Historias Asombrosas

Nos habíamos quedado sin revistas fantásticas, lo cual no sólo es preocupante para la salud del género (como ya hemos comentado en entradas recientes), sino que también era bastante triste, habida cuenta de cuántos autores han surgido de sus páginas, tanto en España (desde los tiempos de la pionera Nueva Dimensión, aun hoy la publicación más exitosa y longeva de buen trecho, hasta los más recientes en que podíamos encontrarnos hasta cuatro propuestas diferentes en nuestras librerías especializadas de cabecera (y no hace tanto de esto, aunque parece como si hubieran pasado eones).

Sólo por eso, “Historias Asombrosas” sería una publicación imprescindible, pero es que no trata únicamente de ocupar ese nicho editorial que había quedado vacante, sino que aboga por una reinvención del mismo con la supresión de las típicas secciones de crítica y ensayo que solían constituir buena parte de los contenidos de este tipo de proyectos. Resulta curioso cómo la influencia de internet, un medio mucho más inmediato que cualquier revista, sea cual sea su periodicidad, haya acabado empujando el concepto de vuelta a sus orígenes, hacia las revistas pulps a las que “Historias asombrosas” rinde un evidente homenaje (incluyendo la tipografía del título… o el título mismo). Así pues, nos encontramos más con una reencarnación de las viejas “Astounding”, “Amazing stories” y “Weird tales” que con una heredera directa de nuestras “Galaxia”, “Solaris” o incluso “Nueva Dimensión”. Ahora sólo falta que se asomen por sus páginas los Lovecraft, Asimov, Howard y Asthon Smith de turno.

Historias Asombrosas

Respecto a los contenidos, tenemos en este primer número nueve textos, que comprenden siete cuentos, el inicio de un relato por entregas y una reflexión acerca del presente y futuro de este tipo de empresas, a cargo de Domingo Santos. Un poco a contracorriente de la opinión mayoritaria, he de confesar que esperaba quizás un poco más, sobre todo en lo referente a la innovación. Sin embargo, esto es algo que me pasa cada vez más a menudo con el fantástico patrio, que lo veo encorsetado en unos moldes bastante estrechos, así que puede deberse simplemente a una particular visión hipercrítica. En la balanza de los aspectos positivos, tengo que destacar la gran calidad literaria del conjunto y la simple pero efectiva maquetación (quizás hubiera preferido un tipo de letra algo menor, que hubiera permitido incluir más contenidos).

Pasando a comentar las aportaciones de un modo individual, tengo que indicar que el plato fuerte de la compilación es también el primero, el cuento “Estrella matutina” de Anabel Zaragozí. Se trata del relato más largo, ocupando casi el 40% de la revista, y, por consiguiente, también el más elaborado. La prosa de Zaragozí es ágil, preciosista en ocasiones, aunque sin llegar al exceso; nos conduce a través de una historia que compensa la ausencia de verdaderas sorpresas con una técnica narrativa capaz de atrapar al lector por sí misma. Todo un hallazgo por parte de los editores de “Historias asombrosas”.

Sigue el primero de los microcuentos del volumen, “Agua de hada” de Elena Pérez; el resto son “Lady L” de Rafa Marín, “La más hermosa de las palabras” de Claudio Cerdán y “La ducha” de Javier Márquez Sánchez. Los agrupo en un único comentario porque tengo un serio problema con los microcuentos (van de una a dos páginas y media), no son lo que espero en una publicación de estas carácterísticas. O son extraordinarios (pero de verdad, de esos que te quedas con la boca abierta), o simplemente me rompen el ritmo de lectura sin llegar a ofrecerme un desarrollo de trama o de personajes satisfactorio. Qué le voy a hacer, soy más de cuadros que de pinceladas sueltas. Todos ellos mantienen el nivel formal, pero son tan breves que sólo tienen una oportunidad para impactarte… y a mí no me han acertado.

“Evolución convergente”, de Javier Negrete, pertenece a un tipo de ciencia ficción muy autóctono, que se basa más en una visión irónica (casi picaresca) del género que en una exploración rigurosa de cuestiones científicas, sociales o filosóficas (no es que éstas últimas estén ausentes por completo, sino que se abordan desde el chascarillo y no desde la disertación); a lo Torres Quesada, para que nos entendamos. Negrete demuestra una vez más su dominio del diálogo (monólogo en este caso), con un cuento muy ágil (aunque algo liviano, pero de nuevo he de reconocer que a mí lo que me va es el hard, y este cuento está en las antípodas de dicho subgénero).

El primer capítulo de la novela por entregas de Víctor Conde, “Te he visto volver a nacer, dijo el vigilante”, me ha dejado frío. Demasiado corto para mantenerme en vilo hasta dentro de tres meses. En esencia, me pasa lo mismo que con los microcuentos, con el agravante de que no se cierra en modo alguno. Habrá que juzgar cuando esté completo (o, al menos, un poco más avanzado).

Para cerrar las ficciones de este volumen inaugural, tenemos “Anoche Martín habló otra vez en sueños” de Enric Herce, un relato de terror (intriga más bien) que avanza siguiendo dos líneas en paralelo, centradas en cada uno de los miembros de una pareja que está pasando por ciertas dificultades. Quizás resulte más efectivo cuanto más cotidiano es, resbalando un poco hacia un efectismo no demasiado novedoso cuando introduce los elementos de horror. De no ser por un final un tanto confuso, hubiera podido competir con la aportación de Zaragozí por ser lo más destacado del volumen, aun así, se queda en un esfuerzo notable.

No quisiera concluir sin mencionar la extraordinaria portada de David M. Rus, perfectamente en la línea de resucitar el pulp de hace casi un siglo, introduciéndolo en el nuevo milenio con fuerzas renovadas y con una apuesta decidida por la calidad. A eso es, al fin y al cabo, a lo que aspira “Historias asombrosas”… y está en buen camino de lograrlo.

~ por Sergio en febrero 20, 2008.

3 comentarios to “Historias Asombrosas”

  1. […] Leer reseña de Historias Asombrosas 1 en Rescepto. […]

  2. Sin duda es una buena noticia la aparición de una nueva publicación y, lo mejor de todo, es que parece que está teniendo una gran acogida entre el aficionado (o aspirante a escritor, debería decir). Si, además, va conjuntado con la calidad de los textos, esto debería garantizar una longevidad que presumo difícil de conseguir. Deseo equivocarme pero, en un país en el que ni siquiera los autores apoyan estas iniciativas, no hay muchos motivos para ser halagüeño.
    Y ya a nivel personal, el problema que le encuentro es que, a excepción de Zaragozí a quien no conocía, nos volvemos a encontrar con una publicación en la que se vuelven a repetir los mismos nombres una y otra vez…

  3. Una revista a seguir, sin duda.

    Sobre “Evolución convergente” no hubiese estado de más aclarar que se trata de una reedición; así se ubica mejor en el tiempo, sobre todo dentro de la carrera de Negrete.

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