28 semanas después

Volvemos con los comentarios cinematográficos. Esta semana, en principio, parecería que le tocaba el turno a “Transformers”, la nueva película de Michael Bay que está arrasando en todo el mundo. Sin embargo, como la podemos despachar con un par de frases, mejor dedicamos la entrada a otra peli que nos haya llegado más. Y si encima podemos hablar de un director español, pues mejor que mejor.

La crítica rápida de “Transformes” es que es un producto típico de Bay: explosiones, acción trepidante y humor salpicando el conjunto. Para variar (en MB), se trata de un filme dirigido al público infantil, lo cual resulta un poco decepcionante, ya que si has visto “Idiocracia“, no puedes dejar de pensar en lo de la estupidificación de la sociedad y en que las películas del ínclito Michael parecen ser más exitosas cuanto menos sofisticadas. Al menos no ha perdido un ápice de su mano para el espectáculo, y dos horas y media de entretenimiento no es algo que hoy en día se pueda desdeñar, a la vista de los ejemplos recientes.

Pero dirigiéndonos ya a lo que de verdad nos importa, la peli que queríamos recomendar, por delante de esos robots en los que echamos de menos aquel doblaje en “español internacional”, es “28 semanas después”, de Juan Carlos Fresnadillo.

28weeks2

Fresnadillo nos ofreció hace seis años otra película como poco curiosa, “Intacto”. Por entonces, ya mostraba ciertas tendencias raras. Eso de contar para su opera prima con Max von Sydow y de rodar sus escenas en inglés, por no hablar del toque fantástico (serio) que no es que se prodigue mucho en el cine español, suponían toda una declaración de intenciones. Tras más de un lustro, se han concretado en uno de los proyectos más ambiciosos que haya rodado un director patrio. Lógicamente, ha tenido que salir del terruño para llevarlo a cabo.

“28 semanas después” es la secuela del éxito sorpresa de Danny Boyle del 2002, “28 días después”, una película de zombies (bueno, infectados, pero para el caso…) de bajo presupuesto, apenas $8 millones, que acabó recaudando en todo el mundo diez veces esa cantidad. Lo novedoso de su planteamiento residía en una reinvención del género imbuyendo velocidad y determinación asesina a los malditos, así como enfocando la historia a la inversa de lo tradicional: no se trata de un grupo que va, poco a poco disminuyendo, sino más bien de la construcción de una unidad pseudofamiliar, partiendo desde el instante posterior al holocausto, en busca de reconquistar cierta normalidad.

Pese a sus muchos aciertos, la película, a juicio nuestro, no acabó de ser redonda. Sus tres actos están demasiado desconectados, y el final representa un anticlimax brutal con respecto a las propuestas y el ritmo de los primeros (por no hablar de que cae en muchos de los tópicos que ha conseguido rehuir con cierto éxito al principio). Es por ello que el anuncio de una secuela no nos resultó particularmente atrayente… hasta que llegaron los trailers y nos enteramos, entre otras cosas, de que Fresnadillo estaba a los mandos del invento.

28weeks

Dejémoslo claro desde ya: “28 semanas después” es una de las mejores películas de terror que nos hayamos echado al coleto (y han sido legión). Si es que estábamos hartos de psicópatas que se dedican a perseguir adolescentes con el cociente intelectual de un mosquito fumigado, o de la última fricada japonesa, que una vez superada la novedad resultan de lo más previsibles y tramposas, o peor, de la típica peli de diseño americana, con actor famosete y toneladas de efectos digitales para maquillar la inexistencia de un guión. Pero es que además es una magnífica película de acción (atención a la escena del helicóptero) y acumula la mayor cantidad de mal rollo (y mala leche) desde que estrenaron “Sesión 9” (véase la escena de las escaleras mecánicas). Y todo ello con un presupuesto ajustadísimo de apenas 18 millones de euros (o sea, que nada de recursos hollywoodienses, como proclaman por ahí muchos envidiosos; ¿la fuente? El propio director en este interesante encuentro digital en El Mundo).

Quizás leáis por ahí chorradas acerca de que es una alegoría sobre la ocupación americana de Irak. La verdad, quien así lo mantenga ha malinterpretado por completo la esencia de la película. Si no nos creéis, no tenéis más que verla y preguntaros luego qué personajes han actuado de forma sensata y cuál es el origen de todos los males (en este punto radica lo más novedoso de la película y lo que invita a la reflexión posterior, algo nada habitual dentro del género). No desvelaremos más para no fastidiar el visionado, baste con sugerir que, una vez conocido el desenlace, se analice en qué puntos concretos durante la película se hubiera podido prevenir y por qué se sigue el camino equivocado.

Otro punto de crítica es el guión, que presuntamente tiene más agujeros que un queso de Gruyere. La verdad, es que siempre que se quiere criticar una película, surgen los famosos agujeros de guión (es uno de esos ataques que ni siquiera hay que probar, como cuando se acusa a alguien de xenófobo). Bien, pues hay que dejar claros un par de puntos: 1) Efectivamente, hay desarrollos poco creíbles y, su principal defecto, se abusa de la coincidencia por mor del efectismo (y para justificar el sueldo de los actores) y 2) todo eso importa un comino, porque el guión es ejemplar en lo que de verdad importa en una película, que te lleve del minuto uno al noventa (en este caso) sin un segundo de descanso y con una secuencia de acontecimientos perfectamente imbricada en un ritmo ejemplar.

Para finalizar, hay que resaltar la labor de los actores, que en este tipo de menesteres suelen servir de poco más que de dianas móviles. Robert Carlyle, en particular, protagoniza algunas de las mejores escenas, como cuando relata a sus hijos lo acontecido durante la infección original (hay otros muchos, pero nos abstenemos de enunciarlos para evitar incurrir en el spoiler). En cuanto a Imogen Poots, que interpreta a su hija… nos limitamos a señalar que a día de hoy Ya es mayor de edad.

Es una experiencia para no perderse en pantalla grande. Así, en años venideros, cuando cimente su fama de película de culto, podremos fardar de que la vimos en el cine.

Esperamos que Fresnadillo siga muchos años ofreciéndonos los frutos de su talento. Para que después digan que no apoyamos a los directores españoles… aunque tengan que liarse la manta a la cabeza y escapar del cómodo colchón de subvenciones estatal y arriesgarse con productos que, por muy comerciales y efectistas que sean, no resultan un ápice menos artísticos o personales.

~ por Sergio en julio 7, 2007.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .

 
A %d blogueros les gusta esto: