La brújula dorada (o con las tijeras no se juega)

Este sábado el Team Rescepto ha acudido a ver “La brújula dorada”, la adaptación de “Luces del norte“, la primera novela de la trilogía de la Materia Oscura de Philip Pullman (“The golden compass” es el título americano del libro, por un error de interpretación y quizás por mantener un patrón común con “The subtle knife” y “The amber spyglass”). Como mantenemos opiniones dispares sobre la calidad del largometraje (a dos nos ha gustado, pero tenemos un disidente que la considera basura), esta entrada pasará de puntillas sobre la valoración (quitando de unos pequeños apuntes). Nos centraremos, más bien, en el principal problema de la película (o al menos el principal que no ha heredado del texto original): la espantosa edición.

A grandes rasgos, esta primera entrega de la trilogía (que posiblemente nunca llegue a completarse), sigue las aventuras de Lyra Belacqua, una niña de doce años, enfrentada a un terrible complot urdido por una entidad conocida como el Magisterio (claro referente de las autoridades religiosas), que rapta niños y los envía a un siniestro centro de experimentación en las tierras heladas del norte. Entre los intérpretes tenemos a Nicole Kidman, Daniel Craig, Eva Green y Ian McKellen (sólo voz). El director es el novatillo Chris Weitz.

Como particularidad, todos los humanos del mundo que se nos describe están acompañados por un daimonion ([dimon] en la película), con forma de animal (permanente en los adultos, cambiante en los niños), con el que pueden hablar y que les acompaña siempre. Otras criaturas fantásticas son las brujas y los osos polares acorazados, que habitan en el lejano norte, y también interviene en la trama la tribu de los gypsios (desafortunadísima traducción de “gyptian”, que quienes estén familiarizados con la versión escrita conocerán como “giptanos”). En realidad, las cagadas de traducción son demasiadas para reseñarlas todas. El doblaje en España, que históricamente ha sido muy bueno, ha visto cómo en los últimos años su calidad caía en picado. ¿El problema? Quizás los plazos con los que trabajan. ¿Por qué forzar un estreno mundial si ello repercute en el producto final?

Golden Compass poster

Y para acabar con los apuntes negativos (antes de pasar a la edición), espantosa la banda sonora de Alexandre Desplat. ¿Por qué ahora se estila lanzar la fanfarria a todo volumen durante los pasajes de transición más anodinos? Utilizar el volumen como herramienta (y utilizarlo mal) demuestra una enorme carencia de experiencia (por parte del director, del compositor o de ambos). Básicamente, lo mismo podía acharse a Stardust, pero esa composición poseía al menos algún interés.

Del lado positivo, cabe resaltar varios aspectos técnicos. Desde la fotografía, al diseño de producción y, en particular, los efectos especiales. “La brújula dorada” quizás sea el trabajo más vanguardista del año, muy por encima de espectáculos abrumadores como la última de Piratas del Caribe o Transformers. Los daimonions se nos presentan con un grado de fotorealismo extraordinario, que también se cumple para los osos acorazados y en decenas de matte paintings digitales. Los responsables de esta maravilla, por orden aproximado de importancia, han sido Rhythm & Hues (que lleva años coqueteando con los puestos altos de la clasificación y se ocupó de los daimonions protagonistas y de la brújula dorada en sí, entre otros efectos), Framestore CFC (los osos polares acorazados; impresionante el duelo), Cinesite (los daimonions sin diálogo, los vehículos y fondos) y Digital Domain (matte painting y efectos de luz).

Pero pasemos ya a la crítica principal. ¿Se puede saber quién es el iluminado que se ha encargado de re-editar la película? Durante el desarrollo de la historia los cortes cantan de forma brutal. Hay desde saltos lógicos sin red, hasta motivaciones completamente desvirtuadas. Y lo que es peor, los ejecutivos nos han escamoteado por compelto el final. Sí, el clímax de la novela, aunque ha sido rodado, se quedó en la sala de edición (con la excusa de ponerlo al principio de la siguiente entrega). En su sustitución, nos encontramos con un cliffhanger anticlimático como pocos. Si les asustaba, haber empezado por no adaptar la novela, pero que no nos corten el rollito tan a lo bestia. Así a ojo, a la película le faltan como 20-30 minutos (que la hubieran situado en unos asumibles 130-140 minutos de duración, por debajo de Narnia, las pelis de el Señor de los Anillos y las de Potter).  Mutilándola, sólo consiguen convertir una historia de por sí poco sólida en un tambaleante castillo de naipes. Por añadidura, para compensar, se ven obligados a utilizar un prólogo para meternos en situación, escamoteándonos el placer de descubrir el mundo poco a poco. Al menos nos quedará el director’s cut, que a buen seguro saldrá a la venta para intentar maquillar las estratosféricas pérdidas (180 millones de presupuesto y no menos de 70 de promoción, y con los derechos internacionales, que es el mercado donde más recaudará, prevendidos a segundas compañías). Quizás entonces podamos juzgar de un modo más justo el intento.

De todas formas, dos de cada tres coeditores (interruptus) de Rescepto la recomiendan, y es una película para ser vista en pantalla grande.

Editado 3 – Enero – 2008

Se confirma: alguien la ha cagado, y de qué manera, con esta película en EE.UU. Si no estuviera ya en la calle, los datos de recaudación mundial lo habrían lanzado al arroyo. Como indicábamos en la entrada original, New Line cobra un fijo de la distribución internacional que no tiene nada que ver con la recaudación (por preventa de derechos). Este fijo habrá sumado unos 80 millones de dólares (dólar arriba o abajo), con lo que en el mercado doméstico “sólo” tenía que recuperar 100 (es decir, recaudar 200). La realidad ha sido que en casa va los por los 62 y no es probable que pase mucho de los 70. En el resto del mundo, ya lleva 200 y subiendo (al menos hasta 250, veremos si llega a los 300). Esto indica dos cosas: primero, que se equivocaron gravemente al no retener los derechos internacionales (en especial, considerando que es una película de fantasía basada en un libro británico, y éstas suelen recaudar más fuera que dentro); y segundo, que alguien la ha cagado con todas las letras en la promoción doméstica. No es normal que una película (americana) vaya a recaudar más del 80% del total fuera de EE.UU. (la media en este tipo de películas suele rondar el 65%). Había mercado, pero no supieron atraerlo (tal vez porque se empeñaron en buscar controversia en vez de publicitar su producto). En todo caso, esto son noticias medianamente esperanzadoras para la posibilidad de ver adaptada “The subtle knife” por la presión del mercado internacional (eso sí, con un presupuesto mucho más reducido y si resulta un bombazo en el mercado del DVD).

Anuncios

~ por Sergio en diciembre 16, 2007.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: