[rec] sí, Cloverfield no

Es la última moda en el mundo del cine, un subgénero (o paragénero) que en sus orígenes bebió del documental y en la actualidad se nutre de la implantación cada vez mayor del vídeo doméstico en nuestras vidas. Con la creciente calidad y accesibilidad de los equipos amateurs de grabación, y el giro del cine hacia nuevas técnicas de inmersión del espectador en la acción (digresión: ¡Por favor! ¡Volved de una puñetera vez a confiar en la steady cam y dejad de darnos por saco con la “cámara en mano”!), las fronteras se difuminan. La revolución digital no ha hecho sino darle el último espaldarazo al proceso (la primera película de cierta entidad rodada integramente en vídeo digital de alta resolución fue “Vidoq”, en 2001, aunque sea más célebre el rodaje de “El ataque de los clones” en el 2002; desde entonces, han sido decenas las películas que han optado por este formato, por ejemplo: “Collateral”, “Sin city”, “Zodiac”, “Apocalypto”, “Superman Returns”… por no hablar de que casi todo lo destinado para la televisión se rueda ya en VD). Con la frontera entre vídeo y cine cada vez más imprecisa, no es de extrañar que los directores busquen en esta tierra de nadie la posibilidad de entremezclar realidad y ficción como nunca antes había sido posible (en el fondo, todo esto no es sino una vuelta de tuerca a la famosa frase “Basado en hechos reales”).

No es que sea algo estrictamente nuevo. En 1980 Ruggero Deodato conmocionó al mundo con “Holocausto caníbal”, una película construida en teoría a partir de las cintas recuperadas de una expedición antropológica desaparecida en la selva sudamericana mientras estudiaba tribus caníbales, y más recientemente, en 1999, sufrimos “El proyecto de la bruja de Blair”, que inexplicablemente recaudó 250 millones de dólares en todo el mundo (todo un récord para algo carente de guión).

Póster de Holocausto can�bal

Ahora, sin embargo, nos está llegando una nueva generación de falsos documentales, que explora este tipo de enfoque no sólo para crear una mayor ficción de realidad (aunque también hay algo de eso), sino para hacer más cercano el género fantástico. Ya no son películas comerciales, sino personajes comunes que nos trasmiten su vivencia a través de un elemento cotidiano. Por supuesto, el subgénero que más se puede beneficiar de esto (con un presupuesto moderado) es el terror.

Recientemente hemos tenido en las pantallas la aportación española a la tendencia, “[rec]”,  y el invento disfrazado de superproducción de J.J. Abrams, “Monstruoso” (a partir de ahora, “Cloverfield”) que analizaremos en detalle a continuación, y otros títulos han utilizado en mayor o menor medida este recurso durante determinados pasajes, siendo el ejemplo más impactante la utilización de la mira de visión nocturna en una escena de “28 semanas después“. Pero no acaba ahí la cosa. George A. Romero sigue intentando resucitar su carrera (ejecutando más o menos el único truco que sabe), con “Diary of the dead” (ya está anunciada para el 2009 su secuela), aunque se le adelantó “The zombie diaries”, una peli británica del 2006 con críticas abisales (aquí cabe mencionar que este recurso ya lo empleó Zack Snyder en relación con zombies en el epílogo de su remake de “El amanecer de los muertos” y en un extra del DVD, un video-blog titulado “The Lost Tape: Andy’s Terrifying Last Days Revealed”), y está anunciada para el 2008 “The Poughkeepsie tapes”, una confesa ficción que pretende estar construida a partir de los vídeos encontrados en el sotano de un serial killer (se ve que los productores no quieren ni oler problemas legales como los que tuvo que afrontar Deodato para demostrar que no había matado a nadie durante el rodaje de su película). También en el 2008 llegará “Quarantined” el remake estadounidense de “[rec]”… me da que no acertarán una con la adaptación.

En principio no tenemos nada a favor ni en contra de este artificio. Es una herramienta más para transmitir una historia y, por tanto, es algo intrínsecamente valioso. Sin embargo, no hay que olvidar una cosa: la novedad por la novedad no basta, la película debe ser válida como tal, con independencia de los trucos que emplee o mejor, olvidándose de los mismos. Se trata de una situación análoga a la típica puntualización de que los efectos especiales deben estar al servicio de la historia, y no a la inversa. Desde esa perspectiva, veámos por qué “[rec]” funciona y por qué “Cloverfield” no.

Vaya por delante una pequeña sinopsis de ambas. En el caso de la película de Jaume Balagueró y Paco Plaza, nos introducimos a través del ojo de la cámara de un programa de televisión local (“Mientras tú duermes”) en un edificio barcelonés, documentando las vivencias de un retén de bomberos que responde a una llamada de emergencia. La situación, para nada infrecuente, pronto degenera en una pesadilla cuando el motivo de la salida resulta ser el brote de una extraña enfermedad que transforma a los infectados en locos homicidas. Unas autoridades que nunca llegamos a ver precintan el edificio, con todos los vecinos, además del equipo de televisión, dos bomberos, un policía y un experto en guerra bacteriológica, dentro. A partir de ahí, el desarrollo sigue el previsible esquema de las películas de zombies de toda la vida, mientras las víctimas van cayendo una tras otra y se van respondiendo algunas de las preguntas que la situación plantea (no todas, ni mucho menos, las justas, como veremos más adelante).

Póster de [rec] 

En cuanto a “Cloverfield”, nos encontramos con una fiesta de despedida de un joven neoyorquino, a punto de viajar por cuestiones laborales a Japón. Se nos presenta a los personajes principales (todos ellos jovencitos más o menos pijos) y se establece el motor central de la película (la típica historia chico-conoce-a-chica, chico-pierde-a-chica, chico-descubre-en-las-peores-circunstancias-lo-que-valía-la-chica-y-quiere-recuperarla). Nueva york sufre un ataque inopinado y salvaje y todo se desmadra. Un grupo reducido de jóvenes no-héroes debe entonces intentar mantenerse con vida en medio del caos de un ataque monstruoso a la ciudad en la más pura escuela Godzila, con ejército incluido. Todo ello registrado cámara en mano por uno de los protagonistas, que se estaba encargando de “documentar” la fiesta de despedida.

Pese a que “[rec]” contó con apenas 1,4 millones de euros de presupuesto, frente a los 20 de “Cloverfield” (30 millones de dólares), la película más modesta es infinitamente superior en casi todos los aspectos puramente cinematográficos. La americana, claro está, contiene imágenes mucho más espectaculares (algunas en verdad magníficas, como la muy repetida toma de la cabeza de la Estatua de la Libertad rebotando por una avenida), pero falla en muchos otros aspectos, que pueden resumirse en dos: no sabe integrar el artificio de la cámara en mano en la acción y se olvida de que en el fondo debería ser, ante todo, una peli de monstruos.

Vayamos con lo del artificio.

En “[rec]” tenemos un cámara profesional, conocedor de las reglas más simples, que sabe ir alternando entre planos fijos para entrevistas y grabación en vivo al más puro estilo de un reportero bélico. Como lo que vemos es una grabación sin editar, nos encontramos con todo tipo de percances: elipsis temporales, tomas accidentales, problemas técnicos… El mérito de los guionistas consiste en utilizar todo esto para ir creando tensión de un modo que aparenta ser natural (por supuesto, si tienes ciertas tablas en películas de zombies, casi todo resulta bastante familiar, pero aquí no importa tanto la innovación narrativa como mantener la suspensión de la incredulidad mientras las piezas van encajando en su lugar). También se preocupan de que el interés en mantener la grabación sea algo lógico; después de todo, son periodistas. Y cuando ya no hubiera resultado creíble, se sacan de la manga el truco necesario para forzar la utilización de la cámara un poquito más. En definitiva, los creadores emplean con maestría las posibilidades ofrecidas por el artificio escogido para potenciar la historia, supeditándola a ésta.

