Los navegantes

Hace unos meses nos hacíamos eco de una presentación, la de la novela “Los navegantes” de José Miguel Vilar. Hora es ya de entrar en detalles y aprovechar de paso el volumen de visitas, que lleva cosa de un par de semanitas en números de récord (para nosotros, tampoco son nada del otro jueves), para recomendar fervientemente la adquisición y lectura de este libro, que bien podría ser la mejor novela nacional de corte fantástico que se publique este año.

Pongamos de nuevo la portada.

Losnavegantes

¿De qué va? Pues, como muchas otras novelas de fantasía, de una guerra. ¿Entre el bien y el mal? No. ¿Con algún insignificante personaje que se descubre como el ente señalado por el destino para derrotar in extremis al enemigo invencible? Más bien no y, en todo caso, por pura chamba. Épica a tope sí que será, ¿no?

Que no, hombre, que no. Es una guerra. Sucia, rastrera, cruel, deshumanizante, en no pocas ocasiones ilógica y capaz de sacar a la luz lo peor que llevamos dentro. Sí, tú, yo y cualquier otro. Es un espejo para mirarnos el ombligo y descubrir que esconde más roña de la que estamos dispuestos a admitir en una tertulia sobre unos bocatas y unas generosas medidas de cerveza (o pepsi). Porque los arialcandos (el pacífico pueblo invadido) somos nosotros, y los trinisantos (el ejército invasor) también, y hay que reconocer que a nuestros ancestros les ha tocado más a menudo el papel de los segundos que de los primeros. Desde luego, nada es tan sencillo como que unos son buenos y los otros malvados. En todas partes cuecen habas, y es posible encontrar todo un ramillete de caracteres en ambos bandos, aunque, maldita casualidad (o no), quienes tienen la sarten por el mango no suelen ser dechados de virtudes.

“Los navegantes” es una novela de fantasía, como podría haber sido histórica (ejemplos de situaciones similares no faltan), pero la fantasía le aporta un toque especial. No influye en absoluto en la acción (se menciona algún prodigio menor por aquí, se practica algo de necromancia por allá, pero todo esto no afecta a la trama), sin embargo, dota de argamasa al conjunto, o quizás cabría interpretarla más como un lubricante, que suaviza las asperezas, que haberlas haylas, y muy gráficas, y nos permite tragar la píldora que Akkán, el protagonista, se empeña en embutirnos gaznate abajo. En cualquier caso, no es una fantasía al uso. Esquemas que creemos reconocer mutan en direcciones sorprendentes a poco que nos descuidemos, y los personajes arquetípicos parecen empeñados en salirse de sus moldes; aunque en ningún momento se antoja este sesgo iconoclasta una pose, sino que parece nacer de la firme intención de abrir un camino propio. Concuerda así con el espíritu de la novela. ¿Cómo seguir los mismos esquemas si apunta en una dirección diferente por completo?

A este respecto, y bajando a un plano meramente técnico, cabe resaltar un lenguaje directo, conciso, dado a la metáfora sorprendente y al anacronismo más chocante. ¿Por qué no? ¿A quién va dirigida la novela? ¿A sus protagonistas o a sus lectores? El gran logro reside en introducirnos en su estilo de forma que lo aceptemos e incluso lleguemos a anhelar la siguiente sorpresa, todo ello integrado en la narración, sin sacarnos de la historia (lo cual sería un grave fallo). En resumidas cuentas, consigue crear un estilo propio. Si no por otras razones, ya bastaría con esto para recomendarla.

No quiero concluir sin hacer mención a la labor de AJEC, el sello bajo el que se ha publicado. Es una edición muy cuidada y elegante, que de seguro quedará bien en cualquier biblioteca, pero no es eso lo que motiva este párrafo, sino el hecho en sí de lanzarse a publicar a un autor novel como era José Miguel, con todo el riesgo que ello conlleva. Gracias a su intermediación podemos disfrutar de esta novela. ¡Y empezar a esperar la próxima!

PS: ¡Ah, sí! También hay amor. Qué caramba, los personajes son humanos, pueden enamorarse en mitad de un infierno. Después de todo, ¿qué otra cosa hay tan ilógica como la guerra?

Otras opiniones:

Otros libros del mismo autor reseñados en Rescepto:

Alarido de Dios (2009)

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~ por Sergio en noviembre 15, 2007.

3 comentarios to “Los navegantes”

  1. Estoy de acuerdo con el estilo propio y con el enfoque diferente, pero a mi sí que me llegó a resultar una pose el estilo tan iconoclasta con el género, pero lo que me acabó por hacer dejar la novela a mitad fueron las idas y venidas de la historia, que me sacaban de la trama principal hasta el punto de perder interés en ella. La trama principal, hasta la mitad del libro que es hasta donde llegué, al menos, me parece la excusa para hilar una serie de anécdotas con contínuos flashbacks y tramas secundarias.

  2. Pues precisamente ese detalle (amen de la inclusión de capítulos con narradores y estilos diferentes; incluso uno espistolar) son en mi opinión un punto a su favor. Desde luego, es algo atípico en fantasía, al menos en la tradicional, pero muy propio de la narrativa contemporánea. Quizás haya un pequeño bache en ritmo hacia la mitad, pero recupera con creces.

  3. Tendré que darle otra oportunidad, igual lo cogí en mal momento.

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