La “ciencia” tras “Más allá de los sueños”

Como comentaba en la anterior entrada, en la obra de Richard Matheson se aprecia un afán racionalista (y un afán igual de intenso por aceptar cualquier explicación, por muy infundada que sea, que ofrezca una posibilidad a lo sobrenatural). Bajo esta premisa, toda su investigación esotérica hubiera quedado probablemente en un mero juego intelectual de no mediar una circunstancia: a finales de los años 60 y durante los 70 se experimentó un fuerte interés académico por indagar científicamente en la veracidad de los fenómenos paranormales. Este interés declinó pronto, tanto por la ausencia de resultados concluyentes como por la constatación de que los científicos podían ser tan crédulos como el que más, lo cual condujo a algún que otro escándalo. Lamentablemente, esa “gracia” concedida a la pseudociencia le ha conferido, al parecer, legitimidad ad eternum, y pese a estar totalmente desacreditada y apartada (en general) de los círculos académicos, sigue reclamando una respetabilidad que jamás ha podido probar, utilizando el lenguaje de la ciencia para parasitar su prestigio (y estafar a los necesitados, que para eso se montan estos tinglados).

En unos momentos en que nos hayamos inmersos, por ejemplo, en una auténtica campaña multimillonaria en apoyo de la homeopatía, o en que la flamante ministra de sanidad se presenta en sociedad luciendo en la muñeca el timo de la Power Balance, no está de más echar la mirada atrás y ver dónde empezó todo y dónde terminó antes siquiera de haber llegado a arrancar (aunque aún haya muchos que no han recibido la nota).

Elisabeth Kübler-Ross

Como casi todo, la investigación científica en torno a la vida tras la muerte empezó como una indagación muy pertinente en torno a temas que no habían sido convenientemente considerados hasta la fecha. Así pues, cabría mencionar los estudios de la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, que hacia finales de los años 60, mientras desarrollaba su labor en Chicago, comenzó a interesarse en el modo en que se trataba a los enfermos terminales, elaborando una serie de protocolos, hasta el momento inexistentes, para proporcionar a estos pacientes un tránsito digno y disminuir, en lo posible, la angustia de su situación. Estos estudios condujeron a la publicación en 1969 de un famoso libro, “On death and dying”, donde entre otros temas propuso por primera vez las famosas cinco etapas del duelo (propuestas originalmente para el conocimiento de la propia muerte y extendidas desde entonces al modo en que se combate el dolor por la desaparición de un ser querido; cuestionadas así mismo como vía única de expresión de este sufrimiento).

Durante los años 70 Elisabeth Kübler-Ross viajó por toda norteamérica dando conferencias sobre el particular, aunque poco a poco empezó a perder credibilidad, a medida que sus otras creencias fueron haciéndose públicas. Con el paso de los años, fue convenciéndose más y más de la existencia de la transmigración y de la veracidad del espiritismo, hasta que cayó en las manos de Jay Barham, un psíquico, fundador de la Iglesia de la Faceta de la Divinidad, que celebraba sesiones en un rancho, pagado por Kübler-Ross, en las que espíritus muy carnales se entregaban al intercambio carnal con los asistentes. Ni siquiera cuando pillaron a Barham in fraganti (y en pelotas), en plena faena, flaqueó la fe de la psiquiatra, aunque tras 1979 su descrédito fue ya total (no así el de sus ideas sobre el trato a los enfermos terminales, que contribuyeron al desarrollo de la tanatología). Los detalles del escándalo pueden consultarse en este artículo contemporáneo de la revista TIME.

Raymond Moody

Otro importante investigador en este campo fue el psicólogo Raymond Moody, quien en 1975 publicó un libro que alcanzó gran fama “Life after life”, donde recogía 150 entrevistas a personas que habían sufrido experiencias cercanas a la muerte (término acuñado por el propio Moody). Este libro presentó muchos conceptos que ya han entrado en el saber popular, tales como el tunel de luz, las experiencias extracorpóreas, la sensación de elevació y de paz, la visión de familiares difuntos o la recapitulación de la vida. Pese al uso amplio de este estudio por parte de autores New Age, lo cierto es que Moody no considera que las Experiencias Cercanas a la Muerte supongan una prueba irrefutable de la existencia de vida tras la muerte (lo cual no ha sido óbice para que haya fundado un instituto para contactar con los fallecidos a través de estados alterados de conciencia, mediante el uso, por ejemplo, de cristalomancia, o para que defienda el estudio de regresiones a vidas pasadas).