En “Cloverfield”, sin embargo, la impresión es justo la contraria. La grabación cámara en mano es la protagonista total. Todo lo demás se supedita al artificio, sin importar cuán improvable resulte. De hecho, el mismo camarógrafo circunstancial tiene que estar recordándonos toda la película que “debe” seguir grabando para que “la gente sepa”… lo cual no explica por qué no se deja de tonterías mientras hace equilibrios a más de cien metros del suelo, por ejemplo. Tampoco reciben explicación alguna las múltiples elipsis temporales, producto de condensar siete horas en algo menos de una y media. A decir verdad, el montaje está diseñado para disimularlas. ¡Por favor! Es un cámara aficionado. ¿Por qué no permitir que todo sea más caótico? No necesitamos que nos lleven de la mano de acontecimiento en acontecimiento. ¿Para qué preocuparse por hacerla cercana y realista si luego la montas como una película tradicional? La suspensión de la incredulidad se rompe en pedazos por falta de confianza en que el público sea capaz de construir la historia a partir de fragmentos dispersos… o de habilidad para disimular la premeditación con un disfraz de verosimilitud. Esta tendencia alcanza sus más altas cotas de ineptitud cuando los protagonistas suben por las escaleras de un rascacielos y esto se nos muestra a partir de breves tomas en los pisos 14, 25, 36, 49… ¿Por qué no obviar toda esa tontería? Basta una toma abajo y otra arriba, y ya está. Si quieres dar información, que sea en esos momentos. Todo lo que no sea actuar con un mínimo de lógica va socavando la credibilidad, hasta que no hay quien se trague el artificio.

Póster de Cloverfield 

Una vez conseguido (o no) el establecimiento del artificio, queda la tarea de rodar una película. Puede parecer una perogrullada, pero se crea o no, es el segundo gran error de “Cloverfield”. Los responsables deberían haberse hecho una pregunta: Si no tenemos en cuenta el artificio de grabación, ¿lo que queda es lo bastante interesante para justificar por sí solo el disfrute? Por supuesto, como la orientación del proyecto iba por primar dicho artificio, jamás llegaron a considerar si las interpretaciones eran mediocres, si el guión parecía diseñado a golpe de dados, si la presentación de los personajes era demasiado larga y anodina, si lo de un rascacielos apoyado en otro tenía la menor verosimilitud o si, en resumidas cuentas, había suficiente monstruo para poder hablar con propiedad de una película de monstruos. De haberlo hecho, a lo mejor habrían trabajado un poco mejor el ritmo expositivo o no hubieran incurrido en giros tan risibles como la supervivencia más allá de cualquier escenario razonable, de uno de los personajes (a quien llamaremos con el nombre en código Trinity2).

Lo que nos queda, pues, es un espectáculo con un prestidigitador que sólo sabe realizar un número de magia, y por tanto lo explota hasta extremos ridículos. Algo que cabrea en particular por la pretenciosidad de la campaña de promoción viral, que se ha ido encargando de hinchar un globo a base de esparcir confusión e insinuaciones vacuas. Ahora el globo ha reventado y todos podemos comprobar que dentro no había más que aire.

Comparemos esto con la cuidadosa planificación de “[rec]”. Primero se ocupa de presentarnos a la protagonista y construir el espejismo de cotidianeidad, al tiempo que nos va mostrando las “reglas” de la narración (los cortes, las pruebas, los encuadres…). Pronto entramos en el edificio y se introduce el elemento terrorrífico (a baja intensidad) y de suspense (el aislamiento del inmueble). Sigue un breve interludio que pretende regresar a la normalidad, roto del modo más efectivo imaginable. Y a partir de ahí es una espiral ascendente, donde hace uso de todos los elementos que ha ido estableciendo durante el primer acto. La historia culmina, como no, en un acto final donde se aportan algunas explicaciones y se lleva la idea de introducirnos en la narración a través del artificio escogido, hasta sus últimas consecuencias. Y todo ello sin cometer el error de sentirse en la obligación de explicárnoslo todo con pelos y señales. Como hemos indicado antes, nada nuevo bajo el sol (típico esquema de peli de zombies/infectados), pero unido a la novedad de una narración que casi podría tildarse de en primera persona, con ambos elementos reforzándose mutuamente, constituye una película muy meritoria.

