdido“, se me ha ocurrido que bien podía reincidir en una de mis obsesiones, la reivindicación de autores u obras poco o mal consideradas. En concreto, tocaría de nuevo (ya lo hice en blogs pasados) promocionar a Tad Williams, autor de mastodónticos libros de fantasía (aunque con algún pequeño desvío ocasional hacia la ciencia ficción), que en España tuvo la mala suerte de ser publicado por Timun Mas en plena fiebre de la Dragonlance y franquicias similares (“Crónicas de Belgararth”, “Índigo”, “La espada de Joram”, Elenium”…) y, hablando claro, encajó tan mal como una pieza de un puzzle de los tochos en un rompecabezas infantil de esos formados por cubos. Para más inri, la crisis de Timun Mas de finales de los 90, dejó su saga de Otherland a medio publicar (aunque posteriormente se ha completado en Círculo de Lectores), confirmándolo como un autor maldito. Demasiado literario para los consumidores de franquicias y con la etiqueta de autor de consumo rápido para el aficionado con ínfulas (ése que no se acercaría a una franquicia de Timun ni aunque le llevaran estirando de los testículos). Y es una pena, porque Tad Williams no tiene nada que envidiarles a George R.R. Martin o a David Gemmell (salvo haber sido publicados en Gigamesh). Tal vez su obra, al menos la más conocida, no suponga la cumbre de la originalidad, pero yo sigo considerándolo el segundo mejor autor de fantasía épica que he leído (tras el inalcanzable Tolkien).

tad_williams

He aquí sus avales:

En 1985 publicó su primera novela, la primera y única (hasta donde yo sé) obra de fantasía épica felina: “La canción de Cazarrabo” (“Tailchaser song”). Si hubiera que dedicarle un solo adjetivo, creo que sería refrescante. La historia nos narra las visicitudes de un gato callejero, Cazarrabo, enfrentado a una terrible amenaza, concretada en misteriosas desapariciones de miembros de la raza felina. La originalidad de la novela radica en que jamás abandona el punto de vista gatuno. Nos presenta el mundo tal y como lo vería un minimo que considerara a su raza la principal (el hombre no es sino un desconcertante animal con el que más vale no entrar en tratos). Los gatos de Tad Williams poseen su propio folclore, sus leyendas, sus dioses y su organización social, al margen de la humana (en cierto momento, Cazarrabo se encuentra con un macho castrado por sus “dueños”, hecho que suscita en él rechazo pero sobre todo incomprensión). Lo más destacable, sin embargo, es que sin traicionar nunca la felinidad de su protagonista (nada de habilidades o comportamientos antropomorfizados), la novela consigue transmitirnos toda su carga épica y constituye una epopeya a la altura de cualquier obra de su subgénero. Una auténtica joya a descubrir (bien sea en su edición original de Timun o, a una mala, en la edición de la colección Grandes Autores de la Literatura Fantástica).

cazarrabo

Una vez ya dominadas las herramientas básicas del oficio, se lanzó a la publicación, entre 1988 y 1993 de una saga titánica, “Añoranzas y pesares” (“Memory, Sorrow and Thorn”), que sigo considerando, casi quince años después de haberla terminado por primera vez, la segunda mejor obra de fantasía épica tras “El Señor de los Anillos” (lo siento, pero “Canción de Hielo y Fuego” ni se le acerca). La tri-tetralogía (el último volumen le salió tan tocho que, quitando la edición original en inglés, siempre se ha dividido en dos tomos) narra las aventuras de Simon, un joven pinche en el castillo de Hayholt, que se convierte en discípulo del mago Morgenes (más un hombre sabio, con ciertas reminiscencias del Merlín) justo tras la muerte de Juan el Presbítero, el viejo rey, vencedor del dragón con cuyos huesos se ha construido el trono. Elías, su hijo mayor, pronto se muestra un soberano mucho menos capaz, dejando entrar en su círculo íntimo al sacerdote Pryrates, cuya oculta agenda lanza al reino y a todo el continente, Osten Ard, a una guerra (en parte civil, contra los seguidores del hijo menor, Josua). Mientras tanto, en el lejano norte, un antiguo poder despierta y un odio acumulado durante siglos está presto a descargar sobre los hombres la venganza de sus antiguos pobladores.

