Presentaciones

He aquí una entrada que hacía tiempo que quería redactar, desde que terminaron las presentaciones iniciales para “El rayo verde en el ocaso” (en la FNAC y La Casa del Libro de Valencia y la libreria Babel en Castellón) a finales de mayo. Sin embargo, entre conceder un tiempo para adquirir perspectiva y lo complicado que ha sido junio, no había encontrado ocasión hasta ahora de ponerme a escribir.

Me gustaría comentar un poco mi experiencia en estas lides, por si a alguien le pudiera ser de utilidad. Y por experiencia no me refiero sólo (aunque sí principalmente) a estos tres ejemplos, que ya son muchos años asistiendo a actos de este tipo desde casi todos los ángulos posibles: autor, coautor, organizador, groupie, público… sólo me falta asumir el papel de editor (aunque en breve quizás tenga la oportunidad de participar como seleccionador y no descarto del todo aquel otro; todo se andará). Por supuesto, estoy hablando de presentaciones de bajo nivel, que ése es al fin y al cabo el nivel al que me muevo. Pero por ahí se empieza (optimismo ante todo).

Para empezar unas claves:

1.- Las presentaciones cuando eres un perfecto desconocido son principalmente la ocasión para que amigos y familia hagan piña y puedas celebrar que por fin has conseguido publicar tu libro. Es triste pero cierto. Es posible intentar ampliar un poco el abanico de asistentes, pero si mantenemos esta idea en mente mucho mejor, que así no nos llevaremos decepciones.

2.- Dado que no hay poder de convocatoria, hay que facilitar todo lo posible la presencia de otro tipo de público, así que lo mejor es presentar fuera del horario laboral, a ser posible en fin de semana. Misión difícil donde las haya, porque muchos de los lugares donde puedes presentar tu libro no organizan actos en sábado y domingo.

3.- Como el público (en general) no va a acudir por propia iniciativa, hay que ofrecerles algo más que atraiga su atención. Si tienes suerte y el lugar donde realizas el acto permite un flujo apreciable de curiosos, a lo mejor alguno se queda hasta el final y te compra un libro.

4.- Incluso cuando sabes que la presentación va a ser un fracaso de asistencia te puede interesar celebrarla, sólo para que la tienda en cuestión pida un buen taco de ejemplares que de otro modo que no le llegaría ni de coña. El riesgo es que luego ese taco se quede allí inmovilizado cuando podría estar distribuyéndose (y quizás vendiéndose) por otros sitios. Dependes de muchos factores externos. Ya comentaré cómo me ha ido a mí a este respecto con “El rayo verde en el ocaso”.

5.- Es inútil organizar dos actos en la misma ciudad (y más cuando se celebran en un lapso breve). Invariablemente, o todos irán a uno y estarás solo en el otro, o los mismos que vayan al primero te seguirán al segundo. Existen excepciones, por supuesto, como cuando te puedes asegurar un público diametralmente opuesto, pero eso no depende de ti, sino de imponderables azarosos, así que o lo tienes muy claro no mejor no pierdas el tiempo.

6.- En actos múltiples (convenciones y demás) sigue siendo válida la cuestión de ofrecer algo más comentada en el punto tres, pero por añadidura debes de tener suerte con los actos paralelos. En la Hispacón del 2006 en Dos Hermanas, por ejemplo, presentamos el Visiones casi en familia, pues en la sala de al lado se celebraba un encuentro con Richard Morgan (cinco minutos antes de empezar todo el público con que contábamos se levantó en masa para irse , en masa de a uno, todo hay que decirlo, porque se había equivocado de acto). En general, si no te lo montas bien, seguirán acudiendo sólo los amiguetes.

7.- A los responsables del local donde vayas a realizar la presentación hay que preparárselo todo cuanto más mascadito mejor. Ocúpate de cuanto puedas e insiste (hasta cierto límite) para que las cosas vayan sobre ruedas. El principal interesado en que la presentación sea un éxito eres tú, que para ellos no es sino una actividad más y si falla mala suerte (no quiero decir que no pongan nada de su parte, auqnue alguna mala experiencia he tenido, sino que en general no es una cuestión prioritaria para ellos).

8.- (EDITADO) Se me olvidaba un punto muy importante: la divulgación. Resulta relativamente fácil difundir la noticia de la presentación. La presentas en un par de foros y pronto aparece en los lugares más insospechados. Claro que eso no te garantiza nada. Funciona infinitamente mejor la invitación directa (algo que sólo sirve para gente que, de todas formas, se iban a comprar el libro). Mucha mayor importancia reviste el conseguir una reseñita del acto en algún medio de información no especializado (periódico, revista, televisión incluso…). De nuevo es algo que no controlas en absoluto. Puedes invitar y si el día es flojo en novedades o les faltan algunas palabras para completar la sección de cultura quizás se pase alguien, e incluso entonces la posibilidad de que la reseña se materialice es mínima. Es una lotería para la que hay que comprar un par de boletos, por si las moscas…

Con todo esto presente, ¿cómo me fue con las presentaciones de “El rayo verde en el ocaso”?