Un mismo artificio, dos películas y dos resultados diferentes. Aunque claro, lo único que importa es la pasta, y “Cloverfield” va a obtenerla a capazos, así que seguiremos sujetos a la ineptitud de cineastas capaces de desaprovechar cualquier buena idea. Después de todo, y cada vez más, el cine es una cuestión de promoción, y ahí sí que ha hecho un buen trabajo el señor Abrams.

PS: Y aprovechando que hoy se “celebra” la “gala” de los premios anteriormente conocidos como Goya… Una vergüenza el desprecio al que ha sido sometida “[rec]”. Nominaciones a edición, efectos especiales y actriz revelación… Señores, es el segundo film español más taquillero del año y también el último de los que han salido rentables. ¿Es porque se trata de una peli de terror? ¿O porque han tenido el atrevimiento de ganar dinero sin necesidad de subvenciones?

Pero no pasa nada, sigamos refocilándonos en nuestros fracasos comerciales, que el problema es del público, que no tiene ni puta idea de lo que es bueno.

~ por Sergio en febrero 3, 2008.

14 comentarios to “[rec] sí, Cloverfield no”

  1. Lo de [REC] es seguramente porque el título está en inglés, juas, juas…

  2. Lo que no se tiene en cuenta de Cloverfield es que la campaña qe decis que le hicieron y que despues no era nada mas que aire no es asi, seguramente no estaras interesado por buscar el trasfondo de la historia, seguro que no sabes nada de Slusho y de Tagruato, sino no dirias eso, que son elementos que llevan al argumento mas alla de la pelicula en si.

    Y REC, por mas excelente pelicula que pueda ser (y espero que sea asi, ya que no la vi y le tengo mucha fe), no deja de ser REC y termina en REC.

    Es mi opinion, siento que las 2 peliculas pueden funcionar, pero de maneras diferentes y con metodos diferentes. Quizas lo que no tiene Cloverfield de excelencia en realizacion lo tiene en argumento (tanto dentro del film como fuera), y lo que tiene REC de excelencia a nivel tecnico no lo tiene en historia, que aunque pueda ser excelente, termina ahi.

    Como bien dijiste, el cine es una industria y se trata de hacer plata. Lamento que REC no haya obtenido la plata que obtuvo Cloverfield, porque seguramente se lo merece, pero no me parece que por ello haya que descalificar a Cloverfield.

  3. Comparto ambas opiniones. Y comparto mucho pero muchisimo el tema del publico, y lo incoherente del publico y de que no entienden nada. y que la mayoria es un publico “promedio”, que no entienden nada de cine…
    Es como Amélie llendo al caso… lleno de gente (la gran mayoria)diciendo lo mierda que era, cuando en vdad no saben ni medio de cine ni de apreciacion con respecto a nada…
    La vdad no vi tpoco [REC] y si vi Cloverfield y me encanto la manea de la que esta contada… muero por ver [REC] y seguro es tan buena como CLVF.
    Esta muy bueno el tema de que CLVF no termine ahi con la historia y siga.. Pero tb esta muy bueno que [REC] simplemente termine ahi…
    En el tema del cine, cuando sabes apreciar todo y realmente contas con una mente preparada para entender el cine en si con todos sus aspectos; todas las opciones son validas y buenas…
    Cuando vea [REC] posteare de nuevo a opinar acerca de coincidencias y diferencias para bien o para mal de ambas peliculas…

    Un saludo.

  4. Hola, Nicolás:

    Cierto, no sabía nada de Slusho o Tagruato, pero tras informarme someramente (en la Wikipedia, lo confieso), no veo que añadan demasiado a la historia. Corrígeme si me equivoco, pero lo que proponen es una explicación al origen del monstruo (como criatura abisal cuyo entorno es perturbado por la compañía japonesa). ¿Y? Quiero decir: ¿qué añade realmente a la historia? ¿Qué aporta que sea más novedoso que la vieja excusa de un “Godzilla” (1954) o el Rhedosaurus de “El monstruo de los tiempos remotos” (1953)perturbados ambos por la explosión de una bomba atómica?

    También se ha utilizado ampliamente la conexión lovecraftiana en la campaña publicitaria, sin que se refleje para nada en la película.