Un nuevo ejemplo de estudio descontrolado lo podemos encontrar en la fotografía Kirlian, un sistema que supuestamente podía registrar sobre un placa fotográfica el aura humana. La técnica la redescubrió (los primeros estudios datan de 1777, con técnicas xerográficas, y hasta Nikola Tesla tonteó con lo que por entonces se llamaba electrografía) un inventor ruso, Semyon Kirlian, en 1939. La técnica consiste conectar un objeto, depositado sobre una placa fotográfica, a una fuente de voltaje. Al revelar la placa, se obtiene una corona de descargas que delinean el objeto y que Kirlian identifico con el aura (a pesar de que objetos inanimados también presentan los mismos resultados).

La técnica pasó sin pena ni gloría hasta los años 60, en que empezó a llamar la atención (Kirlian llegó a afirmar que el aura registrada permitía discernir cuestiones como la salud del elemento fotografiado (en general hojas de árboles) o incluso se percibía que algo permanecía, al arrancar un trozo y quedar intacta la imagen Kirlian. Llegó incluso a cruzar fronteras, siendo la principal investigadora en Estados Unidos la doctora Thelma Moss, directora del Laboratorio Parapsicológica de la UCLA (durante una temporada se dedicó a investigar fenómenos como la telepatía, la precognición y sobre todo el aura mediante fotografía Kirlian).

Thelma Moss es un caso en sí misma, una actriz y guionista que, tras una grave depresión provocada por la muerte de su marido, decidió seguir una terapia basada en el LSD, que liberó, según sus terapeutas, tendencias reprimidas canibalísticas, sadomasoquistas y asesinas, además de un complejo de Electra de caballo (vamos, y lo que se les hubiera ocurrido). Moss contó bajo seudónimo todo esto en un bestseller de 1962, “My self and I” y luego, con casi cincuenta años, inició sus estudios de psicología en la UCLA y consiguió, sorprendentemente, su propio laboratorio para estudiar estos fenómenos (lo cierto es que todas las universidades cayeron en la moda, contándose por ejemplo el Princeton Engineering Anomalies Research Laboratory o un departamento análogo en Standford).

Cuando se aplicaron con mayor rigurosidad los protocolos de investigación (por ejemplo en lo concerniente a la limpieza de las placas entre toma y toma), muchos de los efectos extraños registrados desaparecieron, quedando la fotografía Kirlian como una simple muestra de un efecto corona (no completamente caracterizado). Al repetirse este desenlace en todos los frentes, la mayor parte de los institutos públicos fueron desmantelados a lo largo de los 80 (aunque aún quedan muchos privados, lucrándose a partir de subvenciones particulares).

Ian Stevenson

Por último (centrándome en las manifestaciones paranormales de “Más allá de los sueños”), profundizaré en los estudios científicos en torno a la transmigración. El principal nombre en este campo es el de Ian Stevenson, un psicólogo (anteriormente bioquímico) canadiense, particularmente interesado en la psiquiatría infantil, que hacia mediados de los años 50 tropezó con historias sobre niños que recordaban con sorprendente detalle vidas pasadas y que, a partir de entonces, dedicó buena parte de su investigación a profundizar en esta fenomenología. Tras conseguir patrocinio, viaja varias veces a la India y en 1966 publica el libro “Twenty cases suggesting reincarnation”, que vería una segunda edición, ampliada, en 1974. En este libro detalla, haciendo gala de una metodología rigurosa, los veinte casos más significativos de entre más de 1.000 estudiados, verificando en lo posible la veracidad histórica de las experiencias relatadas por los niños y tratando de prevenir la posibilidad de fraude. En 1968 muere su benefactor, donando un millón de dólares a la universidad de Virgina para financiar la investigación de Stevenson en transmigración, donación que, tras ciertas reticencias iniciales, es aceptada por el claustro, fundándose por tanto la División de Estudios de la Personalidad (Stevenson quiso desde el principio evitar la clasificación de “parapsicología”, para no verse relegado como un intruso ajeno a la verdadera psicología). Este centro cambió su nombre a División de Estudios Perceptuales y sigue en activo hoy en día, aunque su aceptación en círculos científicos es escasa.

El trabajo de Stevenson ha recibido elogios por su rigurosidad (aplica a rajatabla el método científico, y jamás llegó a sostener otro resultado que la sugerencia de la existencia real de la transmigración como solución más parsimoniosa para explicar los datos recolectados), al tiempo que ha sido criticado por un exceso de credulidad, que podría haber interferido en la necesaria objetividad (sin que medie ni mala fe ni manipulación consciente de las pruebas). Tal vez su aproximación, prudente y meticulosa, ha permitido que incluso tras su muerte (acaecida en el 2007) el laboratorio que fundó siga en funcionamiento, décadas después del cierre de sus más laxos homólogos en otras instituciones (lo cual no quita que la mayor parte de sus estudios se divulguen al margen de las publicaciones científicas ortodoxas y que siga faltando el elemento clave: una explicación del proceso de transmigración).

