Ha muerto un mago (Stan Winston 1946-2008)

El domingo nos dejó quien sin duda era una de las figuras más importantes del mundo de los efectos especiales, responsable directo de la evolución que, a lo largo de las últimas décadas, ha llenado las pantallas de cine de imágenes portentosas, limitadas hoy en día tan apenas por la imaginación de guionistas y directores. Ha fallecido Stan Winston, una muerte prematura, tres siete años de lucha contra un mieloma múltiple, cuando aún le quedaban muchos años de brindarnos su magia.

Para la historia quedan algunos de los efectos más impactantes y revolucionarios de la historia del séptimo arte, la mayor parte de ellos salidos de su empresa, Stan Winston Studio, creada en 1972. Suyos son, por ejemplo, los efectos de “Aliens”, película por la que obtendría su primer Oscar, hazaña que repetiría por duplicado (efectos especiales y maquillaje) en su siguiente colaboración con James Cameron, “Terminator 2” (ya se había encargado de crear el Terminator original en 1984). Entremedias su equipo diseñó otro alienígena icónico, el Depredador (en esta faceta como diseñador de criaturas, el trabajo de Stan Winston tan sólo cede preeminencia al gran Patrick Tatopoulos). En 1990 obtuvó su tercer Oscar, por el maquillaje de “Batma vuelve”, siendo el responsable directo de la caracterización de Danny DeVito como el Pingüino y Michelle Pfeiffer como Catwoman (un par de años antes, había transformado a Johnny Depp en Eduardo Manostijeras).

Quizás su momento de mayor gloria llegó en 1993, con la creación de los mejores animatronics de la historia para una películita de Steven Spielberg llamada “Parque Jurásico”. La fama se la llevó la revolución digital, pero en realidad apenas una porción de los efectos de los dinosaurios eran CGI. Los velociraptores (primeros planos), los dilofosaurios, el triceratops y buena parte de las escenas del tiranosaurio (menos cuando corre), se rodaron con marionetas electrónicas sofisticadísimas manejadas por Stan y sus chicos. Ni qué decir tiene que su trabajo le valió el cuarto Oscar de su carrera (cuenta además, con otras seis nominaciones).

Admirado por las posibilidades de la nueva tecnología, y sin renegar por completo de sus animatronics (en este aspecto, fue él el maestro, por delante de Jim Henson, conquistando su última nominación al Oscar en buena medida por los robots de “Inteligencia Artificial”), fue confundador ese mismo año de una de las más importantes compañías de efectos especiales, Digital Domain, junto con James Cameron y Scott Ross, manteniéndose al frente de la misma hasta 1998. Se retiró después del éxito de “Titanic”, película en la que no trabajó directamente, tras dejar la compañía consolidada como una de las punteras del sector.

Al parecer, estuvo trabajando hasta el último momento en la cuarta entrega de la saga de Terminator, que constituirá su último sortilegio. Mientras llega, podemos admirar su trabajo en “Ironman”, pues suyos son los modelos físicos de la armadura de Tony Stark.

Atrás quedan casi cuatro décadas de trabajo como mago y alfarero de sueños. Gracias, Stan, te echaremos de menos.

~ por Sergio en junio 17, 2008.

Una respuesta to “Ha muerto un mago (Stan Winston 1946-2008)”

  1. en que universida el estudio
    jazzyalexis.garcia@yahoo.es

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