    Lo que quiero decir es que nada de todo esto aporta gran cosa al visionado puro y simple, no hay siquiera nueva información proporcinado durante el metraje que complemente toda esa construcción externa y le confiera mayor sentido (a no ser que se me haya escapado algo). Son fenómenos separados que deberían juzgarse por separado. Además, el juego planteado por Abrams con sus múltiples webs puede ser interesante, pero ¿realmente concluye en algo o se limita a sugerir mucho sin concluir nada. Tal vez pueda sostenerse que es una obra incompleta, pero por ahora, me temo que no puedo valorar positivamente una trama que sólo deja tras de sí una multitud de flecos sueltos. Crear un misterio intrigante es fácil, atar los cabos, que es lo que le da consistencia, no lo es tanto (ya veremos cómo resuelve la madeja de “Lost”).

    En fin, espero que tengas ocasión de ver “[Rec]” (como se merece, en un cine a oscuras) y que vuelvas a compartir tu opinión sobre ella. Verás que la historia no acaba del todo ahí.

    Gracias por tu punto de vista sobre “Colverfield”.

  5. Esperamos tu comentario sobre “[Rec]”, Fabrizio.

  6. Como bien dijiste, quizas la estrategia usada para Cloverfield sea algo medianamente novedoso en el cine, ya que es la misma que se usa para Lost: mostrar cosas, meterte preguntas en la cabeza, y no decirte ninguna informacion certera. Si, eso puede servir para una serie, la cual se basa en capitulos y temporadas, es mas masivo, etc. Pero en un film, que se supone se debe sostener por si mismo, quizas sea una estrategia arriesgada hacer una pelicula que te muestra “un pedazo” de lo que realmente pasa.

    Como dije, en una serie como Lost, por ejemplo, es mucho mas sencillo, ya que se va tirando la informacion por capitulo, y todos esperan a que en la proxima temporada se aclaren cosas. Pero nadie espera entrar a ver una pelicula y encontrarse con que faltan cosas. Es una sensacion extraña. Y no se trata de que el final quede abierto a una secuela (que obviamente van a hacer), sino que fuera de que la hagan o no, siguen faltando datos.

    Quizas sea eso lo que despista un poco.

    Y con respecto a lo de lovecraft, no fue una campaña oficial, solo fueron rumores creados por la gente.

    Por otro lado, temo decirte que al parecer [REC] no va a estrenarse en cines en mi pais (Argentina). La verdad es algo que lamento demasiado, ya que la primera vez que vi el trailer dije “esto vale la pena”.
    Igualmente, si no la llegaran a estrenar en las salas de cine, la puedo conseguir para verla en casa con mi DVD, que obviamente no va a ser lo mismo pero…

    Te dejo mi e-mail ya que me resulta muy interesante charlar con alguien que tambien sabe de cine (yo estudio cine): nchiari@gmail.com (es mi msn tambien)

    Espero que nos pongamos en contacto. Un saludo grande!

    PD: Fabrizio es mi amigo, el me paso la direccion del blog para que leyera esto. Te felicito por el blog y la revista

  7. Fe de erratas:

    Cuando digo: “Como bien dijiste, quizas la estrategia usada para Cloverfield sea algo medianamente novedoso en el cine” quise decir “Quizas la estrategia usada para Cloverfield sea algo medianamente novedoso en el cine”. Antes queria escribir otra cosa y olvide corregir eso

    Un saludo

  8. Personalmente, “completar” una película/serie por Internet, me parece una tontería, un pasatiempo para gente desocupada.
    En mi caso, no tengo tiempo para ir de una web a otra, enterándome de que fueron dos japoneses con gafas gordas quienes despertaron al monstruo mientras tomaba un tratamiento de barro en un spa en el fondo de Las Marianas. Ya tengo poco tiempo libre para ir al cine como para perderlo en bobochorradas.
    Al menos en mi caso, cuando voy al cine, quiero ver una historia completa. Y si puede ser bien contada. Con sentido.
    Que Cloverfield se complete en dos millones de webs, con doscientos mil trillones de fans que se rasgan las vestiduras con cada nuevo dato sacado de un fotograma de la peli o píxel de una web me la trae al pairo.
    No tengo tiempo para eso.
    Cloverfield me parece una peli floja, y mal contada, añado.
    Lo demás no es cine.
    Carlos, sector crítico de Rescepto.

