El síndrome de Ambras

La última obra de Pilar Pedraza, publicada con fecha de mayo de 2008, apenas parece haber levantado expectación, el menos dentro del “fándom”, y eso que es una de nuestras principales escritoras de género. Quizás sea porque Valdemar, su editorial, va un poco a la suya, alejada del resto de editores y escritores fantásticos actuales (tira mucho más a lo clásico, con unos libros muy, muy cuidados). Sea como sea, sique extrañándome esta falta de repercusión, pues si algo puede garantizar Pilar Pedraza es calidad e interés (aunque quizás no en las áreas que suele preferir el aficionado a la literatura fantástica).

“El síndrome de Ambras” es una novelita (pocas páginas de pocas palabras) extraña. El tema central es la licantropía, pero el tratamiento es muy peculiar. El protagonismo recae no en el licántropo, Lord Ashton, un noble inglés enviado en misión diplomática a la corte española durante el trienio liberal, sino en su joven esposa, Lady Florence Losada (de ascendencia vasca), que es testigo (un tanto distante, bien es cierto) de la transformación de su marido. En los primeros capítulos asistimos al encuentro de lord Ashton con una troupe de feriantes entre los que viaja Seranilla, una muchacha afectada de hipertricosis, cuya historia está inspirada en la del canario Pedro Gonzálvez, origen de la denominación de Síndrome de Ambras para la enfermedad (para más información, consultar este enlace).

Sindrome_Ambras

Este encuentro parece actuar como catalizador de una transformación cuya fuerza motora en modo alguno puede considerarse externa. Una vez en Madrid, una misteriosa enfermedad se abate sobre Lord Ashton y cuando se recupera un tanto su obsesión por Seranilla y por recuperar unos documentos robados le impulsan a embarcarse, junto con su esposa y el resto de su séquito, en un tenebroso viaje, motivado en realidad por las pasiones y sentimientos que se despiertan en su interior. Para complicarlo todo, el país vive inmerso en las revueltas provocadas por los movimientos de Fernando VII para restaurar el absolutismo, dando fin al breve experimento liberal que se había iniciado en 1820. Como historiadora, se nota el interés de Pedraza por retratar un período oscuro y convulso, muy acorde con la experiencia interna del licántropo.

Buen material, ¿verdad?

Bueno, el caso es que encuentro algo desconcertante. No el estilo, que es impecable y perfectamente ajustado a lo narrado, en la más pura tradición gótica, sino en el enfoque. Terminado el libro, no sé bién qué quería contar. El ritmo es inconstante. Tan pronto se arrastra por escenas cuya relación con el todo se presenta poco clara como cuenta en dos párrafos acontecimientos cruciales. De igual modo, su atención baila entre los distintos personajes, presentándonos fragmentos desde el punto de vista de Lord Ashton, otros centrados en Lady Florence, e incluso pequeños vistazos de los diversos secundarios. Hasta ahí, nada que objetar, pero es que la elección de punto de vista se antoja a veces totalmente arbitraria. Todo ello, como ya he apuntado, me desconcierta. No sé si será demérito mío, pero soy incapaz de encontrar el sentido último de estas opciones expresivas, como si la autora no hubiera sabido enfocar la historia y lo hubiera dejado todo apenas insinuado. Personalmente, hubiera preferido lo mismo, pero con un centenar de páginas más para terminar de engarzar la trama y definir los personajes. Tal y como se nos presenta, se trata de una obra de puro ambiente e insinuación (muy potente en ambos casos), pero carente de algo más para resultarme plenamente satisfactoria.

Quizás el quid de la cuestión es que no haya quid. Me temo que soy bastante clásico a este respecto.

Un libro recomendable, en todo caso, por sus muchas virtudes, y un ejemplo de novela ambientada en un contexto histórico que no me es nada familiar (no sé si habrá muchas obras que lo aborden, yo no las conozco, me va más la historia antigua). En ese sentido, tengo que pegar un tirón de orejas a los editores por inventarse en el texto de contraportada lo de “decenio liberal (1853-1863)”, cuando es evidente que se trata del trienio liberal (1820-1823). Me extraña que un fallo de tal calibre haya llegado hasta la imprenta, sobre todo habida cuenta de la profesión de la autora.

Por cierto, Pilar Pedraza será invitada de honor en la próxima Hispacon, a celebrarse en Almería del 25 al 28 de septiembre. En breve, nuevas noticias respecto a este evento.

Otras opiniones:

Otros libros de la misma autora reseñados en Rescpeto:

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~ por Sergio en septiembre 13, 2008.

2 comentarios to “El síndrome de Ambras”

  1. Habrá que leerla… En lo que he leído de Pedraza prima más la ambientación que la trama, como comentas… La perra de Alejandría es súmamente interesante por ello.

  2. “La perra de Alejandría” es un libro que me llama desde hace tiempo, pero aún no he podido hacerme con él. Anteriormente, sólo había leído suyo algunos de los cuentos de “Necrópolis”. A ver si aprovecho la Hispacon (conde va invitada) y me hago con alguno más.

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