La presentación de la FNAC fue un éxito rotundo. El “algo más” fue una conferencia sobre diversos escenarios apocalípticos (con base científica), apoyada en una presentación de Powerpoint. Además, fue en domingo. ¿El resultado? Dos horas, el foro de actividades a rebosar durante todo el tiempo y veinticinco de los treinta libros vendidos al final. En la parte negativa, se me descontroló un poquito el tiempo y no hubo ocasión para firmas (perdón, perdón). Sin embargo, resultó lo bastante exitosa como para que los responsables de la tienda pusieran los libros que sobraron (cinco o seis) en un lugar bien visible en la sección de novedades de literatura española e iberoamericana (no en el rincón friqui). Hace ya tiempo que esos tomos volaron y no han sido repuestos, pero ése es otro tema.

La presentación de la Casa del Libro fue un fracaso. Para empezar, era un lunes por la tarde, nadie que no hubiera acudido a la del día anterior en la FNAC se dejó caer por allí y no había suficiente movimiento en la librería para atraer público (el único desconocido era un hombre que se pasó media presentación sentado en una esquinita, quizás porque era más cómodo para esperar qeu estar de pie, pues se largó a mitad acto). Para colmo, la distribución se había retrasado (a pesar de que les insistí con que acudieran al distribuidor principal) de modo que los pocos libros que se vendieron los puso mi editor de los que había llevado para la ocasión. Los no adquiridos se los devolvieron y desde entonces no he visto ni un solo ejemplar más en sus estanterías. Cosas de la distribución (espero).

La presentación en la librería Babel, en Castellón, fue otro fracaso (parcial). De nuevo entre semana (martes) y a una hora en que la mayor parte de la gente trabaja y el local está medio vacío. Familia, un compañero escritor y se acabó. Ahora hay una pila de “rayos verdes” de 38 ejemplares en una esquina (los conté hace un par de días). No está mal, pero me parece que son demasiados para una ciudad del tamaño de Castellón (una decenita hubiera estado bien). El resto están condenados a quedarse inmovilizados hasta que los devuelvan al distribuidor (y suponen un porcentaje significativo de la tirada). Además, no figura el precio en ningún lado, y ése es uno de los factores más competitivos.

Vamos, que lo dicho, hay que ofrecer algo más y escoger muy bien el día (EDITADO: No, no me tocó la lotería de la reseña en ninguno de los tres actos, aunque los responsables de Babel se encargaron de mandar la nota de prensa a los periódicos locales y tanto en Babel como en la FNAC apareció la presentación dentro de su programación mensual de actividades).

Lo que me espera en el futuro próximo es repetir la conferencia apocalíptica en la próxima Hispacón de Almería, para ver si alguien se interesa por la antología (si la presentara a pelo estoy seguro de que sería otro fracaso). Y en un futuro más lejano, digamos a un año vista, voy a ir preparando una segunda conferencia o algo similar para la FNAC (en torno a septiembre sería una buena fecha). Respecto a las otras opciones, me lo tengo que pensar. Sopesaré los pros y los contras, veré si es factible realizar algún ajuste y decidiré.

Por supuesto, siempre estoy abierto a cualquier propuesta. Por Valencia y alrededores me puedo mover mal que bien, pero para llegar a otros lugares dependo de que a alguien le pueda interesar. Así pues, entro en MODO PROMOCIONAL:

Hola, soy Sergio Mars y tengo un libro que vender que se titula “El rayo verde en el ocaso”. Tengo bien aprendida la lección, así que ofrezco prepararme algo más que proporcionar al público. Modestia aparte, soy un conferenciante con cierta experiencia y con adaptabilidad para hablar de lo que se tercie (desde cifi hard hasta la importancia de la palabra como la expresión del poder y la voluntad en Tolkien).  No puedo afirmar que ocupe poco espacio, pero económico soy un rato largo (a no ser que se me invite a cenar).  Recepción de propuestas, aquí mismo.

(Por probar que no quede).

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~ por Sergio en julio 5, 2008.

2 comentarios to “Presentaciones”

  1. En Madrid la librería Estudio en escarlata suele organizar presentaciones de ese tipo, si te interesa. Yo al menos he ido a un par de ellas. Y tienen tu libro porque yo se lo compré a ellos. Supongo que podrías ponerte en contacto por email o a través de su web…
    ¿Por cierto, forma usted parte del comando valenciano que pernocta en mis dominios este jueves? Si es que sí, qué menos que una firmita (aunque reconozco que no he empezado el libro) para acompañar a las birras…

  2. Hola, lamento no haber contestado antes.

    No acabo de ver en el caso de “Estudio en Escarlata” la posibilidad de ese algo más que atrajera al público. Además, como no conozco de primera mano la librería no sabría cómo enfocarlo. Por ahora, para presentaciones u otros actos lejanos prefiero esperar a que haya algo de interés bilateral (el mío ya está sobre la mesa) y algún valor añadido (un especial sobre algún autor, un acto conjunto, un ciclo de conferencias…). A día de hoy es la única posibilidad de alcanzar el mínimo de repercusión que compense el esfuerzo. Es decir, no cierro la opción de “Estudio en Escarlata” (ni ninguna otra), pero partiendo de una base un poquito más sólida.

    (Y no, el jueves me quedo en casita, que estoy acabando unas opoisiciones).

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