La novela corta

Aprovechando que acaba de aparecer en Scifiworld mi última columna, dedicada a la obra maestra de Walter M. Miller Jr., “Cántico por Leibowitz” (para leer la reseña, pinchad aquí), puede que haya llegado el momento de una pequeña reflexión acerca de la situación actual de la ciencia ficción en España, y más concretamente de la desaparición de las plataformas adecuadas para publicar novela corta. 

¿A cuento de qué salgo con éstas? Bueno, primero quizás convenga hacer un poco de historia. Los orígenes de “Cántico por Leibowitz”, la novela, cabe encontrarlos en la publicación, entre 1955 y 1957, de tres novelas cortas en The Magazine of Fantasy and Science Fiction, revista que viene editándose en Estados Unidos desde 1949.

No había ninguna intención previa de serialización. Simplemente, la evolución como escritor de MIller le llevó por ese camino y, según propia confesión, fue sólo al concluir el último fragmento que percibió el potencial como volumen único del tríptico. Por supuesto, con juntar bajo la misma cubierta lo escrito no era suficiente. El autor se embarcó en una profunda revisión que le llevó a trabajar más a fondo a diversos personajes, incluir las frases en latín, interconectar los relatos y definir el arco dramático y el sustrato filosófico de la obra en su conjunto.

El resultado es una obra impresionante, que hoy podemos disfrutar gracias a la publicación de la primera entrega en 1955.

No es el único caso. Sin abandonar las páginas de esta revista, podemos apuntar los siguientes títulos que aparecieron por primera vez en ella (como novelas cortas o serializados): “En alas de la canción” del recientemente fallecido Thomas M. Disch, “Starship Troopers” de Heinlein, “Flores para Algernon” de Daniel Keyes (en este caso, tenemos que hablar del relato en que se basa la novela), “El pistolero” de Stephen King (es decir, las historias que forman el primer volumen de la saga de la Torre Oscura) o “Mendigos en España” de Nancy Kress. 

Hay muchos otros ejemplos. Ahí está “Terraformar la Tierra” de Jack Williamson, que se escribió en torno a la novela corta “La Tierra definitiva”, publicada en Analog y receptora (inexplicablemente) de los premios Hugo y Nebula (fue la lectura de esta decepcionante obra la que disparó esta reflexión que ahora pongo por escrito). Y sin salir de Analog (fundada en 1930 como Astounding stories), podemos señalar la novela corta que sirvió de semilla para “El juego de Ender” de Orson Scott Card; o la publicación serializada de “La guerra interminable” de Joe Haldeman.

Este año tres de las novelas cortas nominadas a los Hugo han sido publicadas en Asimov’s y las otras dos en la ya comentada The Magazine of Fantasy & Science Fiction. Los Nebula nominaron otras dos novelas cortas de la Asimov’s, una publicada en Analog y otra aparecida por primera vez en formato de libro (“Burn” de James Patrick Kelly, que fue al final la ganadora).

Todo este rollo lo he soltado sólo para poder preguntar: ¿Y en España qué?

Con la desaparición de las grandes publicaciones periódicas básicamente ya no hay donde publicar novelas cortas a no ser que te lo montes tú mismo en una antología. Está el premio UPC, si no te pasas de longitud quizás puedas optar al Alberto Magno, y para de contar. No sólo la novela corta, sino que incluso el cuento largo se encuentra con graves dificultades para encontrar salida (ya no hablo siquiera de profesional, sino incluso amateur). El formato electrónico, hoy por hoy, no es adecuado para inducir a la lectura de obras largas (algo que parece intentar la nueva encarnación electrónica de Artifex), y la nula expectativa de remuneración económica tampoco invita al esfuerzo (por un poco más de trabajo o de rollo, te pasas a longitud de novela y listo; que de perdidos al río).

Y es una pena, porque resulta una longitud de lo más atractiva para la literatura fantástica. Véase “Oceánico” de Egan (publicada originalmente, como otras novelas cortas suyas, en Interzone), “Las montañas de la aflicción” de Lois McMaster Bujold (publicada originalmente en Analog y ganadora del Hugo y el Nebula), “Enemigo mío” de Barry Longyear (de las páginas de la Asimov’s), “La persistencia de la visión” de John Varley (F&SF) o “Los reyes de la arena” de George R.R. Martin (Omni). Tan sólo necesita de una estructura editorial adecuada y del apoyo del público para sostenerla. Requisitos sin los que al parecer nos hemos quedado.

Así que, volviendo al tema de inicio. Va a ser difícil que alguien por estas tierras se destape con una jugada del estilo de Miller en “Cántico por Leibowitz”. Nos encontramos con un mundillo extremadamente polarizado entre cuentos breves (adecuados para leer online) y novelas (que es lo único que la mayor parte de los editores se arriesgan a sacar… y eso cuando apuestan por el autor nacional). No es una buena situación, pero es lo que hay. A amoldarse tocan.

O no.

A ver si puedo anunciar pronto alguna buena nueva. Mientras tanto, comento que este verano uno de los proyectos en que voy a embarcarme es la preparación de un fix-up. ¿Colará? La respuesta en unos meses.

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~ por Sergio en julio 28, 2008.

Una respuesta to “La novela corta”

  1. me aburen busco novelas cortas

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