La saga toma elementos históricos (con diversos reinos inspirados en civilizaciones como los anglosajones antiguos, los vikingos o un imperio en decadencia, que incluso en su lengua se reconoce como un reflejo del romano), de la mitología germánica y británica (especialmente de las leyendas artúricas, con una religión similar a la cristiana, influenciada por elementos nórdicos) y de la fantasía de Tolkien (la principal raza mágica son los shita, con cierto parecido con los elfos; la única copia que conozco que ha logrado distanciarse de su inspiración, creando una civilización casi alienígena), girando la trama en torno al acertijo de las espadas, una profecía ambigua que habla de tres espadas mágicas perdidas (llamadas en el original Memory, Sorrow y Thorn), cuya unión precipitará una resolución al conflicto. La historia, aun siendo a grandes rasgos perfectamente reconocible por cualquier lector experimentado, presenta suficientes giros para mantener en todo momento la atención y es por momentos titánica en su vastedad, con decenas de personajes interaccionando, separándose y confluyendo en un tapiz perfectamente tejido, envolviendo la historia principal, un rito de madurez que lleva al despreocupado Simon a desempeñar un papel crucial en los acontecimientos.

greenangelt

Sin embargo, lo que me atrajo en su momento (casi dos décadas atrás), cuando rebuscaba en la estantería de fantasía del Corte Inglés, decidiendo qué libro quería que me compraran (sólo uno), fue el pequeño párrafo de presentación de “El trono de huesos de dragón”. En vez de ocupar la contraportada con una sinopsis laudatoria del libro, el editor había decidido transcribir un fragmento de la novela, aquél en que Simon se encuentra por primera vez con el susodicho trono. No ocurre nada especial, pero la calidad de la narración (aunque posiblemente por entonces no lo apreciara así), me atrajo de inmediato. Ésa es la principal virtud de Tad Williams: escribe rematadamente bien y siente una fuerte inclinación por la descripción, creando ambientes maravillosos con una enorme riqueza léxica, sacrificando parte de la acción en favor de una cuidadosa construcción de la trama (vamos, todo lo contrario a lo que era la norma en las franquicias timunmaseras). También ayudó la magnífica edición (echo de menos esos volúmenes bien cosiditos), con una no menos maravillosa ilsutración de Michael Whelan (realizada ex-profeso para la saga).

A título anecdótico, después de leer a toda mecha los dos primeros tomos (“El trono de huesos de dragón”, “La Roca del Adiós”), tuve que esperar años a que sacaran el tercero (ya había desesperado de verla concluida y me había leído tres veces los dos primeros)… para descubrir que “A través del nido de Ghants” no era la conclusión. Por fortuna, “La torre del Ángel Verde” no se hizo esperar demasiado.

Desde entonces, ha sido reeditada varias veces. En formato bolsillo, cargándose las portadas y dividiendo cada libro en dos (sí, son tochos, pero eso es pasarse), en tapa dura con una calidad algo inferior a la original, y en bolsillo con tapa dura en una colección de kiosco… no sé si también en Círculo), pero nunca ha llegado a cosechar el reconocimiento que se merece. ¿Cuál huiera sido el resultado de haberla editado Gigamesh, Bibliópolis o la Factoría(permitidme el juego intelectual, aunque por aquella época ninguna estaba en activo), o incluso Nova, que se decantó por los dragones de Perth de Anne McAffrey o la infame serie de Shannara de Terry Brooks? Tengo el convencimiento de que entonces seguirían traduciéndose sus libros y no se encontraría en una especie de limbo para el aficionado español.

De su obra, aparte de lo comentado sólo se ha traducido la serie de Otherland, una ciencia ficción muy particular, pues trata de realidades virtuales inmersivas, controladas por grandes magnates (diabólicos en plan James Bond), que recrean ambientes tales como el Barsoom de Burroughs, o el País de las Maravillas de Lewis Carroll, o una cocina gigantesca, o el antiguo Egipto, o… decenas y decenas de ambientes por los que un grupo variopinto de avatares debe avanzar en pos de su liberación (pues su cuerpo en el mundo real ha quedado en coma justo cuando accedían a esta realidad virtual ultraavanzada). La saga comenzó a publicarse en EE.UU. en 1996 con “City of Golden Shadow”, y es particularmente interesante porque aborda el tema desde una perspectiva muy alejada del cyberpunk (que por aquella época daba sus últimos coletazos). Al ser Tad Williams un escritor de fantasía, su principal interés no es la tecnología en sí (que describe con la vaguedad con que podría referirse a un elemento mágico), sino en el efecto de la misma sobre la sociedad y los individuos. Si “Snowcrash” es considerada como la creadora del concepto de avatar en mundo virtuales, sin duda tal idea llega a su madurez en Otherland (publicada cuatro años después). Uno de los personajes, un joven aquejado de una grave enfermedad degenerativa, es uno de los más afamados héroes (un guerrero bárbaro) en el juego de rol online del País Medio, y todas sus interacciones sociales las realiza en ambientes virtuales (como Second Life, pero con mejores gráficos y con telepresencia virtual mediante un enlace neuronal). Así, lisiado y condenado a una muerte prematura en el mundo real, un héroe mítico en el virtual, no puede sino precipitarse hacia la aventura cuando se tropieza por casualidad con Otherland, una red con una potencia infinitamente superior a todo cuanto ha conocido.

otherland

No puedo explicar mucho más en estas breves líneas (hay otra media docena de personajes principales, cada uno con su propia historia). Sin embargo, sí puedo afirmar que Otherland es una serie acerca de las posibilidades del mundo virtual, al tiempo que un homenaje a decenas de clásicos de la literatura fantástica y un derroche de imaginación que se extiende a lo largo de cuatro gruesos volúmenes. Timun Mas comenzó a publicar la serie a finales de los 90, en tapa blanda y dividiendo cada tomo en dos, pero la aventura editorial concluyó en la primera parte del tercero “La montaña de cristal negro”, cuando canceló todas su colecciones, dejando en el aire la saga que sólo recuperaría años después Círculo de Lectores (que ha publicado los cuatro tomos, añadiéndose a los ya mencionados “Río de fuego azul” y “Mar de luz plateada”).

A partir de aquí, todo está inédito en España. En 1994, publicó “Caliban’s hour” (de la que poco sé) y en 2003 “The war of the flowers“, una historia de fantasía que concluye en un solo volumen (si bien de 800 páginas en inglés). El protagonista, Theo, es un don nadie en nuestro mundo que un día recibe la visita de un hada diminuta, Applecore, que lo transporta a fairyland para librarlo de la persecución de una bestia asesina. Sin embargo, fairyland no es como podríamos esperar, sino que es un mundo sumido en las convulsiones y la degradación (ecológica y social) de una sociedad en plena revolución industrial, aunque la industria en fairyland es lo que aquí conocemos como magia. Las grandes casas aristocráticas (cada una con una flor como emblema) combaten unas con otras en una guerra soterrada (aunque de vez en cuando surge a la superficie) por hacerse con el control de los recursos mágicos, mientras el pueblo llano sufre la explotación de estos fairylords. Esta visión desmitificadora, es al mismo tiempo fiel al concepto anglosajón de fairy (algo distinto de nuestras “hadas”). Los fairylords son individuos hermosos y poderosos, pero para nada benévolos. Son una especie de curce entre magnates de la industria y capos mafiosos, cuyo despotismo y afán por conquistar el poder están llevando a su tierra a la ruina, proceso en el que, evidentemente, Theo tendrá a su pesar algo que decir. En definitiva, un tomo muy interesante si alguien se atreviera a publicarlo (por su longitud y por las evidentes dificultades de su traducción).

war_flowers

Su siguiente proyecto fue una nueva trilogía fantástica, “Shadowmarch”, que empezó a publicar online por entregas (con una cuota inicial y única de 14,99 dólares). El mercado aún no estaba preparado, así que al poco de concluir la primera parte, dio por concluido el experimento (que no había cosechado suficiente apoyo de público) y reescribió lo que tenía para lanzar la novela en el 2004 (el intervalo entre novela y novela para Tad Williams oscila entre uno y dos años, en parte por su longitud y en parte por su meticulosidad). La segunda parte, “Shadowplay”, fue publicada en el 2007 y para finales de este año/principios del 2010 está prevista la conclusión, “Shadowrise”. Por lo que he podido comprobar (y leer, pues los primeros capítulos siguen estando disponibles en la página web del proyecto), se trata de un retorno a la fantasía épica en la línea de “Añoranzas y pesares”.

Para finales de este año se espera también la publicación de la primera entrega en la serie “Ordinary Farm” (Ordinary es el apellido de los dueños, en particular de la pareja de hermanos protagonista), escrita en colaboración con su mujer Deborah Beale. El primer volumen “The dragons of Ordinary Farm” ya ha sido publicada en alemán (al parecer, en Alemania sí que ha conseguido labrarse un nombre), mientras que el segundo, “A witch at Ordinary Farm” está en preparación. Por lo que he podido investigar, me da que se trata de fantasía de corte claramente juvenil (aunque los yanquis la etiqueten como young-adult).

