Cuéntame un cuento

A raíz de una conversación en la última tertulia valenciana con el administrador de una de las páginas en torno a la que se organiza eso que se ha dado en llamar fándom (o, tal vez, la palabra a usar debiera ser “compartimentaliza”, pero eso ya es otro asunto), han surgido una serie de preguntas que tal vez convendría hacer públicas, por si alguien pudiera contestarlas. En realidad, todas se resumirían en una gran cuestión: ¿Alguien lee cuentos de temática fantástica?

La parte del león, en cuanto a trabajo e interés por parte de Rescepto,  se la dedicamos a los tres o cuatro relatos que publicamos cada trimestre (más o menos), ése ha sido desde el principio el enfoque que queríamos darle al ezine. Sin embargo, todo apunta a que leer los cuentos (de otros) no interesa a nadie (salvo, por supuesto, que exista un adecuado quid pro quo). No deja de ser curiosa la cuestión ya que, por los datos de participación en certámenes, lo que no faltan son escritores de relatos fantásticos. ¿Qué es lo que ocurre? ¿Acaso los escritores de cuentos no son lectores de cuentos? ¿Acaso la compartimentalización está tan asumida que nadie sale de su grupúsculo salvo para participar en “grandes eventos”? ¿Acaso tendremos que asumir que la publicación de un relato se ha convertido en un ejercicio puramente onanista que sólo satisface al autor y al editor, y cuya repercusión real es nula por lo que se refiere a dar a conocer una determinada obra al público? Supongo que estoy tirándome piedras contra mi propio tejado, pero qué caramba…

Analicemos la situación de mercado actual. A día de hoy, justo cuando se proclama lo bien que está eso de la publicación, no hay ni una sola revista profesional que publique habitualmente relatos de género fantástico. Galaxia, Solaris, Asimov, Gigamesh, Artifex (ésta más como antología)… todas han pasado a mejor vida o se encuentran en un letargo indefinido. Incluso las no profesionales están teniendo sus dificultades. Miasma va publicando a su ritmo (una decenita de relatos cada X meses) y acaba de sacar su quinto número (más otros dos en catalán). Tierra de Acero MGZN tiene aletargado su último número… en todos los sentidos, ya que se reconvertirá, sin fecha fija en El Centinela (a todos los efectos, podemos considerarla en hibernación; tampoco es que últimamente pasara de los dos cuentos por número).

Así pues, en papel nos quedan las antologías Paura (relatos de terror) y Visiones (relatos de escritores noveles), así como esperar que Miasma aguante el tipo. ¿Y en electrónico? Veamos:

Qliphoth deja de editarse en el próximo número (ya no admite colaboraciones), Alfa Eridiani sigue sacando sus números (ánimo) con un contenido variable en relatos, Vórtice, con más retraso del esperado, acaba de publicar su décimo número con cuatro nuevos cuentos, dos veteranas, Aurora Bitzine y Axxón, siguen con su cita mensual y un formato más tipo web (aunque no puedo acceder al Axxón de marzo, ¿está teniendo problemas?). Y por último están los pequeños (por longitud) cuentos de NGC3660, alguno perdido por el Sitio de Ciencia Ficción, tres con periodicidad irregular en Necronomicón y quizás alguno más suelto por ahí (perdón por mis olvidos). También estamos nosotros, claro (pero sólo llegamos a catorce cuentos al año).

Por último, en cuanto a foros que publiquen sus cuentos, me vienen a la mente dos: Sedice y Forjadores.

Vamos, que si quieres publicar en papel, la espera mínima es de un año y en electrónico no está mucho mejor, porque sólo recuerdo un par de críticas a sendos números de Alfa Eridiani (y ya hace tiempo). Por lo demás, y aunque en estos momentos son casi la única fuente de relatos originales en castellano, nada de nada. Así que, ¿para qué publicar si parece como si no te leyera nadie? (salvo que sea dentro de un subgrupo). Y eso que el número de cuentos editados por mes se ha reducido considerablemente.

Además está el asunto ése de que las antologías no venden, así que no es algo que les haga demasiada gracia a las editoriales (alguna valiente queda, doy fe).

Ahora las preguntas:

¿De verdad no interesan los cuentos?

¿Por qué no se presta ninguna atención a “la cantera”? (todos esos que velan sus primeras armas publicando relatos en ezines… el único lugar donde conseguir hacerlo con una asiduidad razonable).

¿En serio estamos en un momento editorial tan bueno?

¿Es un problema de la preselección de los relatos?

