Ma gavte la nata

“Ma gavte la nata”, piamontés para “Quítate el tapón”.

Quienes ya sepán de qué hablo no habrán podido evitar una medio sonrisa, el resto ya está corriendo a la librería más próxima a adquirir “El péndulo de Foucault” de Umberto Eco.

Puede que hayáis oído por ahí que Eco se pasa de listo, que el péndulo es un ejercicio de rajada intelectualoide para demostrarnos lo mucho que sabe y lo poco que sabemos nosotros, que es como novela muy inferior a “El nombre de la Rosa”, que se le había subido el éxito a la cabeza… A todos esos cometarios sólo cabe exclamar un rotundo ¡Ma gavte la nata!

“El péndulo de Foucault” es una lectura fascinante a múltiples niveles, y de plena actualidad con la avalancha de Códices, Teorémas, Códigos y Brevarios de los más variopintos personajes históricos que llenan de basura los estantes de las librerías. ¿Quieres analogías? ¿Quieres confabulaciones secretas? Pues toma, aquí están todas, y no te molestes en cerrar la puerta al salir.

El Péndulo de Foucault 

Ah, no, ¿son personajes lo que prefieres? Pues difícilmente encontrarás otro más despiadadamente diseccionado que Jacopo Belbo (con sus secretos más recónditos expuestos a nuestro escrutinio) o más humano que Casaubon, el narrador. El secreto, lo oculto, nos atrae y nos repele con igual fuerza. ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer por descubrirlo o, mejor, por poseer el misterio incólume? ¿Estaríamos dispuestos a conspirar, a matar, a creer incluso? ¿Qué tiene la mente humana que anhela el misterio y es capaz de tejer analogías, encontrando un lenguaje secreto en lo más cotidiano, dejándose dominar para alcanzar el predominio? ¿Es acaso la credulidad el reverso oscuro del don o la maldición de la imaginación? ¿Cuándo lo creado se escapa al control del creador y adquiere vida propia? ¿Estás a salvo de la analogía? ¿Deseas estarlo?

Pero es que además, como los protagonistas trabajan en una editorial, tenemos por el mismo precio un análisis igual de demoledor de las empresas de edición y de la autoedición (que hoy en día es más abundante que nunca). Es una faena tener ahora una frase preparada, porque es difícil contener un “Ma gavte la nata” ante multitud de actitudes que te encuentras por el mundillo editorial, donde quien más lo necesita suele ser quien menos razones tiene para sufrir la dolencia.

En fin, que es un libro para disfrutar como un perro, lo leas al nivel que lo leas. Además, te proporciona otra frase para soltarla en más ocasiones de las que desearías: ¡Ve y léete el Péndulo de Foucault!

Otras obras del mismo autor reseñadas en Rescepto:

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~ por Sergio en diciembre 27, 2007.

10 comentarios to “Ma gavte la nata”

  1. ¡Elitista!

    • ¿Elitista? Ma gavte la nata!

      Elitista es quien te pone un pie encima y no te deja avanzar hasta su posición, condenándote a permanecer allí abajo.

      ¿Quién necesita más sacarse el tapón, una persona que ha aprendido mucho y lo comparte con los demás en sus libros, o alguien que prefiere huir cuando algo es un poco complicado de entender acusando de “elitista” para no tomarse la molestia de aprender?

      Las librerías están llenas de libros sobre la temática que se les ocurra, tanto de Eco, como de decenas de miles de autores. Solo hay que tomarse la molestia de leerlos. Eso los vuelve menos “tortuosos”…

      El Pédulo de Focault no es un obra para el Nobel, pero es una bella novela, entretenida, muy humana en el trato de los personajes.

      Muestra como todos podemos enredarnos en nuestras propias interpretaciones, tanto las personas simples como las cultivadas, y es estímulo para aprender muchas cosas sobre esa Edad Media en la que se basa el mundo que tenemos hoy.

      PD (Si piensas que Eco sabe “demasiado” y eso es algo malo, nunca, nunca leas a Borges…)

  2. No es que sea elitista; es el mundo, que no está a mi altura.

  3. Me encantó el post, para nada elitista, muy bien escrito!

  4. Gracias, aunque no tomes muy en serio a Frodo. Es lo que suele decirse de “El péndulo de Foucault”. Quizás sea porque los árboles (la densidad documental) distraen de la verdadera esencia que, para mí, son los personajes de Casaubon, Belbo y Aiglè. Por supuesto, gran post también el tuyo (también me impresiona la cruda, directa y precisa disección de Lia).

  5. buen post, me recuerda la literatura buena, la de intelectuales. para nada elitista.

  6. Me desplacé por las páginas de El Péndulo sin preparación y debo decir que por algún tiempo fue una labor más que ardua. Me daba la sensación perenne de hallarme inmersa en un caos sin sentido ni entretenimiento siquiera, hasta que llegué a esa memorable explicación de Lia sobre la base de la “conspiración” (hace tantos años que lo leí…). No sé si tenga el estómago para leerlo otra vez, pero admito que ejerció una impresión muy fuerte en mí… :)

  7. Me encanto este libro. Es una combinacion de juego de rol y ciencias ocultas. Aunque Eco se equivoca en una cosa de la wicca, se cree en la gran madre y no en el diablo.
    Ademas hace un guiño alos mitos de cthulhu.

  8. Me encanta. Lo he leído al menos una vez por año desde 1995. Hoy me topé con una gentecita a la que bien le haría quitarse el tapón y me acordé de Jacopo.

  9. […] masculla una frase en piamontés cada vez que se encuentra con alguien haciéndose una paja mental: Ma gavte la nata – quítate el tapón (con la connotación que la persona está tan hinchada por la […]

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