  9. Acaso no fuiste a ver Cloverfield como una mera pieza de entretenimiento? porque yo fui con ese critero. Y me encontre con lo que buscaba: algo entretenido, que no te deja respiro.
    Asi la vendieron, y asi hay que verla. Estas cayendo en el problema de muchos criticos (o que se dicen criticos), que es calificar a una pelicula por algo para lo que no fue hecha. Cloverfield no fue hecha para revolucionar las tecnicas de filmacion, ni de la narracion, ni nada. Fue hecha para que el espectador se siente y disfrute el paseo. Y, de paso, le entre el bichito de la duda sobre que hay detras de todo eso, que te podes enganchar o no, pero no hace falta que te pongas a buscar en internet todo, ya que logicamente todo lo que se encuentra en internet va a ser explicado en la (o las) siguiente pelicula. Y espero que sea asi, sino SI seria un grave error.

    Yo trabajo y estudio, y sin embargo como persona curiosa que soy me intriga saber que onda con Cloverfield, y por eso encontre todo lo que encontre. La peli no esta hecha para 2 tipos de publico: el que va a verla sabiendo todo lo que va a ver, y sale del cine y llega a su casa y se pone a recorrer la web buscando mas informacion; y el publico que sabe que va a ver una pelicula de monstruos que destruyen la ciudad, y busca adrenalina y caos.

    Ambos publicos van a obtener lo que quieren. El resto, abstenerce.

  10. Error: quise decir “la peli ESTA hecha para 2 tipos de publicos”

    Estoy dormido…

  11. Hola Fabrizio:

    Gracias por tu comentario y por dejar tu mail, pero en principio me muevo más por la parte literaria que cinematográfica (aunque en el blog haya una importante presencia de comentarios de cine). De todas formas, te animo a dejarte caer de vez en cuando por aquí y aportar tu punto de vista (aunque diverjamos, como con “Cloverfield”).

    Respecto a “[rec]”, es una pena que no se vaya a distribuir, pero no me sorprende demasiado (total, ya ha recuperado costes). En todo caso, si quieres darle una oportunidad en DVD, que sea antes de que llegue el remake americano (“Quarantined”) que dudo mucho que lo hayan enfocado bien.

  12. Asi que van a hacer una remake norteamericana? estos yankies no dejan pie con cabeza.

    Espero poder conseguirla en DVD asi por lo menos la puedo ver.

    Gracias por tu buena onda. Me estare pasando por aca.

    Saludos!

  13. Si, la verdad que es una pena que no se estrene aqui en cine…La veremos en DVD pronto supongo.
    Y si, la parte literaria es lo mejor de la pelicula…Siempre…
    De eso no cabe duda…
    Como por ejemplo la animacion de Burton “Vincent”; La veo yio, y no me causa gracia, me parece de un sentido triste y de “horror” que seguramente para eso y con ese fin la creo Tim Burton, pero la mostre a muchisimos amigos, y se rien y se divierten como si estuvieran viendo Toy Story.
    Es eso un ejemplo de que algunas personas entienden el cine y otras no? O el cine en su filmacion y en su literario como si, tiene el sentido y la forma de entenderse que el publico quiere?

    Es tal vez poco adecuado para este tema este comentario.Pero queria sacarme de dudas y conocer sus comentarios con respecto a eso.

    Gracias y Saludos!

  14. Buenas tardes aa todos. Yo solo opino una cosa, el cine originalmente se hizo para informar y divertir, cuando no habìa TV’s entonces?? porque algunos le buscan tantas explicaciones a las cosas??? si una pelìcula ya sea de bajo presupuesto o de alto presupuesto busca su cometido que es gustar y entretener, no veo el problema de querer que la pelìcula sea una obra a lo Shakespeare…. Cloverfield entretiene y a muchos nos gusta, punto. Aunque muchos se molesten. A mi tampoco me gustan esos dramas de señoritas a lo “Secreto en la montaña” , “Erin Brockovich” ò “Moulinge Rouge” pero no por eso voy a decir que son malos. Para gustos los colores…

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