¿Por qué se le da más importancia a novelas mediocres (bien publicadas y comentadas) que a magníficos cuentos cuyo único pecado es no tener papel donde aparecer?

¿Tiene algo que ver en esta dinámica la “laxitud” en cuanto a las exigencias ortográfico/sintácticas que se viene apreciando en todo tipo de publicaciones? 

¿Estamos creando un lector acrítico y, por tanto, pasivo?

Veremos a dónde conduce todo esto, pero me da que a ningún escenario esperanzador.

Sergio Mars. Coeditor de Rescepto

~ por Sergio en marzo 27, 2007.

5 comentarios to “Cuéntame un cuento”

  1. Hay que temerle al fandom, tiene una habilidad para crear guettos que no te cuento….

  2. ¿Por qué no se presta ninguna atención a “la cantera”?
    Las editoriales y el público lector quieren escritores ya hechos y no es su problema como se “hacen”. ¿Quién tiene que cuidar a esa cantera? Los propios escritores o aspirantes a serlo. Pero para eso se necesita un espíritu crítico que no existe o anda bastante despistado, no se hacen críticas constructivas ni siquiera a nivel ortográfico o gramatical, y hay casos en que parece que es mejor mentarle la madre a un autor que evidenciar un fallo en el relato. Como con los hijos tontos, sólo se puede hablar de los aciertos, generalmente exagerándolos. Ante un defecto se mira para otro lado o se excusa como una nimiedad. No sea que mañana escribas tu un relato y tengas que recibir críticas.

  3. “Las editoriales y el público lector quieren escritores ya hechos”

    Las editoriales puede (si cambiamos lo de “ya hechos” por “ya conocidos” nos acercaremos más (auqnue el auténtico problema es la escasez de alternativas). En el público fandomita, desde mi punto de vista, tiene más importancia lo de “se necesita un espíritu crítico que no existe o anda bastante despistado”, unido a la tendencia a formar grupúsculos que acentúa esta “dolencia”. El problema surge cuando en determinados casos la postura acrítica ya no es un elección sino que parece haberse convertido en el estado natural.

  4. Es curioso, sí, que se le esté dando más importancia al artículo que no al relato. No sé, tal vez por el carácter más serio que confiere a la revista. Supongo. Como digo, no lo sé seguro.

    En cualquier caso, es “fácil” publicar un relato en formato digital. Abres un blog, lo publicitas en un par de listas y te procuras una corte de seguidores. ¿Que no aceptan tus relatos en revistas? Es que no saben apreciarte, porque tú tienes una tropa de seguidores detrás que opinan lo contrario y eso es lo que importa.

    ¿Por qué no echa raíces la “cultura” del relato en nuestro país? Tal vez por la idea (absurda) de que lo que de verdad mola es la novela. Si publicas una novela eres alguien, si publicas un cuento, no. Eres uno de tantos que puedes encontrar en la red. Y es curioso, al menos para mí, porque hacer relatos (buenos relatos, ojo) es mucho más complicado y requiere mayor disciplina que en una novela donde se permite que la idea se vaya desarrollando con tiempo a lo largo de páginas y páginas.

    En definitiva, una idea concreta de por qué se da el caso que comentáis en esta entrada no sabría decirla. Lo que está claro a mi entender, es que esta “política” no va a cambiar. No en mucho, mucho, mucho tiempo.

  5. Bueno, sí, siempre puedes “publicar” en tu blog, pero hay (o debería haber) la misma diferencia que existe entre publicar en una editorial y autopublicar (aunque internet sea un medio más sencillo). Vamos, que un ezine serio se preocupa de la selección, corrección, maquetación y si se tercia ilustración de los relatos que incluye. No digo que no hayan autopublicaciones buenas, pero la criba previa, subjetiva como es y todo, te da ciertas garantías (luego, conociendo la publicación, ya puedes decidir si concuerdas con el criterio de selcción y si merece la pena seguir confiando en él).

    También resulta curioso que a menudo es mucho más satisfactoria una recopilación de cuentos que una novela. A una mala, en una antología, aunque haya algún relato que no te convenza, siempre se puede compensar con los otros, pero el lector medio parece preferir jugársela al todo o nada.

    ¿Será un problema de la dispersión? ¿Serán preferibles las antologías temáticas? ¿Las de un solo autor o varios? ¿cifi, terror o fantasía? ¿Ya bregados o inéditos? ¿Influiría algo de todo lo anterior en la recepción comercial de un libro recopilatorio?

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