Por último, está preprando, para cuando acabe con Shadowmarch, una nueva trilogía de fantasía con un toque de género negro, que cuenta con los títulos provisionales de “Sleeping late on Judgement Day”, “The Bobby dollar books” y “My so-called afterlife”.<Editado 24-1-17>Los títulos finales han sido “The dirty streets of Heaven“, “Happy our in hell” y “Sleeping late on Judgement Day”>

Terminado mi alegato, voy a hacer un llamamiento a los lectores para que le concedan una oportunidad a Tad Williams (“La canción de Cazarrabo” o “Añoranzas y pesares” son perfectas para comenzar), y a los editores para que nos traígan el resto de su producción, que tampoco es tan extensa (me encantaría ver por aquí “Shadowmarch”, aunque es posible que de todas formas acabe comprándomela en versión original, que fue como completé  “Otherland”). Y pensar en la de basura anglosajona que ha conseguido llegar a publicarse (¡y con cierto éxito!) por estos lares mientras Tad Williams permanece en la oscuridad. Los misterios del mundo editorial son inescrutables.

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~ por Sergio en abril 3, 2009.

11 comentarios to “Reivindicando a Tad Williams”

  1. Hace unos días que leí lesta entrada, pero hasta hoy no he tenido tiempo de escribir algo.
    Recuerdo en mi adolescencia, cuando vagaba por la sección de libros del corte ingles y veia esos “peazos” de tomos de añoranza y pesares con esas ilustraciones. Se me caía la baba allí mismo y una y otra vez los cogía par luego volver a dejarlos allí cuando veía el precio de más de tres mil pesetas por tomo (o cuatro mil, no me acuerdo bien). Posteriormente, ya de mayor, pude disfrutar de dicha saga en circulo, si bien no de sus ilustraciones.
    En cuanto a la saga en sí misma, decir que el primero y el segundo libro tienen un nivel altísimo atrapandote desde el principio. Se nota su más que posible origen en un juego de rol, pero la calidad es maravillosa. No puedo opinar lo mismo del tercer libro “A través del nido de ganth”. Los cangrejos gigantes me desconcertaron bastantes. Ttras leer los cuatro tomos hace ya unos añitos solo recuerdo que el final no me pareció acorde con toda la saga me dejó pensando ¿y esto para cuatro tomos?. Pero son solo recuerdos de las sensaciones, porque del libro en sí no me acuerdo…
    Respecto a la canción del cazarrabos solo decir que quien pueda que la lea. Es una de esas pequeñas joyas que te encuentras sin esperarlas. un libro encantador y no muy largo. Para disfrutarlo en un par de tardes.
    Otherland no la he terminado de leer. Acabé el primer tomo y creo que la mitad del segundo (lo compré en círculo), pero deje de leerlo cuando me di cuenta de que estaba incompleta. fui uno de los que le montó un “pollo” de narices a los del círculo. Al final, me llegó el cuarto tomo, pero hasta la fecha no he retomado su lectura. Aunque puedo decir que tienen momentos muy, pero que muy buenos. Además, hay pasajes que te evocan las comunidades virtuales apreciando como una posible ¿crítica? a las mismas.

    Gran entrada, sergio.

    P.d.:¿Compartes conmigo también el gusto por sthepan r. lawhead (o cómo se escriba) autor del ciclo pendragón y la canción de albión?

  2. La tercera tiene un ritmo extraño porque jamás se concivió como un libro independiente (sólo pasó que se le fue la mano), aunque es cierto que toda la trama de los pantanos no acaba de encajar. En cuanto a la resolución… la verdad es que es extraña. Con lo tópico que es todo lo demás, Tad Williams se encarga en unas pocas páginas de trastocar todos los esquemas que nos hemos ido montando. Eso sí, no es una serie cuyo punto fuerte sea la resolución.

    Respecto a Lawhead… En fin, me terminé “La canción de Albión” con progresiva mala leche. “La última batalla” tiene un pase, pero los dos siguientes me resultaron insufribles. Con el ciclo de Pendragón no me he atrevido, aunque por lo que me han contado no empieza mal, aunque acaba hundiéndose en la miseria más aboluta. No creo que vuelva a leer nada suyo.

  3. Llevo días buscando una reseña así de rica sobre un autor semidesconocido a la vez que notable como Tad Williams. Ahora ya tengo claro cuál será mi próxima lectura.
    Muchas gracias.