Para concluir, no puedo sino mencionar que la mecánica cuántica y sus resultados antiintuitivos supusieron y siguen suponiendo un marco científico ideal para sostener multitud de conceptos paracientíficos. Así pues, hay quienes definen el doble etérico del cuerpo como la imprecisa zona limítrofe del cuerpo, donde a nivel subatómico la materia se transforma espontáneamente en energía y a la inversa (sin pararse a considerar el problemilla de la estabilización), o quienes explican la transmigración como la pervivencia de la información contenida en el cerebro humano por procesos afines al teletransporte cuántico. Hay que aprovechar el prestigio de la ciencia, incluso cuando se pretende negar su validez.

Al igual que con el artículo sobre los movimientos esotéricos que sirvieron de fundamento para “Más allá de los sueños”, aquí sólo ofrezco una visión superficial de la poco gloriosa historia académica de las paraciencias (que a su vez influyeron en la novela, ya sea directamente o a través de la intermediación de la literatura New Age).

Véase también en Rescepto:

About these ads

~ por Sergio en noviembre 15, 2010.

5 comentarios to “La “ciencia” tras “Más allá de los sueños””

  1. Buen tríptico. Muy currado y muy interesante.

  2. En realidad no es un tema nuevo, pues ya en el siglo XIX muchos científicos estudiaron los fenómenos espiritistas, y en este caso sí se trataba de los más importantes del momento. Los resultados son bien conocidos, la mayoría lo consideraron como falto de interés o mero fraude. Otros hicieron gala de gran credulidad, espoleada por sus circunstancias personales.

    Pero son esos estudios del cambio de siglo, los que fundamentaron toda la base “teórica” de esa investigación que comentas. La literatura “parapsicológica” huele a alcanfor en todo lo que tenga que ver con la física, adoptando principios energetistas, por ejemplo.

    Precisamente la mecánica cuántica es contraria a todas esas especulaciones parapsicológicas, como consecuencia de algunas de sus más famosas predicciones (por ejemplo la indistinguibilidad). De hecho cuando uno se encuentra con físicos que conocen su materia y defiende algún tipo de fenómeno “psíquico” (veáse David Bohm o Brian Josephson) suelen recurrir a interpretaciones de variables ocultas, o supuestas teorías del todo, pero nunca a la mecánica cuántica convencional y sus interpretaciones más extendidas entre los físicos.

    Como bien dices se trata de manipular a la ciencia, para tratar de demostrar su maldad.

  3. Sí, a finales del XIX y principios del XX el espiritismo fue motivo de estudio científico, pero nuestro concepto de ciencia depende mucho de la obra de Karl Popper y su criterio de demarcación, que delimita los temas que pueden ser tratados por la ciencia (los que admiten falsación) y rechaza, por ejemplo, el inductivismo. En ese sentido, las investigaciones de gente como Arthur Conan Doyle (mencionado, de hecho, en la bibliografía de “Más allá de los sueños”) carecen de “apariencia” científica según el sentido moderno.

    Para un público contemporáneo, uno que incluso rechaza la ciencia convencional (y que no se molesta en comprender su metodología), la apariencia de cientifismo es importante, así que los estudios académicos de los 70 fueron cruciales para conferir respetabilidad a sus creencias: los estudios existen, es la comunidad científica la que los rechaza, al igual que se rechazó en su momento el heliocentrismo de Galileo. Heterodoxia sí, pero dentro del “sistema” (con lo que mola ser un genio incomprendido…).

  4. INVESTIGEN ACERCA DEL FENOMENO DEL SUEÑO CONSCIENTE, O VIAJE ASTRAL Y PODRAN DEMOSTRARLO POR ( Y PARA ) USTEDES MISMOS

  5. Muy trabajado. Esta noche acabo de terminarme una autobiografía de Kübler-Ross. Su historia iba resultando apasionante, aunque estaba dejando un regusto algo extraño, su forma de narrar me decía en alguna forma que algo no iba bien … hasta que llegué a la parte en la que cae en el esoterismo … madre mía … que caída en picado, que forma de perder los papeles … y eso que tengo una mentalidad abierta. De todas formas si hay que reconocerle su labor previa, su trabajo sobre la muerte, el tratamiento con los moribundos, la huella que ha dejado en el movimiento de los hospicios. Supongo que trabajar tan cerca de esta realidad la debió acabar trastornando …

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 82 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: