Recuerdos de una Hispacon

Ya he tenido tiempo de reposar, así que puedo echar la mirada atrás con un poco más de objetividad. Ante todo, he de declarar que ésta ha sido la mejor Hispacon a la que he asistido (o, mejor dicho, la Hispacon en que más a gusto me he encontrado). Tampoco es que mi historia hispaconera se remonte hasta muy lejos. Xatafi 2003 la pillé de refilón (apenas lo justo para presentar nueva junta), en Gadir 2004 íbamos de culo preparando cositas burocráticas (es lo que tiene ser miembro de la junta directiva, sobre todo en un momento que también era crítico para la asociación), de la Ibercon 2005 de Vigo me salvé por circunstancias personales, así que realmente sólo entran en competición Dos Hermanas 2006 y Sevilla 2007.

¿Qué ha tenido de especial? Pues no estoy seguro. Muy buen ambiente, desde luego (pese a que hemos logrado que llueva en Almería), grandes tapas a módicos precios y un nivel muy alto en las participaciones. A posteriori (sobre todo repasando alguna que otra crónica que está empezando a surgir), sí que he visto que, como siempre, se han celebrado varias hispacones simultáneas, circunstancia favorecida por la dispersión de las sedes, pero éramos en realidad tan pocos que el efecto se ha minimizado y creo que todos hemos acabado entremezclados en algún que otro momento. He podido charlar (mal que bien, pues es una habilidad social que no domino demasiado) con compañeros de Nocte, la gente de Parnaso, Hegemón y Mundo Imaginario, los representantes de OcioJoven (su crónica aquí), Sedice, Portal Cifi y la Tercera Fundación, la tropa de la Asociación Cultural Xatafi, el Escuadrón Delta, asiduos de Hispacones como Alejo Cuervo, Alfonso Merelo, Pily B. o diaspar y, por supuesto, con los anfitriones del Grupo Editorial AJEC (y varios coeditados)… y seguro que me olvido a alguien (aunque he evitado utilizar muchos nombres para paliar mi pésima memoria).

En el apartado de actos, he asistido a menos de los que me hubiera gustado (me duelen en particular algunos), mayoritariamente porque estaba ocupado soltando yo mismo tonterías en alguna otra sede. Aún así, puedo destacar la conferencia sobre las 1.001 noches de José Miguel Vilar (me perdí su ponencia a dos manos con David Prieto sobre la fantasía actual), la charla de Pilar Pedraza (que, desde mi punto de vista, compensó con creces la no comparecencia de Somoza), el humor de Ian Watson (de su conferencia sobre Arthur C. Clarke tuve que salir escopetado para llegar a la mesa redonda de Nocte), la mesa redonda sobre las publicaciones electrónicas; sí, era la enésima edición, pero los ponentes y la participación del público la hicieron muy interesante y lo mismo puede decirse sobre el acto inaugural acerca de el estado actual de la ciencia ficción. Las presentaciones editoriales me las perdí todas, así como los actos paralelos de la Aznarcon. No se puede llegar a todo.

La cena oficial fue abundante y sabrosa (la verdad es que las tapas almerienses habían puesto el listón bastante alto, así que tiene doble mérito). Lo único negativo fue quizás que éramos casi setenta friquis apelotonados en un comedor minúsculo, y el nivel de decibelios y calorias se disparó hasta extremos insospechados. La entrega de los Ignotus transcurrió sin sorpresas (es lo que tienen).

Es una lástima que las autoridades no se implicaran de verdad (al final la organización se quedó prácticamente sola) y que una serie de decisiones de última hora nos relegaran a unas sedes poco aptas para la afluencia de público (no sé si algún oriundo no iniciado llegó a colarse en algún acto, pero lo dudo, y eso a pesar de los carteles que anunciaban algunos de ellos).

Resumiendo, creo que ha sido una Hispacon de transición. Sí, soy optimista, no creo que vaya a acabarse el invento. Vino mucha gente nueva y se implicaron muchos grupos que, a poco que empujen, pueden revitalizar el evento (quedan muchos otros por incorporar, pero eso es cuestión de tiempo). El enfoque de hacer una reunión popular es el correcto (aunque no terminara de salir bien por los motivos expuestos en el párrafo anterior). Tampoco se puede esperar que un evento auspiciado por una asociación pachucha sea un superéxito, sin embargo, creo que se vislumbraron detalles que apuntan a que el enfermo aún tiene esperanza (lo sostengo sin haber estado presente en la reunión de junta pues en ese preciso instante estaba con mi última conferencia hablando del fin del mundo).

Así pues, concluyo esta pseudocrónica con un optimista: ¡Nos vemos en la próxima Hispacón!

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~ por Sergio en octubre 2, 2008.

Una respuesta to “Recuerdos de una Hispacon”

  1. Yo también tengo un buen recuerdo de la Hispacón y pienso animar a cuantos puedan a que vayan a la del año que viene. En cuanto a las charlas coincido contigo en que la de Pilar Pedraza fue excelente, y sumo a esa la interesante mesa redonda de Nocte y la de “El futuro de las editoriales digitales”

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