  4. De nada. Me alegro de que haya sido útil. ¡Y espero que se cumplan las expectativas!

  5. Gracias también. Vi aquellos tomos de Añoranzas y Pesares descansando en las librerías, pero en aquellos días mis posibilidades económicas eran nimias y jamás me atreví a comprarlos. Luego… pues desaparecieron del todo. En cuanto me sea posible, le daré su oportunidad. Será en su idioma, pues en español no creo que vuelva a verlo otra vez…

  6. hola despues de tolkien,tad williams con añoranzas y pesares me encanto aunque me gustaria q siguiera un poco mas jeje y se centre un poco mas en los inmortales….
    respecto a la guerra de albion de lawhead me lei el primero,y me gusto pq se enfocaba en los ojos de de un personaje del sglo xx en una epoca pasada , pero el segundo me decepciono pq lo enfocaron a traves de los ojos de un personaje de ese pasado, y el personaje principal queda en un segundo plano, no me gusto y para colmo,el ultimp libro no lo pude encontrar en ningun lado y no se como acaba(si alguien sabe donde puedo encontralo y sobre el pooble alargamiento dde la saga de tad williams de añoranzas y pesares q m avise plis a sil1971sl@gmail.com

  7. De “Añoranzas y pesares” hay varias ediciones adicionales. Existe una en tapa dura (pero sin las sobrecuebiertas y con un tono verde horrible) que es bastante difícil de encontrar. Hace no mucho Timun Mas lá reeditó en bolsillo, aunque comentiendo el pecado de cargarse las portadas y partir cada tomo en dos (son pues ocho libritos). Es una edición espantosa, pero bueno… Recientemente, salió en España una colección de literatura fantástica para los kioscos (en la división de Planeta correspondiente), que recuperaba los libros en tamaño bolsillo pero con tapa dura y las portadas originales de Michael Whelan.

  8. Vaya! Estoy empezando a leer la saga de Sahdowmarch y parece interesante. Es cierto que aquí en España es un autor maltratado por las editoriales. Ojalá alguna se decida a traducirlo de nuevo. Un detalle de la traducción de Añoranzas y Pesares fue el tema de “las nornas” y “los nornos”, entre el segundo y el tercer volúmen, que hizo la lectura algo incómoda, además de cambiar el título de la saga sin ninguna razón. Eso tampoco le hizo justicia.

    Gran aportación para un autor clásico, enhorabuena!

    P.D. No hay nadie como Michael Whelan. Un ilustrador fuera de serie!

  9. Soy un lector empedernido que leo todo lo que pasa por mis manos pero jamas un libro me a enganchado como esta impresionante historia de Simon cabezahueca y el puton de miriamel yl porron de personajes fuera de bromas es un libro genial espero con ansia la continuacion de la saga con los hijos de josua

  10. He leído los 2 primeros voúmenes de “añoranzas y pesares”, pero no tengo cómo conseguir los otros volúmenes y , de verdad me ha dejado con ganas de seguir acompañando a Simón

  11. Me compré los cuatro a precio de ganga hace poco. Digo cuatro sabiendo, o creyendo saber, que los dos últimos son en realidad un tercero dividido en dos partes.
    Me leí el primero hace mucho tiempo, un préstamo que agradecí, porque me pareció tremendamente mejor que otros que estaba leyendo por entonces… ya se sabe, en la adolescencia…crónicas de la Dragonlance, reinos olvidados, el señor de los anillos…
    Aún así, aunque se parecía más a lo que yo buscaba, haciendo memoria debo reconocer que fue por la literatura por lo que me gustó, no tanto por la historia. Estaba escrito “de otra manera”, todo esto, supongo que procede insistir, visto desde el punto de vista de un adolescente. Y en todo caso, aún le faltaba un componente importante. La trama. La trama no me cuajó. La gracia es que ya apenas la recuerdo, pero sí recuerdo el poso de insatisfacción que me dejó, lo que hizo que no intentase continuar.
    Al final, con los años, después de haber leído libros que he ensalzado o aborrecido primero, para luego aborrecer o ensalzar, respectivamente, me he encontrado con “una oferta que no he podido rechazar”. 20 euros por los cuatro volúmenes. Va a ser que sí. Y siguiendo la máxima dosmilcatorcesca que me he autoimpuesto, a saber, no compraré un libro que no esté dispuesto a leerme, lo he ubicado después de terminar la saga del que, de momento, es mi autor de fantasía preferido: Andrej Sapkowski. Como aún no me he leído todos los libros de la saga del de Rivia, no diré no lloréis y todo eso… sólo mantendré las puertas abiertas, como siempre, a vientos refrescantes y nuevas experiencias.
    Lo bueno de las opiniones es que pueden cambiar para bien si las dejas, o no, eso es una elección de cada uno, siempre debatible, pero rara vez definitiva. Por ejemplo, di una segunda oportunidad, en mi madurez, al señor de los anillos, y mejoró mi opinión sobre ella. Otros libros no han merecido una revisión, pero Tad Williams sí, lo que ya es una señal de que algún resquemor se quedó dando vueltas en mi interior. Me quedo, además, con la historia de los gatos. Me ha llamado la atención, así que le daré una vuelta, si la encuentro, a ver qué tal.

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